Según informa El Economista, Air Nostrum ha pactado con Fortress el final de su alianza empresarial tras el fracaso del proyecto compartido con CityJet. La operación cierra una etapa en la que el grupo valenciano aspiraba a ganar peso en la aviación regional europea.
La sociedad Air Investment Valencia, vinculada a Carlos Bertomeu y a los fundadores del Instituto Valenciano de Infertilidad, compró en diciembre el 20% que el fondo estadounidense tenía en SARA. Ese vehículo era el propietario de Air Nostrum y había sido creado para agrupar aerolíneas regionales con marcas propias.
El plan original buscaba articular un grupo similar al de IAG, con participación en distintas compañías regionales y presencia en varios mercados. Sin embargo, la salida de CityJet del accionariado ha dejado el proyecto sin base operativa y ha acelerado el desenlace del holding.
La aerolínea irlandesa acabó entrando en examinership, el proceso de insolvencia judicial vigente en Irlanda, después de arrastrar problemas financieros. Finalmente, un nuevo socio asumió casi toda la compañía, respaldado por sus gestores y por antiguos socios del grupo español.
Tras esa ruptura, Air Nostrum estudia la liquidación de SARA. También afronta la disolución de Hibernian, la sociedad irlandesa creada para operar con certificado de vuelo en ese país y que formaba parte de la arquitectura internacional del grupo.
Fuentes de la compañía citadas por El Economista sostienen que la salida de CityJet no ha generado costes extra ni pérdidas para el grupo español. La empresa recuerda además que cada sociedad funcionaba con autonomía financiera y operativa, sin litigios abiertos con su antiguo socio.
En paralelo, la matriz Air Investment Valencia cerró 2025 con un beneficio neto individual de 3,1 millones de euros, un 24% más que en 2024. La compañía también adelantó en diciembre la devolución de 20 millones de euros de la deuda contraída con la SEPI durante la crisis del Covid-19.
La nueva etapa implica un repliegue hacia el mercado doméstico. Air Nostrum mantiene su histórica franquicia con Iberia y concentra su actividad en vuelos regionales en España, además de algunas rutas con Europa y el norte de África.
El giro estratégico también afecta a Hispanoamérica. Los dueños de la aerolínea han vendido el 33% de Paranair y en 2020 pusieron fin a su vínculo con Flyest, en Argentina, tras varios años de expansión fuera de Europa.
Como parte de esta reorganización, el grupo está reduciendo su estructura societaria y fusionando filiales de mantenimiento, formación y servicios. El objetivo es simplificar su actividad y concentrar recursos en el negocio principal de Air Nostrum.


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