El análisis refleja que la red aérea europea alcanzó las 14.797 rutas, tras la incorporación neta de 154 nuevas conexiones. Durante el año se cancelaron 1.127 rutas, mientras que se añadieron 1.281, de las cuales 568 correspondieron a reaperturas de rutas previamente operadas.
Desde la IATA señalan que este estancamiento responde tanto a factores de demanda como a un entorno operativo complejo. La organización destaca el impacto de una regulación considerada onerosa y unos costes crecientes que afectan directamente a la competitividad del sector aéreo europeo.
Thomas Reynaert, vicepresidente sénior de Relaciones Externas de la IATA, subrayó que las dificultades regulatorias y los elevados costes están limitando la capacidad de las aerolíneas para ampliar sus redes. También apuntó a deficiencias en la normativa de protección al consumidor que, lejos de resolverse, podrían agravarse.
El impacto de la conectividad aérea en la economía europea sigue siendo significativo. La aviación y el turismo asociado generan más de 9,2 millones de empleos y aportan 760.000 millones de euros al PIB de la UE, consolidándose como un motor clave de actividad económica y cohesión territorial.
En este contexto, la IATA insta a los responsables políticos europeos a adoptar medidas para mejorar el entorno operativo. Entre las prioridades figura la reforma del Reglamento UE261 sobre derechos de los pasajeros, con el objetivo de ajustar los umbrales de compensación.
La asociación también propone reducir los costes del combustible sostenible de aviación mediante mecanismos más eficientes de adquisición y eliminar el actual mandato de SAF electrónico. Asimismo, plantea destinar los ingresos del sistema de emisiones a abaratar su producción.
Otras recomendaciones incluyen reforzar la regulación de tasas aeroportuarias y de navegación aérea, flexibilizar el uso de franjas horarias en periodos de crisis y eliminar impuestos nacionales sobre los pasajeros, siguiendo ejemplos ya aplicados en algunos países europeos.
Según Reynaert, una reforma del Reglamento UE261 podría reducir hasta 8.000 millones de euros en costes asociados, facilitando la viabilidad de rutas marginales. La IATA advierte de que actuar con rapidez será clave para reactivar el crecimiento de la conectividad aérea en Europa.


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