El demostrador X-59 de la NASA supera por primera vez la barrera del sonido

Avión experimental X-59 de la NASA en vuelo. Foto: NASA
Avión experimental X-59 de la NASA en vuelo. Foto: NASA
El avión experimental X-59 de la NASA ha completado su primer vuelo supersónico, marcando un hito en el desarrollo de tecnologías destinadas a reducir el impacto acústico del vuelo a alta velocidad. La aeronave superó la velocidad del sonido el 5 de junio de 2026, en el marco de la misión Quesst.

Durante el ensayo, que se prolongó durante 81 minutos, el aparato alcanzó Mach 1,1, aproximadamente 1.140 km/h, a una altitud de 13.200 metros. Según la NASA, el comportamiento del avión se ajustó a las previsiones, validando el diseño aerodinámico y su rendimiento inicial en régimen supersónico.

El piloto de pruebas Jim “Clue” Less señaló que la transición a velocidad supersónica no fue perceptible desde la cabina, ya que los instrumentos fueron la única referencia. Este resultado es coherente con el objetivo del programa, centrado en minimizar los efectos asociados al estampido sónico tradicional.

El demostrador X-59 está diseñado para generar un “golpe sordo” en lugar de un estampido intenso, lo que permitiría replantear las restricciones actuales al vuelo supersónico sobre tierra. Durante esta prueba, un F-15 de la NASA actuó como avión de seguimiento y contribuyó a enmascarar cualquier firma acústica del X-59.

Tras este primer vuelo, el programa entra en una fase más exigente. El siguiente paso será un vuelo en condiciones de misión, en el que el X-59 operará a Mach 1,4, unos 1.492 km/h, y a una altitud de 16.766 metros. Estas condiciones replicarán el perfil previsto para futuras evaluaciones sobre áreas pobladas.

En esa fase, la NASA sobrevolará diversas comunidades en Estados Unidos para recopilar datos sobre la percepción del ruido por parte de los residentes. Estos datos serán determinantes para evaluar la viabilidad de modificar las normativas que actualmente limitan el vuelo supersónico civil sobre tierra.

El X-59 constituye el eje central de la misión Quesst, cuyo objetivo es demostrar que es posible un vuelo supersónico con menor impacto acústico. El avance logrado acerca la posibilidad de reintroducir operaciones comerciales supersónicas en rutas continentales bajo nuevos estándares de ruido.

El vuelo también supuso la primera aparición del X-59 en el sistema de seguimiento aéreo de la NASA, reflejando el avance del programa hacia una fase de pruebas más abierta y continuada.


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