Las colisiones pueden dañar una aeronave y la ingestión de aves puede afectar a sus motores. La Agencia Europea de Seguridad Aérea, EASA, identifica situaciones críticas durante el despegue, el ascenso, la aproximación y el aterrizaje; además, recomienda demorar una salida si hay grandes concentraciones de aves junto a la pista.
Buitres equipados con GPS
A finales de 2025 había 62 buitres leonados y 20 buitres negros con GPS activos en el estudio de Aena. De los leonados, 35 correspondían a Madrid y 27 a Bizkaia. El proyecto analiza el entorno del Aeropuerto de Madrid-Barajas y el de Bilbao, según el informe de sostenibilidad del gestor correspondiente a ese ejercicio.
El marcaje comenzó en Madrid en noviembre de 2024 y continuó en Madrid y Bizkaia en otoño de 2025. El convenio implica a Aena, AESA y el Ministerio para la Transición Ecológica. Según el informe del gestor, el estudio tiene prevista su finalización a mediados de 2027 y pretende orientar actuaciones sobre las especies y las actividades del entorno aeroportuario.
Los emisores GPS-GSM registran posiciones y las transmiten por la red móvil. Una presentación técnica de GREFA publicada por AESA describe equipos con panel solar, altímetro y acelerómetro, capaces de registrar localizaciones desde intervalos de un segundo. El envío de información puede partir de diez minutos: registrar y transmitir no son lo mismo.
El calendario cambia el riesgo
Un estudio divulgado en mayo de 2021, encabezado por la Estación Biológica de Doñana-CSIC y la Universidad Miguel Hernández, siguió a 210 buitres y cigüeñas. Encontró mayor actividad entre las 10:00 y las 16:00, y de marzo a septiembre, al aprovechar estas aves las corrientes ascendentes de aire generadas por el calentamiento del suelo.
Esos resultados no describen a todas las aves ni a todos los aeropuertos. El trabajo relacionó accidentes graves de aviación general, no de transporte comercial, con grandes aves planeadoras. En las especies migratorias, los pasos de primavera y otoño añaden otros periodos de vigilancia, cuya importancia depende de la zona geográfica.
De las posiciones a las decisiones
En un trabajo distinto sobre el entorno de Madrid-Barajas, el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), una ONG española sin ánimo de lucro, consideró localizaciones de rapaces en un radio de 25 kilómetros, junto con horario, meteorología y altitud de vuelo. Su presentación plantea comparar alturas y trayectorias de aves y aeronaves, además de estudiar la fenología: los cambios de actividad de las especies a lo largo del año.
El objetivo es convertir ese conocimiento en mapas de riesgo y medidas preventivas. Aena vincula sus resultados a futuras decisiones sobre especies, medio natural y actividades próximas a los aeropuertos, no a un rediseño automático de vuelos.
La prevención requiere avisos a los pilotos, coordinación con el control aéreo y actuaciones del servicio de fauna. La detección de una bandada no conduce necesariamente a cambiar una ruta: si existe una concentración peligrosa junto a la pista, una de las respuestas previstas es retrasar el despegue mientras se reduce el riesgo.
El radar complementa al marcaje
Aena anunció el 15 de marzo de 2022 la instalación en Bilbao de un radar tridimensional para detectar movimientos de aves, con una inversión superior a 850.000 euros. El comunicado planteaba utilizar análisis masivo de datos e inteligencia artificial para conocer trayectorias e identificar focos de atracción. Eran objetivos del proyecto, no resultados ya medidos.
La Aena fijaba una fase de pruebas hasta el primer trimestre de 2023. El informe de Aena de 2025 sí describe el radar aviar como operativo y útil para caracterizar patrones de movimiento. Ese apartado no ofrece una reducción cuantificada de las colisiones atribuible al equipo, por lo que no permite asignarle un porcentaje concreto de eficacia.
Cetrería, capturas y vigilancia
La tecnología no sustituye a la cetrería, las capturas sin daño, los sonidos o la pirotecnia. Aena sitúa el uso de rapaces adiestradas en 33 aeropuertos y un helipuerto de su red española en 2025. Estas aves se emplean para disuadir a otras: su función es distinta del seguimiento científico de buitres silvestres mediante GPS.
En la red española, que incluye Barcelona-El Prat, los Estudios de Fauna y Hábitats sustentan la evaluación de cada aeropuerto. Aena indica que revisa semestralmente los indicadores de sus programas de fauna y reúne anualmente a sus comités de avifauna, con navegación aérea, administraciones, pilotos y especialistas.
En el Aeropuerto de Madrid-Barajas, Aena contabilizó 340 ejemplares capturados y anillados en 2025. La gestión combina captura y reubicación, seguimiento de aves residentes y control de nidos; el gestor señala que las actuaciones varían con la estación, las condiciones meteorológicas y las necesidades operativas.
En Palma de Mallorca, el informe de 2025 recoge el desarrollo de trampas que detectan el peso de los cernícalos cuando se posan en hitos de señalización. La captura sin daño permite anillar a esta especie protegida y trasladarla, en colaboración con la Administración ambiental, fuera del área aeroportuaria.
Los grandes aeropuertos europeos
En París-Charles de Gaulle, ADP explicó en diciembre de 2024 que su servicio adapta el ahuyentamiento a cada especie y estación. Identificó cruces de palomas torcaces entre nidos y campos, y estorninos que utilizan la plataforma como dormidero. Prioriza métodos no letales, incluidos sonidos naturales o sintéticos.
En Ámsterdam-Schiphol, un comunicado de septiembre de 2021 describía vigilancia día y noche, sonidos y láseres, además de hierbas menos atractivas para las aves. También anunció una prueba con cerdos para eliminar restos agrícolas; su eficacia se iba a evaluar mediante radar aviar y observación, no se daba por demostrada.
En Fráncfort, Fraport documentó ya en su informe de 2017 un enfoque de gestión del hábitat: reducir las oportunidades de alimentación, descanso y nidificación. El principio es evitar que el propio recinto atraiga fauna, en lugar de depender únicamente de espantarla cuando se aproxima a las pistas.
En Londres-Heathrow, el informe de adaptación climática señala revisiones periódicas de la gestión del riesgo aviar. El extracto accesible no detalla los protocolos operativos completos, por lo que no permite confirmar qué combinación concreta de detección y respuesta aplica en cada escenario.
La prevención rebasa las pistas
La evaluación también mira fuera del vallado. La guía de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) recomienda inventariar los lugares que atraen fauna en un entorno aproximado de 13 kilómetros, con atención a los corredores de llegada y salida. Las aguas estancadas y las zonas de alimentación pueden condicionar los movimientos, de ahí la necesidad de colaborar con quienes gestionan el territorio.


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