Iberia lleva la experiencia de vuelo a la resonancia pediátrica de La Paz

Imagen extraída del vídeo que muestra la transformación de la sala de resonancias pediátricas de La Paz llevada a cabo por Iberia y Juegaterapia.
Imagen extraída del vídeo que muestra la transformación de la sala de resonancias pediátricas de La Paz llevada a cabo por Iberia y Juegaterapia.

Iberia y la Fundación Juegaterapia han transformado la sala de resonancias pediátricas del Hospital Universitario La Paz de Madrid en una experiencia inspirada en un viaje aéreo. La iniciativa, presentada el 29 de septiembre de 2026, busca hacer más comprensible y menos intimidante la prueba para los niños.

La intervención traslada elementos reconocibles de una operación de pasajeros al circuito hospitalario: elección de destino, tarjeta de embarque personalizada y una ambientación visual vinculada a la aviación. El objetivo no es alterar el procedimiento clínico, sino humanizar el entorno previo y durante la resonancia.

Un embarque simbólico antes de la prueba

Antes de acceder a la resonancia magnética, cada paciente puede elegir mediante una ruleta uno de diez destinos: Miami, París, Buenos Aires, Nueva York, Tokio, Doha, Sofía, Bogotá, Madrid o Londres. El personal de enfermería completa entonces una tarjeta de embarque con el nombre del menor y la ciudad seleccionada.

La propuesta convierte al niño en protagonista de una narrativa de viaje en un momento habitualmente asociado a ruido, inmovilidad e incertidumbre. El diseño emplea una fórmula propia de la experiencia aeroportuaria —anticipar el recorrido y asignar un destino— para facilitar la familiarización con el espacio sanitario.

El vestidor incorpora una lámpara con forma de avión y una ventanilla de cabina. En el área de exploración, un mapamundi vinilado y varios relojes dedicados a destinos de Iberia prolongan la ambientación. El sonido característico de la prueba se presenta simbólicamente como el de los motores de un avión.

La sala atiende a unos 6.000 pacientes al año, según la nota de prensa. La escala de actividad convierte el proyecto en algo más que una acción decorativa: su aplicación diaria puede contribuir a que miles de menores afronten el diagnóstico en un marco más reconocible y previsible.

La aviación como recurso de humanización

La iniciativa encaja en una tendencia más amplia de humanización de áreas pediátricas, en la que el diseño ambiental, el juego y la anticipación del proceso se utilizan para reducir el impacto emocional de pruebas complejas. La Fundación Juegaterapia ya ha desarrollado cines, jardines, estaciones lunares y unidades del color en hospitales.

Máquina de resonancias pediátricas de La Paz transformada por Iberia y Juegaterapia.Máquina de resonancias pediátricas de La Paz transformada por Iberia y Juegaterapia.

Para Iberia, el proyecto también prolonga su colaboración social con la entidad más allá del transporte aéreo. En julio de 2026, la compañía operó un vuelo especial Madrid–París-Orly con 30 niños de la fundación para visitar Disneyland Paris, a bordo de un A320neo tematizado con Disney Adventure World. Iberia estrenó un A320neo vinilado con Disney Adventure World en un vuelo solidario de julio de 2026.

La conexión entre ambas iniciativas es relevante desde la óptica aeronáutica: la aerolínea utiliza recursos propios de su actividad —la simbología del viaje, el embarque y los destinos— como herramienta de impacto social. En La Paz, esa narrativa se adapta a un entorno médico sin sustituir la labor asistencial ni las instrucciones del personal sanitario.

Sonia Sánchez, directora de Comunicación, Impacto Social y Relaciones Institucionales de Iberia, señaló que la compañía pretende llevar parte de la ilusión asociada a volar a los niños que afrontan una prueba médica. Esther Pereira, directora de Humanización de Juegaterapia, subrayó que convertir una resonancia en un viaje ayuda a que el menor se perciba como protagonista de una aventura.

Impacto y límites de la iniciativa

La nota indica que la experiencia de Juegaterapia en otros hospitales apunta a efectos positivos en la manera en que los niños afrontan determinadas pruebas. Sin embargo, no aporta indicadores clínicos ni datos comparativos sobre reducción de sedación, repetición de pruebas o tiempos de exploración en la nueva sala de La Paz.

Ese matiz es importante: el valor inmediato del proyecto reside en mejorar la percepción del recorrido asistencial y favorecer la colaboración del paciente pediátrico. Para acreditar un impacto clínico medible, serían necesarios datos posteriores sobre ansiedad, necesidad de acompañamiento, calidad de imagen o uso de sedación.


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