El volumen disponible de profesionales certificados es limitado: España cuenta con 5.288 licencias EASA Parte-66 activas. La diferencia entre necesidades futuras y técnicos habilitados anticipa una mayor competencia por las capacidades de mantenimiento de aeronaves.
Más vuelos, más demanda técnica
El crecimiento del tráfico aéreo es uno de los factores que explica la presión sobre el empleo. España registró la cifra récord de 1,76 millones de vuelos comerciales, un contexto que exige ampliar las capacidades de mantenimiento y soporte de las flotas.
Los técnicos con licencias EASA B1/B2 se encuentran entre los perfiles más demandados, junto a mecánicos de estructuras y materiales compuestos, montadores, soldadores certificados, ingenieros de aviónica y especialistas en control de calidad.
Las compañías necesitan profesionales con experiencia práctica, certificaciones oficiales y habilitaciones específicas. Estas exigencias regulatorias dificultan la incorporación rápida de trabajadores, incluso cuando existe demanda de empleo en la industria aeronáutica.
La inteligencia artificial entra en mantenimiento
La digitalización también modifica la demanda de perfiles. El 81% de las empresas aeroespaciales ya utiliza o prevé utilizar inteligencia artificial y aprendizaje automático, especialmente para el mantenimiento predictivo, la optimización de inventarios y la gestión de flotas.
La aplicación de estas herramientas incrementa la necesidad de especialistas en datos aeronáuticos, ciberseguridad de sistemas críticos, inteligencia artificial y tecnologías de descarbonización, con conocimientos tanto técnicos como digitales.
Salarios y retención de especialistas
Un técnico de mantenimiento con licencia EASA B1/B2 puede alcanzar una remuneración media estimada de 48.000 euros brutos anuales, un 62,5% por encima del salario medio nacional de referencia, situado en 29.540 euros.
Las posiciones vinculadas a inteligencia artificial, gestión de programas y ciberseguridad se sitúan entre un 35% y un 52% por encima de esa media, en un mercado en el que la especialización y las acreditaciones determinan la empleabilidad.
La competencia internacional agrava la dificultad para retener profesionales. Un ingeniero aeroespacial júnior cobra entre 22.000 y 32.000 euros anuales en España, frente a los intervalos de 35.000 a 48.000 euros en Francia.
En Alemania, los salarios de entrada se sitúan entre 40.000 y 55.000 euros anuales. Para los perfiles sénior, la remuneración puede llegar a 75.000 euros en España, 90.000 euros en Alemania y 136.000 euros en Estados Unidos.
Formación para cubrir las vacantes
El informe identifica la Formación Profesional como una de las vías para aumentar la disponibilidad de técnicos aeronáuticos. La idea de que el sector solo ofrece oportunidades a titulados universitarios puede alejar a potenciales alumnos de especialidades con alta empleabilidad.
La presencia femenina sigue siendo limitada: las mujeres representan el 23% del empleo directo del sector. Además, solo el 10% del alumnado de Formación Profesional en ramas técnicas son mujeres y el 25% cursa estudios de ingeniería aeroespacial.
Synergie propone reforzar la FP Dual, agilizar las certificaciones y aumentar la incorporación de mujeres a las titulaciones técnicas para ampliar la base de profesionales disponibles en el sector aeronáutico.



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