En marzo de 2026, el tráfico aéreo de pasajeros creció solo un 2,1% interanual medido en ingresos por pasajero-kilómetro (RPK), el ritmo más débil desde el inicio de la recuperación pospandemia, pese a que la tasa de ocupación de los asientos global alcanzó un máximo histórico para ese mes, del 83,6%. Detrás de esta aparente paradoja está el impacto directo del conflicto en Oriente Medio, que provocó un desplome del 58,6% en el tráfico de las aerolíneas de la región y arrastró a terreno negativo el conjunto del mercado internacional, con una caída del 0,6% en los RPK, frente al crecimiento del 6,2% registrado en febrero.
La capacidad mundial medida en asientos-kilómetro disponibles (ASK) retrocedió un 1,7% interanual en marzo, lo que explica el fuerte avance de 3,1 puntos porcentuales en el factor de carga hasta ese 83,6%, el mejor registro de marzo de la serie histórica de IATA. En términos absolutos, la demanda global sumó 754.000 millones de RPK en el mes, aunque en términos desestacionalizados el tráfico fue solo un 1,3% superior al de marzo de 2025 y se situó un 4,7% por debajo de febrero de 2026, reflejando la brusca ruptura de la tendencia de recuperación.
El contraste entre mercados internacionales y domésticos fue uno de los rasgos centrales del mes. Mientras el segmento internacional vio caer sus RPK un 0,6% y su capacidad un 6,2%, el mercado doméstico se mantuvo como único motor real del crecimiento, con un aumento del 6,5% en la demanda y del 5,6% en la oferta, lo que elevó el factor de carga interno hasta el 83,0%, 0,7 puntos porcentuales más que un año antes. El factor de carga internacional subió aún más, 4,7 puntos porcentuales, hasta un récord del 84,1% en un mes de marzo, apoyado en recortes de capacidad más intensos que la caída de la demanda.
Indicadores clave por región, marzo 2026 (interanual)
Oriente Medio se hunde y redistribuye los flujos
La región de Oriente Medio fue el epicentro del shock de marzo: las aerolíneas registradas en la zona vieron caer su tráfico total un 58,6% interanual, con un ajuste de capacidad del 54,7% y un factor de carga que se hundió hasta el 68,3%, 6,3 puntos por debajo del mismo mes del año anterior. En el segmento estrictamente internacional, la contracción fue aún más severa, con un descenso del 60,8% en RPK y del 56,9% en ASK, que recortó el factor de carga hasta el 67,8%, 6,6 puntos menos, reflejo de los cierres de espacio aéreo asociados a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El papel de Oriente Medio como nodo de conexión intercontinental explica que el desplome regional haya tenido efectos en cascada sobre las principales rutas de largo radio. El corredor Oriente Medio–Asia registró un colapso del 55,9% en RPK, mientras que los grandes ejes alternativos que conectan Asia con Europa y Norteamérica se vieron beneficiados por una fuerte desviación de flujos hacia vuelos directos y otras rutas de conexión. El tráfico entre Europa y Asia se disparó un 29,3% interanual y el de la ruta Asia–Norteamérica creció un 12,2%, apoyándose en el rediseño de itinerarios que evitaban los hubs del Golfo.
Esta redistribución de flujos se tradujo en factores de carga extraordinariamente elevados en los principales ejes intercontinentales que rodean Oriente Medio. Las rutas Europa–Asia alcanzaron un factor de carga del 93,6% y las de Norteamérica–Asia llegaron al 92,9%, tras incrementos de 10,5 y 8,8 puntos porcentuales, respectivamente, a pesar de que en el caso de Europa–Asia la capacidad creció un 14,9% interanual. En paralelo, los grandes hubs de Asia-Pacífico, como Singapur y Hong Kong, se beneficiaron del desvío de tráfico en la llamada ruta “canguro” entre Europa y Australia, favoreciendo un crecimiento del 21,1% en el corredor Suroeste del Pacífico–Asia y del 17,4% en los enlaces entre Norte/Sudamérica y el Suroeste del Pacífico.
África y Asia-Pacífico tiran del crecimiento; Norteamérica se rezaga
Pese al frenazo global, varias regiones mantuvieron un dinamismo notable. África lideró el crecimiento con un incremento del 20,6% en los RPK totales y del 10,3% en la capacidad, lo que impulsó el factor de carga regional hasta el 76,2%, 6,5 puntos más que un año antes, el mayor avance de todas las áreas. En el segmento internacional, las aerolíneas africanas elevaron su tráfico un 19,2% frente a un aumento de la oferta del 4,2%, de modo que su factor de carga se disparó casi 10 puntos, hasta el 77,7%, en un contexto en el que parte de los flujos de conexión se desviaron de los hubs de Oriente Medio.
