La empresa, con sede en Bristol y cotizada en la Bolsa de Nueva York bajo el ticker EVTL, enmarca este vuelo en su estrategia para acelerar la certificación del Valo y su entrada en servicio comercial. Este nuevo prototipo se suma al ya existente, que continúa las pruebas de transición y ha completado múltiples vuelos pilotados de esa fase.
Objetivo: consolidar el diseño certificable
El nuevo prototipo es el último avión que se incorporará a la flota de ensayos de Vertical antes de la finalización de la Critical Design Review (CDR), considerada un hito mayor del programa. Esta revisión de diseño debe fijar la configuración certificable del Valo y abrir el camino al ensamblaje del primer aparato de preserie, paso previo a la certificación y al servicio comercial.
Según la compañía, el uso de prototipos a escala real y pilotados, con una arquitectura y unos sistemas muy próximos al estándar de producción, permite validar de forma temprana las tecnologías, la integración de sistemas y los modelos de vuelo que respaldarán el proceso de certificación. Esta aproximación sitúa a Vertical en una senda donde el diseño de detalle y la demostración en vuelo avanzan en paralelo.
Declaraciones del consejero delegado
El consejero delegado de Vertical Aerospace, Stuart Simpson, subraya que la ampliación de la flota con este nuevo prototipo para ensayos facilita validar el avión con mayor rapidez, reducir riesgos y avanzar con más eficiencia hacia la entrada en servicio del Valo.
El enfoque combina demostraciones públicas, campañas de transición y preparación de una variante híbrido-eléctrica que amplía el espectro de misiones potenciales.

Prototipo de eVTOL de Vertical Aerospace. Foto: Vertical Aerospace
Duplicación de la capacidad de ensayos
Con la incorporación de este nuevo aparato, Vertical afirma que duplica su capacidad de ensayos en vuelo, lo que permite aumentar el ritmo de pruebas y multiplicar los escenarios evaluados. La empresa prevé que el prototipo participe además en demostraciones públicas adicionales a lo largo del año, un elemento clave para reforzar la visibilidad del programa ante clientes y reguladores.
El plan de ensayos contempla la progresión del prototipo por todas las fases de vuelo pilotado en configuración totalmente eléctrica, incluyendo vuelo sustentado por empuje, vuelo sustentado por las alas y la fase de transición. Una vez completado este ciclo, la compañía proyecta reconvertir el aparato para pruebas de vuelo en configuración híbrido-eléctrica.
Preparación de la variante híbrido-eléctrica
Vertical estima que la futura variante híbrido-eléctrica del Valo aportará un mayor alcance y capacidad de carga útil, apuntando a aplicaciones que exigen mayor autonomía. Entre los segmentos destacados figuran misiones en el ámbito de la defensa, la logística y diversos mercados comerciales, donde la combinación de vuelo vertical y alcance extendido puede resultar especialmente atractiva.
Desde una perspectiva de mercado, esta bifurcación entre una versión totalmente eléctrica y otra híbrido-eléctrica permite a Vertical cubrir tanto operaciones de movilidad aérea avanzada en entornos urbanos como misiones regionales donde la infraestructura de recarga es limitada. La estrategia también introduce complejidad certificadora adicional, al exigir la validación de cadenas de propulsión diferentes bajo marcos regulatorios aún en evolución para este tipo de aeronaves.
Prototipo de eVTOL de Vertical Aerospace. Foto: Vertical Aerospace
Configuración del prototipo Valo
La compañía destaca que el nuevo prototipo comparte la misma configuración que el actual aparato a escala real, que ya ha completado todas las fases de ensayos de vuelo. Esta continuidad en diseño y arquitectura facilita el análisis comparado de datos entre plataformas y contribuye a consolidar la línea base de certificación.
El programa de ensayos de Vertical se ha articulado precisamente alrededor de prototipos a escala real y pilotados, con características de vuelo próximas al Valo de producción, con el fin de reducir la brecha entre demostradores y aeronaves certificables. En términos de ingeniería, este enfoque reduce la necesidad de extrapolar resultados desde maquetas a escala o bancos de ensayo, acelerando el cierre de incertidumbres de diseño.
Características generales del Valo
El Valo es un avión de despegue y aterrizaje vertical eléctrico (eVTOL), pilotado y con capacidad para cuatro pasajeros, diseñado para ofrecer cero emisiones en operación. La compañía presenta la plataforma como una solución más silenciosa y limpia para la movilidad aérea avanzada, orientada tanto a servicios urbanos como regionales.
Además de la versión totalmente eléctrica, Vertical desarrolla la citada variante híbrido-eléctrica, pensada para incrementar el alcance y la flexibilidad de misión, adaptándose a las necesidades cambiantes de este mercado emergente. El uso de tecnologías propias en baterías y hélices, combinado con la colaboración con socios de referencia, pretende posicionar al Valo entre los eVTOL más avanzados de su segmento.
Red de socios industriales y posicionamiento
Vertical combina el desarrollo de tecnologías clave propias, como baterías y sistemas de hélices, con acuerdos de colaboración con compañías consolidadas del sector aeroespacial. Entre sus socios se encuentran empresas como Honeywell, Syensqo y Aciturri, que aportan capacidades en aviónica, materiales avanzados y estructuras aeronáuticas.
La empresa señala que cuenta con alrededor de 1.500 prepedidos del Valo, repartidos en clientes de cuatro continentes, entre los que figuran American Airlines, Avolon, Bristow, GOL y Japan Airlines. Una parte de estos compromisos podría materializarse a través de acuerdos con terceros, lo que refleja la flexibilidad comercial que busca la compañía.
Experiencia de la cúpula directiva
Vertical resalta que su equipo directivo procede de empresas de primer nivel de los sectores aeroespacial y automotriz, como Rolls-Royce, Airbus, General Motors (GM) y Leonardo. Con esta experiencia acumulada, asegura que sus responsables han participado en la certificación y apoyo de más de 30 aeronaves y sistemas de propulsión civiles y militares.
Este bagaje se presenta como un argumento a favor de la capacidad de la empresa para navegar procesos de certificación complejos y, al mismo tiempo, industrializar un producto de nueva generación como el Valo. Sin embargo, como reflejan las habituales advertencias sobre declaraciones prospectivas, la compañía reconoce que el resultado final dependerá de factores regulatorios, financieros y técnicos aún en evolución.

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