La medida incluye amplios derechos de tráfico y un esquema flexible de rutas, según detallaron en un comunicado conjunto. A partir de esta rúbrica, las aerolíneas podrán determinar libremente la frecuencia y la capacidad de sus operaciones basándose en consideraciones plenamente comerciales.
El convenio facilita además la celebración de pactos de cooperación entre las compañías del sector, incluyendo los servicios de código compartido. Esta política busca generar condiciones favorables para expandir la oferta de destinos e intensificar la conectividad aérea entre ambos países, con el objetivo de beneficiar el intercambio económico y turístico.
El tratado se enmarca en una estrategia de cielos abiertos para la desregulación del mercado aerocomercial, orientada a favorecer una mayor competencia.
En la actualidad, solo Aerolíneas Argentinas opera entre ambos países, uniendo Buenos Aires con Montevideo, con 24 vuelos semanales, y Punta del Este, con cinco vuelos semanales. Esta oferta representa alrededor de 25.000 asientos al mes. Durante el verano, las frecuencias a Punta del Este llegarán a 28, sumándose además GOL Linhas Aéreas con tres vuelos semanales en una ruta en la que entró la temporada anterior.
En el segmento de carga, las empresas uruguayas Air Class —que también mantiene servicios de handling en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza— y Aeromas conectan diariamente las capitales de ambos países.
Aunque el mercado entre Montevideo y Buenos Aires presenta un margen de crecimiento limitado —tras el cambio de hábitos hacia el transporte fluvial, la oferta cayó desde unos 100.000 asientos mensuales a principios de siglo hasta aproximadamente una cuarta parte de esa cifra—, el acuerdo podría facilitar las opciones de conectividad con el interior argentino.
La liberalización también puede abrir oportunidades si se concretan proyectos de nuevas aerolíneas uruguayas, como el de Sociedad Uruguaya de Aviación (SUA) y otras iniciativas en estudio.
(Javier Bonilla)

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