Asia-Pacífico consolidó su posición como principal motor de la demanda mundial, con un crecimiento del 11,5% en los RPK totales y del 6,0% en ASK, lo que llevó el factor de carga al 87,2%, máximo histórico de marzo y el más elevado entre todas las regiones. En vuelos internacionales, las compañías de la región también incrementaron su tráfico un 11,5%, pero con una capacidad que apenas subió un 1,5%, elevando el factor de carga hasta el 91,2% y subrayando la tensión entre una demanda en rápida recuperación y una oferta que ajusta rutas y frecuencias por las restricciones de espacio aéreo. La combinación de un mercado doméstico chino al alza y la expansión de las rutas intrarregionales explica que Asia-Pacífico haya sido el mayor contribuyente al crecimiento de los RPK mundiales.
Europa cerró marzo con un aumento del 7,5% en el tráfico total y del 3,3% en la capacidad, que impulsó su factor de carga hasta el 82,1%, 3,2 puntos más que un año antes. En el mercado internacional, las aerolíneas europeas registraron un crecimiento de los RPK del 7,7% frente a un 3,2% de aumento de ASK, lo que elevó el factor de carga al 81,4%, 3,4 puntos adicionales, respaldado en buena medida por el desvío de flujos en los enlaces con Asia. Con estos datos, Europa se situó como la segunda región que más contribuyó a la expansión de la demanda global en marzo, por detrás de Asia-Pacífico.
En el otro extremo del espectro, Norteamérica fue la región con menor ritmo de expansión. Los RPK totales de las aerolíneas norteamericanas aumentaron un 2,3%, con un incremento de capacidad del 0,4%, lo que permitió elevar el factor de carga hasta el 83,7%, 1,6 puntos por encima de marzo de 2025. En el mercado internacional, la demanda creció un 3,7% frente a un 0,9% de expansión de ASK, situando el factor de carga en el 85,5%, tras un incremento superior a 2 puntos, en un entorno de robustez de la ruta transatlántica, cuyo tráfico aumentó un 3,3%.
Latinoamérica y el Caribe mantuvieron un tono sólido, aunque algo más moderado que en febrero. El tráfico total en la región aumentó un 8,4% frente a un 5,5% de incremento de la capacidad, con un factor de carga del 83,1%, 2,3 puntos por encima del nivel del año anterior y el mejor dato histórico para un mes de marzo. En el ámbito internacional, los RPK subieron un 12,1% y los ASK un 8,4%, lo que impulsó el factor de carga hasta el 83,8%, 2,7 puntos más, apoyado en la fortaleza de los flujos desde Europa hacia destinos como República Dominicana y Costa Rica.
Mercados domésticos: China y Brasil tiran; India se frena
Los mercados domésticos actuaron como amortiguador del impacto de Oriente Medio sobre la demanda global. El conjunto del tráfico interior creció un 6,5% en marzo, ligeramente por encima del 6,1% de febrero, con una capacidad que aumentó un 5,6% y un factor de carga que mejoró hasta el 83,0%, 0,7 puntos más que un año antes. Los seis grandes mercados domésticos –China, Estados Unidos, Brasil, India, Japón y Australia– representan en torno al 79,4% de los RPK domésticos mundiales, de modo que su evolución condiciona de forma decisiva la estadística global.
Principales mercados domésticos, marzo 2026 (interanual)
China fue el mercado doméstico más dinámico: sus RPK interiores aumentaron un 13,7% frente a un incremento de capacidad del 13,1%, llevando el factor de carga al 84,5%, 0,4 puntos por encima del nivel de marzo de 2025. Parte de esta expansión se explica por el retorno de los viajeros tras el periodo de Año Nuevo Lunar en febrero, culminado por el Festival de los Faroles del 4 de marzo, que concentró una demanda adicional de desplazamientos internos. Brasil también encadenó un sólido desempeño, con un crecimiento del 10,8% en el tráfico doméstico y del 8,7% en la capacidad, lo que permitió mejorar el factor de carga en 1,5 puntos hasta el 81,9% y acumular cuatro meses consecutivos de aumentos de dos dígitos en RPK.
Australia protagonizó un giro de tendencia, pasando de una caída del 1,1% en febrero a un aumento del 8,8% en los RPK domésticos en marzo, con una capacidad que creció un 8,2% y un factor de carga que avanzó 0,4 puntos, hasta el 80,1%. Japón también mostró una recuperación significativa, con un incremento del 4,8% en el tráfico interno en un contexto de reducción de capacidad del 1,4%, lo que llevó el factor de carga al 88,5% tras un salto de 5,3 puntos, el mayor aumento entre los grandes mercados domésticos. En Estados Unidos, los RPK domésticos crecieron un 1,4% frente a una capacidad prácticamente estable, lo que permitió elevar el factor de carga hasta el 82,4%, 1,1 puntos más que un año antes.
India fue la excepción en el panorama doméstico, con una contracción del 1,0% en sus RPK internos y una ligera caída de la capacidad del 0,2%, que redujo el factor de carga a un 83,0%, 0,7 puntos por debajo del nivel de marzo de 2025. IATA vincula esta evolución a las perturbaciones derivadas del conflicto en Oriente Medio, que afectan a los viajeros que utilizan vuelos domésticos indios como alimentación a los grandes hubs hacia el Golfo, clave para los desplazamientos laborales.


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