La limitación procede de la modificación del contrato de arrendamiento aprobada por la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. Según El Economista, la prohibición de repartir dividendos a los accionistas de NTO (siglas de New Terminal One, el nombre del proyecto y también del consorcio que diseña, construye y opera la nueva terminal del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK) de Nueva York) se retrasa ahora hasta el inicio de las obras de la fase B2 y ya no hasta el de la fase B1. Ferrovial posee el 49% de ese proyecto, y el resto pertenece a otros socios.
Ferrovial indicó en la conferencia con analistas que NTO no puede distribuir dividendos hasta junio de 2033. Cualquier cambio en esa fecha dependería de lo que se acuerde con la Autoridad Portuaria, según la información de la compañía.
Nuevo calendario de fases
El proyecto se levanta en tres fases. La fase A incluye el edificio principal, el vestíbulo de embarque y 14 puertas, y Ferrovial mantiene marzo de 2027 como fecha prevista para su entrega y puesta en servicio, sujeta a la ejecución del contratista y a las pruebas de sistemas. El hito contractual original era el 1 de junio de 2026.
El retraso de la fase A se debe, según el medio estadounidense Bond Buyer, a la instalación de los sistemas eléctricos y mecánicos. Fitch, una de las tres grandes agencias internacionales de calificación crediticia, junto con Moody's y S&P Global Ratings, lo atribuye a limitaciones de recursos y a la coordinación de esos sistemas, y Moody's señala que hay varias terminales en obra a la vez en un espacio reducido y con mucho tráfico.
La fase B1, con cuatro puertas más, debe empezar como tarde el 30 de septiembre de 2030 y estar disponible antes del 31 de agosto de 2033, según El Economista. La B2 suma cinco puertas, cuatro para aviones de fuselaje ancho, y debe iniciarse como máximo el 30 de junio de 2033 y operar antes del 31 de diciembre de 2035. Antes, las obras de ambas se preveían para 2028 y 2029.
Motivos de la prórroga
Fitch atribuye el menor crecimiento del tráfico internacional a los conflictos en Oriente Medio y a las restricciones aéreas entre EE. UU. y China. Moody's añade que el tráfico asiático se ha debilitado y que las previsiones de pasajeros hasta 2034 bajan cada año desde 2024. Como la terminal solo ingresa cuando operan las aerolíneas, cada mes sin abrir supone costes sin ingresos.
A cambio de más plazo, NTO asumirá pagos adicionales a la Autoridad Portuaria en tres entregas: al abrirse la fase A, al empezar la B1 y al emitirse la orden de la B2. También liberará determinados fondos de contingencia y renunciará a posibles reclamaciones de diseño y construcción por hechos anteriores al 1 de junio de 2026.
Inversión y demanda de aerolíneas
Ferrovial completó sus compromisos de capital con una aportación de 63 millones de euros en el segundo trimestre de 2026, con lo que su inversión total asciende a 1.042 millones de euros. El grupo entró en 2022 al adquirir el 96% de la participación del 51% que tenía Carlyle.
NTO sumaba 32 acuerdos con aerolíneas en julio de 2026, 24 confirmados y ocho cartas de intención, según Simple Flying. El medio cita entre las compañías que se trasladarán: Korean Air, Turkish Airlines, Air Europa y Qatar Airways, además de Air France y KLM, que siguen en instalaciones como las Terminales 1 y 4 del JFK.
Ferrovial entró en el proyecto en junio de 2022, cuando invirtió en la empresa que construirá la nueva terminal de Nueva York JFK, con una obra prevista hasta 2030. Según la compañía, la concesión se extiende hasta 2060 y la terminal completa tendrá 23 puertas.
Peso en las cuentas del grupo
El bloqueo afecta solo a una parte de los ingresos del grupo. En los nueve primeros meses de 2026, Ferrovial recibió 604 millones de euros en dividendos de proyectos, de los que 524 millones procedieron de autopistas de Norteamérica. Estos ingresos ayudan a financiar inversiones como la autopista I-24, en Tennessee.

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