La construcción partió de la necesidad de ampliar las instalaciones ante el crecimiento del tráfico de pasajeros y la falta de capacidad del aeropuerto para poder atenderlos. La edificación estuvo acompañada de otras nuevas infraestructuras, así como de avanzada tecnología, nuevos servicios, eficiencia, confort o experiencia del pasajero. Un conjunto de actuaciones permitió situar a España y a Madrid en el mapa internacional como capital aeroportuaria del siglo XXI, favoreciendo también el desarrollo económico y social del país y de la Comunidad Autónoma que acoge a esta instalación.
En palabras de Javier Marín San Andrés, vicepresidente ejecutivo de Aena y consejero delegado de Aena Internacional, “La Terminal 4 de Barajas, la famosa T4 y su terminal Satélite, es una obra aeroportuaria icónica en España y en el mundo. Con ella, en estos 20 años la gran puerta de entrada entre Europa y Latinoamérica, ha dado servicio a cerca de 980 millones de pasajeros”. Sobre su futuro dijo: “Aena ya está preparando para las próximas décadas un ambicioso y sostenible proyecto de ampliación, porque es el aeropuerto con más capacidad de crecimiento en Europa, que albergará, además, el mayor parque solar fotovoltaico en un aeropuerto del mundo”.

Zona de embarque de la T4.
En los años noventa, Aena comenzó un ambicioso proyecto bajo la denominación de Plan Barajas, que se materializó a finales de esa década en una primera fase del proyecto, con la puesta en servicio de una nueva torre de control, una nueva pista, la tercera (18R-36L); y las ampliaciones de los diques de las T1 y T3. La segunda fase se iniciaría a principios de los años 2000 con el objetivo de ampliar las instalaciones con nuevas terminales y la expansión del campo de vuelo, permitiendo doblar la capacidad de 35 a 70 millones de pasajeros al año, así como subir a 120 operaciones a la hora.

El Grupo San José creó la Planta Solar del aeropuerto.
Entre estas infraestructuras estuvo la construcción de la T4 y su satélite T4S, nuevos aparcamientos y viales, 2 nuevas pistas, nuevas plataformas para estacionamiento de aeronaves, un túnel de servicios aeroportuarias para conectar las nuevas terminales o el soterramiento de la carretera M-111. Se sumarían también importantes avances tecnológicos, muy innovadores para la época, como el tren sin conductor (Automatic People Mover), el primero en España; un sistema automático de tratamiento de equipajes, con 120 km. de cintas transportadoras, también pionero en nuestro país, o el Centro de Gestión Aeroportuaria, el verdadero corazón del aeropuerto, desde el que se gestiona el tiempo real con el apoyo de 5.000 cámaras de seguridad.
800.000 m2. de terminales
La T4 y la T4S, que suman cerca de 800.000 m2, están pensadas como una única área terminal, con un edificio principal donde desarrollar los procesos de facturación, seguridad, recogida de equipajes y embarque de vuelos nacionales y Schengen y un satélite internacional. Concebida por los arquitectos Antonio Lamela y Richard Rogers, se caracteriza por la luz, color, claridad espacial, funcionalidad, calidez de materiales y flexibilidad de adaptación ante futuras ampliaciones. Pensada para el confort del usuario en un ambiente de sosiego previo al viaje, sobresale por la entrada de luz natural al interior, paredes acristaladas y más de 550 lucernarios en la T4 y 250 en la T4S, junto a su característico degradado de colores, del azul en el Norte a rojo en el Sur.
La T4, que tiene capacidad para atender hasta 10.400 pasajeros en hora punta, cuenta desde su apertura con avanzados sistemas tecnológicos y todos los servicios de un moderno edificio aeroportuario. Las infraestructuras y servicios durante estos veinte años de vida, se han ampliado, mejorado y actualizado, introduciendo nuevos avances y digitalización. Esta adaptación se ha llevado también a cabo en las áreas comerciales y de servicios, donde se han desarrollado diversos proyectos de renovación, introduciendo nuevos conceptos y ofertas. El espacio comercial ha pasado de los 19.000 iniciales a más de 25.000 m2., con más de 80 tiendas y locales de restauración a las que se suman los espacios “dutty free” y nuevos conceptos, una oferta que combina las mejores firmas con alternativas para todos los gustos y bolsillos.
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Sala VIP "Neptuno" de Aena en la T4S.
Esta transformación ha traído también durante estos años nuevos servicios, como las “Air Room” en T4 o más recientemente las “GettSleep Lounche” en T4S, con la mirada puesta en los pasajeros en conexión y en el desarrollo del aeropuerto como centro de distribución de tráfico (hub) internacional. En 2007, tan sólo un año después de la puesta en marcha de la T4, Barajas superó la icónica cifra de 50 millones de pasajeros y cerró el año con 52,1 millones. Atrás quedaban los cerca de 2.900 viajeros con los que inició su actividad de vuelos comerciales en 1933 -dos años después de su apertura como Aeropuerto Nacional de Madrid- o los 42,1 millones de viajeros de 2005, el año antes de la inauguración de la T4.

