Ángel Luis Arias recibe el premio honorífico a la seguridad aeronáutica y advierte contra la complacencia

Ángel Luis Arias, representante permanente de España en la OACI, agradece el reconocimiento que en un vídeo proyectado en la entrega del premio en el III Congreso de Seguridad Operacional Aeronáutica.
Ángel Luis Arias, representante permanente de España en la OACI, agradece el reconocimiento que en un vídeo proyectado en la entrega del premio en el III Congreso de Seguridad Operacional Aeronáutica.
Ángel Luis Arias, representante permanente de España en el Consejo de la OACI, recibió el pasado 22 de septiembre el premio honorífico del III Congreso de Seguridad Operacional Aeronáutica, celebrado en Madrid. Desde Montreal, agradeció por vídeo un reconocimiento que convirtió en una defensa del trabajo colectivo y de la seguridad operacional como tarea permanente.

Las entidades organizadoras conceden este galardón en cada edición a un profesional destacado por su contribución a la seguridad aeronáutica. Isabel Maestre, subdirectora de Innovación y Prospección de SENASA y premiada en la edición anterior, presentó a Arias. La organización cifró la asistencia presencial en un centenar de personas y el seguimiento en streaming en más de 400.

Maestre recordó que había trabajado de forma coordinada con Arias durante unos cuatro años. El representante español no pudo asistir a Madrid porque se encontraba en Montreal, sede de la OACI, pero envió un mensaje grabado. Afirmó que recibía la distinción «con mucha satisfacción y también con humildad».

Un reconocimiento colectivo

«En aviación y especialmente cuando hablamos de seguridad, los logros no son individuales», afirmó Arias. Atribuyó los avances a la labor de pilotos, controladores, ingenieros, técnicos, inspectores, gestores e investigadores. Su intervención evitó presentar el premio como un mérito aislado: lo vinculó a quienes mantienen cada día las barreras de seguridad del sistema.

Arias valoró que el congreso reuniera a profesionales de la ingeniería, las operaciones, el pilotaje y el derecho. Calificó ese encuentro como «un ejercicio de trabajo en equipo y de responsabilidad colectiva». La cooperación entre especialidades, sostuvo, permite compartir experiencias, analizar riesgos y mantener viva la cultura de seguridad.

Su idea central fue rotunda: «La seguridad operacional no es algo que se alcanza y se archiva». Según añadió, es «una tarea permanente, una tarea que nunca termina». El mensaje sitúa la prevención lejos de una certificación obtenida una sola vez: exige revisar procedimientos, aprender de los sucesos y sostener la atención incluso cuando los resultados son favorables.

El premiado pidió situar la seguridad en el centro de cada decisión aeronáutica. Recordó que detrás de cada norma, procedimiento, operación e inspección «está la vida de las personas». «Proteger esas vidas es la razón última de nuestro trabajo», afirmó. Era una manera de conectar las cifras del sector con el propósito de quienes trabajan en él.

Las cifras y su límite

Para ilustrar los resultados alcanzados, Arias citó datos mundiales que atribuyó a la OACI: en 2025 se transportaron 5.000 millones de pasajeros en más de 38 millones de vuelos. Según expuso, los accidentes mortales pasaron de 10 en 2024 a 4 en 2025, mientras que la tasa por cada millón de despegues descendió de 0,27 a 0,11.

Arias atribuyó esos resultados a décadas de regulación, cooperación internacional, formación, avances tecnológicos y compromiso profesional. Pero introdujo de inmediato el contrapunto: «No podemos caer en la complacencia». Una tasa reducida describe el resultado obtenido; no garantiza, por sí sola, que pueda conservarse cuando aumenta la actividad aérea.

El representante español señaló que las proyecciones recogidas en el plan estratégico de la OACI para 2026-2050 contemplan hasta 12.400 millones de pasajeros en unos 25 años. Presentó esa previsión como una oportunidad para la conectividad, pero también como una exigencia: la seguridad operacional tendrá que mejorar mientras crece el sistema.

Arias cerró su mensaje agradeciendo el premio «con satisfacción y también como una responsabilidad». Su intervención dio al homenaje una dimensión de futuro: reconocer una trayectoria no equivale a dar el trabajo por concluido. En un sector que aspira a transportar a muchos más pasajeros, la prevención seguirá dependiendo de decisiones compartidas y sostenidas en el tiempo.


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