Según informó defensa.com, los aparatos, bautizados como Doñana, Sancti Petri y Roche, permanecían parados desde al menos 2019, con los dos últimos registrando sus últimos vuelos en 2017 y 2019. Dos se encuentran en el aeródromo de Matacán, en Salamanca, y el tercero en Mutxamel, Alicante, todos ellos en un estado de conservación muy deteriorado, hasta el punto de que uno estaba catalogado de facto como inservible.
La venta llega después de que fracasara el intento de reactivar estos medios aéreos mediante un acuerdo entre la Secretaría General de Pesca y la Agencia Tributaria, que preveía destinarlos también a la lucha contra el contrabando, el narcotráfico y el fraude fiscal. En 2022 se licitó un contrato de 11,7 millones de euros para su puesta en vuelo y operación técnica, que fue adjudicado en 2023 a Babcock, ahora Avincis, pero finalmente no se materializó, obligando al Ministerio a optar por la enajenación.
Como ya informó defensa.com, la subasta se estructuró en dos lotes, con un precio mínimo conjunto de 2,3 millones de euros para los dos C212 basados en Salamanca, incluyendo un importante paquete de repuestos mecánicos y de aviónica valorados en más de 424.000 euros. El tercer avión, en Mutxamel, se tasó en apenas 5.010 euros por su estado cercano al desguace, lo que no impidió que atrajera el interés de la escuela de pilotos madrileña European Flyers, que presentó una oferta de 12.372 euros.
Finalmente, la puja más alta fue la de Robert Wayne Bishop, responsable de Texas Turbine Conversions, que ofreció 2,9 millones de euros por el Lote 1 y 35.000 euros por el Lote 2, imponiéndose así en la subasta. La operación supone que los tres aparatos pasarán a manos de una empresa estadounidense con amplia experiencia en la modificación y modernización de aeronaves, especialmente en el segmento de turbohélices utilitarios.
Texas Turbine Conversions, con sede en un rancho al norte de Dallas que dispone de su propia pista de aterrizaje, lleva más de veinte años dedicada a la modificación de aeronaves de trabajo, incluida la instalación de nuevos sistemas de propulsión y equipos de aviónica avanzada. La compañía ha desarrollado una fuerte especialización en el segmento del CASA 212, para el que cuenta con certificaciones específicas de la FAA que le permiten instalar hélices compuestas de alto rendimiento.
Uno de los productos estrella de la empresa es la instalación de hélices Hartzell de cinco palas y 112 pulgadas de diámetro en los CASA 212, en sustitución de las originales de cuatro palas. Según la documentación de Texas Turbine y Hartzell, este retrofit reduce peso, mejora la eficiencia aerodinámica, acorta las distancias de despegue, recorta el tiempo de ascenso y aumenta la velocidad de crucero, además de reducir el ruido en cabina y exterior.
Los exaviones de vigilancia pesquera españoles recibirán nueva aviónica Garmin, además de las citadas hélices Hartzell de cinco palas, replicando trabajos previos realizados por la empresa en otros CASA 212. Este tipo de actualización es habitual en el mercado estadounidense, donde numerosos operadores civiles y gubernamentales mantienen en servicio flotas de Aviocar modernizadas para misiones de transporte, lanzamiento de cargas, salto de paracaidistas o vigilancia.
El CASA C212, diseñado originalmente por la española CASA y hoy comercializado bajo la marca Airbus, es un turbohélice de transporte ligero y despegue y aterrizaje cortos, con amplia difusión en el ámbito civil y militar. Su robustez, tren fijo y capacidad para operar en pistas no preparadas lo han convertido en una plataforma versátil para misiones de patrulla marítima, vigilancia de zonas económicas exclusivas, búsqueda y rescate, así como para tareas de transporte regional.
En el caso de España, la flota de vigilancia pesquera basada en el C212 ha ido cediendo protagonismo a aeronaves más modernas, mientras las misiones de control marítimo se refuerzan con aviones C295 configurados para vigilancia marítima y vigilancia de la zona económica exclusiva. Estos nuevos aparatos ofrecen mayor autonomía, sensores más avanzados y una integración plena en los sistemas de mando y control de las fuerzas armadas y los organismos civiles implicados en la seguridad marítima.
Para el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la venta de los tres C212-400 supone la salida definitiva de unos medios aéreos cuya reactivación se había demostrado compleja y costosa, tanto por su estado técnico como por la necesidad de cumplir con las normativas actuales de certificación y mantenimiento. La enajenación permitirá además liberar espacio en los aeródromos de Matacán y Mutxamel, donde las aeronaves llevaban años ocupando instalaciones sin contribuir a las misiones de vigilancia.
En Estados Unidos, el mercado de aviones utilitarios de segunda mano ofrece oportunidades para este tipo de plataformas, ya sea en operadores civiles de carga, compañías de trabajo aéreo o agencias gubernamentales dedicadas a la lucha contra incendios, la vigilancia fronteriza o el apoyo a fuerzas especiales. Aunque el adjudicatario no ha detallado aún qué nicho cubrirán los exC212 españoles, la combinación de nueva aviónica y hélices de alto rendimiento los posiciona como candidatos a misiones que requieran operaciones en pistas cortas y entornos exigentes.
La operación se enmarca también en un contexto más amplio de transición de flotas en numerosos países, donde los veteranos C212 van siendo sustituidos por aeronaves más modernas, pero encuentran segundas vidas en mercados emergentes o en manos de operadores especializados. La decisión española de desprenderse de estos aparatos contrasta con la apuesta de otros usuarios por modernizarlos, como evidencian contratos recientes en Estados Unidos para mantener y actualizar C212 dedicados a unidades de operaciones especiales.
Aunque la cifra de 2,9 millones de euros por tres aviones y un importante paquete de repuestos pueda parecer modesta en términos absolutos, refleja tanto el estado de las aeronaves como la inversión adicional que será necesaria para devolverlas a un estándar operativo competitivo. Texas Turbine Conversions, con su experiencia en programas de modernización, confía en transformar unos exaviones de vigilancia pesquera española en plataformas listas para afrontar una nueva etapa en cielos norteamericanos.


Deje un comentario