El Estudio Lamela Arquitectos participó en el diseño.
Desde entonces ha ido superando sus propios registros, hasta cerrar el pasado año 2025 como el mejor de su historia, con más de 68,1 millones de pasajeros. Ha vivido diferentes hitos para la infraestructura, como la llegada del metro y del tren de cercanías a la T4, que, junto a la inauguración en 2022 de una nueva terminal de autobuses han permitido fomentar la intermodalidad y una modalidad sostenible. El impulso de las ciudades aeroportuarias, uno de los proyectos estratégicos más punteros de Aena, con el desarrollo de actividades logísticas, aeronáuticas y de carga, hoteles, nuevos servicios u oficinas, entre las que estará su nueva sede, destacan.
Sostenibilidad e innovación
Se añade la apuesta por la sostenibilidad y la innovación, con la construcción, entre otros, del mayor parque solar en un aeropuerto a nivel mundial o la implantación en toda la instalación de la conducción en remoto de las pasarelas de embarque de pasajeros, proyecto que ha sido pionero en el mundo. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su arquitectura y diseño, entre los que se encuentran los más altos galardones internacionales en esta materia. Sobresalen el “RIBA Stirling 2006” y el “RIBA European Awards 2006”, otorgados por el Royal Institute of British Architects; el “International Architecture Award”, por The Chicago Athenaeum en 2007; el “Mejor Nuevo Aeropuerto” por la revista Wallpaper en 2006; o, a nivel nacional, el de “Mejor Edificio de Nueva Planta destinado a uso distinto de Vivienda 2006” del Ayuntamiento de Madrid.

La T4S en sus principios a plena operación.
Tras la apertura de la T4 comenzó una larga carrera de premios por sus logros y operatividad, a los que se suman méritos por su excelencia, calidad, gestión medioambiental o sanitaria. Entre otros, cabe señalar los Skytrax como “Mejor Aeropuerto del Sur de Europa” en varias ediciones o el de “Mejor Aeropuerto de Europa” dentro de su categoría, de la mano del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) en diversas ocasiones. En total, más de 50 premios o reconocimientos que avalan su calidad y evolución desde la creación de la T4. Con un aeropuerto que se acerca de nuevo a su límite de capacidad de atención al pasajero, Aena ha planificado de forma responsable nuevas inversiones, cercanas a los 4.000 millones de euros, al tiempo que afianza su posición frente a otros “hub” internacionales.
Estas actuaciones se centran en dos ámbitos: La prolongación de las T4 y T4S, junto a sus correspondientes plataformas de estacionamiento de aeronaves, potenciando la operativa de “hub”; y la construcción de un edificio procesador frente a las T123 y la remodelación de las actuales terminales, lo que permitirá mejorar la calidad y eficiencia operativa y funcional de estas instalaciones. Según Javier Marín, “ha dado servicio en estos últimos 20 años a cerca de 980 millones de pasajeros y ya se está preparando para las próximas décadas con una ampliación sostenible y necesaria”.


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