Los cielos abiertos ganan terreno en Latinoamérica mientras la región pierde el 20% de sus conexiones

Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA.
Los cielos abiertos han pasado de ser una aspiración a una demanda del sector en Latinoamérica, que sigue sin recuperar una quinta parte de sus conexiones aéreas anteriores a la pandemia, según publicó El Financiero. El Cielo Único Sudamericano avanza en el papel, pero aún no se traduce en nuevas rutas.

 

Rafael Echevarne, director general del Consejo Internacional de Aeropuertos para América Latina y el Caribe (ACI-LAC), sostiene que la liberalización estimula el tráfico. «Pedimos a los gobiernos pasar a la acción», afirma. Ya defendió el mensaje en un congreso celebrado en Lima a finales de septiembre.

El modelo plantea reglas multinacionales, en el marco de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que permitan el cabotaje: el transporte de pasajeros, carga o correo dentro de un país por un operador extranjero. En su grado máximo, una aerolínea mexicana podría operar rutas domésticas en Colombia o Chile.

El acuerdo ALAS toma forma

Argentina, Brasil, Chile y Paraguay firmaron el 14 de julio en Asunción el Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS), tal y como informó Airline92 sobre el memorando de entendimiento inicial. Un grupo de trabajo tiene 12 meses para proponer una implementación progresiva.

La propuesta se centra en el reconocimiento mutuo de licencias, la armonización regulatoria, los derechos de los pasajeros, la sostenibilidad y la infraestructura. El texto no fija todavía un calendario de apertura efectiva de los mercados.

Después, Uruguay y Bolivia se adhirieron al acuerdo durante una reunión de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC) en República Dominicana. El pacto sigue abierto a otros países de la región.

El instrumento promueve derechos de tráfico recíprocos hasta la novena libertad, que permite a una aerolínea operar vuelos domésticos en otro país. Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay ya aplican políticas de cielos abiertos de ese alcance, mientras que Brasil ofrece por ahora la séptima libertad de pasajeros.

Rutas perdidas y flotas limitadas

Según ACI-LAC, la región cuenta ahora con 3.300 pares de ciudades conectados, casi 600 menos que antes de la pandemia. Varias ciudades perdieron por completo su conexión aérea, pese a que Latinoamérica fue rápida en recuperar el volumen global de rutas.

El tráfico se frena por la menor capacidad de las aerolíneas, que arrastran problemas de renovación de flotas y planes de eficiencia que priorizan las rutas más rentables. La mitad de los asientos se concentra en rutas domésticas, y la capacidad internacional apunta a Estados Unidos y Canadá.

México es el caso más alejado del Cielo Único. La legislación nacional bloquea el cabotaje, pese a que las aerolíneas lo reclaman. Allí se vuela menos de una vez al año por habitante, frente a 1,2 viajes en Chile y 2,6 en Estados Unidos y Canadá.

Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), reclama corredores de viaje con el sur global. Echevarne pide más rutas intrarregionales e infraestructura aeroportuaria, y ACI-LAC anuncia un estudio para demostrar el impacto positivo de la liberalización.


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

Deje un comentario

Su e-mail no será publicado.

*

*

*