Las operaciones en espacio aéreo superior (HAO, del inglés Higher Airspace Operations) comprenden actividades cuya fase principal de vuelo se desarrolla en la estratosfera, normalmente por encima de FL550, equivalente a 55.000 pies. En ese entorno concluye la cobertura de la mayor parte de los servicios convencionales de tránsito aéreo, lo que obliga a un tratamiento operacional y de coordinación específico.
Un procedimiento para la estratosfera
Las plataformas HAPS pueden ser aeronaves más pesadas o más ligeras que el aire y prestan habitualmente servicios de observación y comunicaciones entre 20 y 30 km de altitud. Su potencial las sitúa como una alternativa para misiones persistentes, aunque su operación plantea retos de integración distintos a los de los drones convencionales.
La guía está dirigida a operadores que pretendan operar UAS en categoría específica, un régimen previsto para actividades de riesgo medio que no encajan en la categoría abierta. Cuando no existe un escenario estándar aplicable, el operador debe obtener previamente una autorización operacional de la AESA.
El solicitante deberá remitir la petición por vía telemática, con certificado digital, tras registrarse como operador. La documentación incluye la evaluación de riesgos, el formulario de autorización, el manual de operaciones y el concepto de operación o ConOps, además de la información técnica y geográfica requerida para cada misión.
Riesgo y coordinación aérea
El documento exige una evaluación del riesgo conforme a la metodología SORA 2.5, con atención al perfil completo de la misión: despegue, ascenso, crucero estratosférico, contingencias, descenso y aterrizaje. También recomienda seleccionar zonas de baja densidad de población y delimitar los volúmenes operacionales.
La integración con el tráfico convencional será uno de los elementos centrales. La guía contempla medidas como la segregación temporal de espacio aéreo, transpondedores Modo S o ADS-B Out, procedimientos de detección y evasión, así como la definición de separaciones con la aviación tripulada.
La coordinación con ENAIRE será determinante antes de la autorización. La AESA señala que la evaluación de viabilidad relativa al uso del espacio aéreo debe ser positiva, y que dicha confirmación será comunicada tanto al operador como a la propia Agencia antes de proseguir con el expediente.
Para sistemas con mayor exposición al riesgo, la exigencia técnica aumenta. Las operaciones clasificadas como SAIL IV requerirán un informe de verificación de diseño emitido por EASA, mientras que para los niveles SAIL V y VI será necesario un certificado de tipo europeo.
Ensayos y proyección industrial
La guía diferencia entre proyectos experimentales y operaciones comerciales. En los primeros, los sistemas diseñados o modificados para investigación, experimentación o fines científicos, y producidos en series muy limitadas, pueden requerir un permiso de vuelo basado en condiciones de vuelo aprobadas por la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA).
La AESA indica que determinados vuelos de prueba, incluidos los de aeronaves autónomas o de masa máxima al despegue superior a 25 kg, necesitarán autorización operacional antes de iniciar la actividad ordinaria. Los ensayos deberán documentarse y podrán llevar a modificar las condiciones inicialmente autorizadas.
El nuevo marco responde al avance de programas españoles de plataformas HAPS promovidos por AALTO, ELSON Space y CATEC, que ya cuentan con autorizaciones operacionales de AESA. La iniciativa busca dar previsibilidad regulatoria a una tecnología todavía en fase de validación, pero con aplicaciones potenciales en conectividad, observación y servicios desde la estratosfera.
Para las operaciones internacionales, el régimen se vuelve más complejo. Las misiones que atraviesen otros Estados europeos necesitarán que las autoridades nacionales reconozcan la autorización emitida por AESA, mientras que los vuelos fuera del ámbito europeo exigirán permisos de sobrevuelo de cada Estado afectado.
La publicación refuerza el papel de España como entorno de ensayos para sistemas no tripulados de gran altitud, pero también evidencia que su despliegue regular dependerá de demostrar seguridad, robustez de diseño y una coordinación eficaz con la navegación aérea. La guía ofrece ahora una hoja de ruta administrativa para convertir esos proyectos en operaciones autorizadas.

Deje un comentario