La aviación comercial estrena guía global de la IATA para transporte de mascotas en cabina

Ilustración generada con IA.
Ilustración generada con IA.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) publicó el pasado 15 de julio de 2026 la primera edición de sus Directrices Operativas para el transporte de mascotas en cabina, un marco técnico dirigido a aerolíneas que busca homogeneizar procedimientos y reforzar la seguridad y el bienestar animal en la aviación comercial.

El documento, Operational Guidelines for In-Cabin Pet Transport (PDF en inglés), elaborado por el IATA Live Animals and Perishables Board (LAPB) junto con el Live Animals Working Group y otros grupos de trabajo de operaciones terrestres y accesibilidad, ofrece una guía paso a paso para las aerolíneas desde la reserva hasta la aduana en destino, cubriendo todas las fases del viaje del pasajero que vuela con mascotas en cabina. 

Alcance de las nuevas directrices

Las Directrices Operativas no están pensadas para el pasajero, sino como manual interno para los departamentos de operaciones, atención al cliente y tripulaciones de cabina, de modo que las compañías puedan ofrecer una experiencia coherente y predecible en vuelos con mascotas en cabina.

La IATA subraya que la guía mejora la claridad de los procesos sin limitar las decisiones de política comercial de cada aerolínea, que siguen siendo responsables de definir qué tipos de animales, rutas y aviones aceptan bajo sus normas de transporte en cabina.

Reserva y criterios de admisión

En la fase de reserva, la organización recuerda que gatos y perros pueden viajar en cabina en aeronaves comerciales, siempre que cumplan la Container Requirement 1 (CR1) de la regulación IATA Live Animals (LAR) en cuanto a contenedor y condiciones de bienestar animal.

Las aerolíneas deben hacer accesible su política de transporte de mascotas, detallando requisitos de elegibilidad, tipo de contenedores admitidos y condiciones de viaje, armonizados con la normativa de los Estados de origen, tránsito y destino para evitar información contradictoria al pasajero.

La IATA recomienda exigir la reserva anticipada del servicio de mascota en cabina (PETC, del inglés Pet in Cabin), normalmente con un margen mínimo de 48–72 horas antes de la salida, y centralizarla en canales propios como la web corporativa, la aplicación móvil o las oficinas de billetes.

La guía insiste en que el pasajero debe aportar documentación completa de la mascota y de su contenedor, incluidos certificados de salud, permisos y registros de vacunación, así como cualquier formulario específico que requiera la compañía antes del check-in.

Para itinerarios con varias compañías, se aconseja cerrar con antelación los acuerdos de interlínea que garanticen que todos los operadores implicados aceptan la mascota y aplican procedimientos homogéneos en cada tramo del viaje.

En integración de sistemas de reserva, la IATA reitera el uso del código SSR PETC (Pet in Cabin) para registrar el servicio, así como la posible vinculación con SSR ASVC y emisión de EMD en caso de tratarse de un servicio adicional de pago asociado a un pasajero concreto.

Información previa y proceso de facturación

En la fase de previaje, se insta a las aerolíneas a ofrecer información sobre cómo aclimatar a la mascota a su contenedor, los protocolos de check-in, la documentación necesaria y los estándares de comportamiento a bordo, accesible en todos los canales de reserva.

Se recuerda que la responsabilidad última de cumplir estos requisitos recae en el pasajero o remitente, aunque las compañías deben facilitar un proceso de facturación fluido, aconsejando llegar con antelación y verificando la disponibilidad de zonas de alivio para mascotas en los aeropuertos.

Las políticas internas deben incluir criterios claros sobre el uso de sedantes, desaconsejado salvo prescripción veterinaria, y exigir documentación específica cuando se hayan administrado tranquilizantes u otros fármacos antes del vuelo.

En el check-in, el personal formado debe seguir una lista de aceptación basada en la IATA LAR 7.6.2, verificando el itinerario completo, los datos de contacto del propietario y toda la documentación veterinaria, así como la especie, edad y estado general del animal.

Los agentes deben revisar que el contenedor cumple la CR1 de IATA LAR, permitiendo al animal ponerse de pie, sentarse erguido, girar y tumbarse en posición natural, y negar el embarque si detectan signos de enfermedad, estrés o comportamiento inaceptable que comprometa la seguridad.

Control de seguridad, embarque y vuelo

En los controles de seguridad, IATA advierte de que los procedimientos pueden incluir inspecciones visuales, registros físicos, detectores metálicos, rayos X o pruebas de detección de explosivos, y que tanto la mascota como su contenedor están sujetos a estos protocolos según la jurisdicción.

En algunos países, las mascotas deben salir del contenedor para permitir el escaneo separado del animal y del equipamiento, y al contratar el servicio de mascota en cabina, el pasajero acepta cumplir todas las exigencias de seguridad aplicables en origen, tránsito y destino.

Durante el embarque, los agentes de puerta deben comprobar que los contenedores flexibles o rígidos cumplen la CR1 y las especificaciones internas, que son seguros, bien ventilados y que pueden colocarse bajo el asiento delantero cuando la configuración del avión lo permite.

IATA señala que, si no es posible el estibado bajo el asiento, la aerolínea debe designar un punto alternativo de estiba en cabina que mantenga el bienestar del animal, y volver a negar el embarque si el contenedor no es conforme o si la mascota muestra signos de estrés.

La guía remite al Cabin Operations Safety Best Practices Guide (COSG) y exige que la tripulación reciba antes del embarque una Passenger Information List (PIL) identificando a los usuarios del servicio Pet Cabin Service (PETCS), para gestionar la ubicación en cabina y posibles alergias.

El personal de tierra y las tripulaciones deben realizar una inspección visual de cada mascota al embarcar, asegurándose de que aparece sana, tranquila y bien contenida, y ayudar al pasajero a resolver cualquier incidencia antes del cierre de puertas para garantizar la seguridad.

En vuelo, la COSG 7.9 obliga a establecer protocolos que aseguren la higiene y la seguridad cuando hay mascotas en cabina, manteniéndolas siempre dentro de un contenedor conforme a IATA, estibado durante rodaje, despegue, aterrizaje y turbulencia.

Las aerolíneas deben formar a la tripulación de cabina en dimensiones aceptadas de contenedores, limitaciones de espacio bajo el asiento por tipo de avión y gestión de conflictos relacionados con alergias, fobias u otras sensibilidades de los pasajeros.

Conexiones, llegada y operaciones irregulares

En conexiones y tránsitos, IATA recuerda que, aunque las aerolíneas no controlan la infraestructura aeroportuaria, sí deben informar de la existencia y limitaciones de las áreas de alivio para mascotas, que varían según el diseño de cada aeropuerto y sus protocolos de seguridad.

La guía explica que algunos aeropuertos ofrecen zonas interiores más allá de los filtros, otros solo áreas exteriores antes del check-in, y muchos carecen de espacios específicos, por lo que se insta al pasajero a planificar cada tránsito, especialmente en escalas largas o rutas con varias piernas.

En la llegada, las compañías deben informar al pasajero de la normativa local y de los protocolos de post-arribo, desde la obligación de esperar autorización antes de desembarcar hasta la presentación de la mascota en puntos de aduanas o control veterinario en horario designado.

Las mascotas deben permanecer en contenedores seguros y herméticos hasta su revisión, donde se verifican identidad, documentación sanitaria, permisos de importación y posibles requisitos de cuarentena, y cualquier signo de enfermedad puede motivar intervención de las autoridades.

La IATA recomienda avisar antes del viaje sobre la necesidad de portar originales actualizados de todos los certificados para evitar retrasos, sanciones, cuarentenas o incluso la reexpedición de la mascota a otro punto de entrada o centro veterinario oficial.

La organización recuerda que las mascotas no pueden circular libres por terminales o salas VIP y que el pasajero debe respetar las normas específicas de cada aeropuerto, incluidos los posibles vetos por raza o límites al número de animales por viajero en determinados países.

En caso de que un animal PETC sea rechazado en frontera, la aerolínea debe contar con planes de contingencia que permitan coordinarse con autoridades y equipos de tierra, garantizando la seguridad del animal y proporcionando al pasajero información clara sobre las alternativas.

En operaciones irregulares, como demoras, cancelaciones, desvíos o cambios de ruta, el operador tiene que definir procedimientos específicos que tengan en cuenta el bienestar de la mascota en tiempos de tránsito prolongados y el posible cambio de requisitos regulatorios.

La guía propone protocolos de comunicación con los pasajeros afectados, medidas de alojamiento temporal, criterios de reubicación en nuevos vuelos y actualización de documentación cuando la reexpedición implique nuevas jurisdicciones con reglas distintas.

Animales de servicio y contexto regulatorio

La IATA diferencia expresamente las políticas de mascotas en cabina de las aplicables a animales de servicio y animales de apoyo emocional (ESA), sujetos a marcos regulatorios distintos y recogidos en las políticas de accesibilidad y asistencia especial de cada aerolínea.

Los perros de servicio, entrenados para asistir a personas con discapacidad, pueden viajar en cabina sin coste adicional si cumplen las exigencias de documentación y comportamiento, mientras que los ESA no están reconocidos de forma universal y pueden tratarse como mascotas según país y compañía.

La publicación de la nueva Guidance on Service Dogs, desarrollada con aerolíneas, asociaciones de perros de servicio y autoridades regulatorias, pretende aclarar requisitos de documentación, expectativas de comportamiento y criterios de embarque en distintas jurisdicciones.

La IATA enmarca estas directrices sobre transporte de mascotas en cabina en su estrategia global de accesibilidad en la aviación, con el objetivo de avanzar hacia prácticas más estandarizadas y una experiencia más transparente para pasajeros y personal.

La organización anima a aerolíneas y otros actores a remitir comentarios y propuestas de mejora sobre las Directrices Operativas para el transporte de mascotas en cabina a la Secretaría de IATA, como parte de un proceso abierto de revisión de las normas.


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