KLM se asegura el 75% de la producción de la primera planta neerlandesa de SAF

Ilustración generada con IA.
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KLM ha reforzado su apuesta por el combustible de aviación sostenible al comprometerse a adquirir el 75% de la producción anual de la futura planta de SAF de SkyNRG en Delfzijl, en el norte de los Países Bajos. Este acuerdo consolida el papel de la aerolínea neerlandesa como principal cliente del proyecto y aporta estabilidad al modelo de negocio de la instalación.

 

La fábrica, cuya construcción ya ha arrancado, será la primera del país dedicada íntegramente a la producción de SAF y está diseñada para alcanzar una capacidad anual de 100.000 toneladas a partir de 2028. Sobre esa cifra, el compromiso de KLM de comprar 75.000 toneladas de SAF al año supone aproximadamente el 2% de su consumo total de combustible y garantiza la salida al mercado de la mayor parte del volumen producido.

La compañía recuerda que fue la primera aerolínea del mundo en ofrecer una garantía de compra a largo plazo para este proyecto, lo que fue decisivo para cerrar la financiación y dar luz verde a la construcción de la planta. Ese respaldo comercial se ha traducido ahora en un contrato que blinda la demanda de SAF a futuro y reduce el riesgo para los inversores en un contexto en el que este combustible sigue siendo, según indidican desde estas empresas, entre tres y cuatro veces más caro que el queroseno convencional.

KLM subraya que el nuevo acuerdo de compra se inscribe en una estrategia más amplia de reducción de emisiones que combina renovación de flota y uso creciente de combustibles alternativos. Aunque el SAF emite cantidades similares de CO₂ durante el vuelo que el queroseno fósil, su impacto total a lo largo del ciclo de vida, desde la producción hasta la combustión, es al menos un 65% inferior, pudiendo llegar a reducciones todavía mayores en función de la materia prima y el proceso empleado.

Desde SkyNRG, se insiste en que la alianza con KLM ha sido fundamental para que el proyecto de Delfzijl pasara del papel a la obra. La compañía considera que este tipo de compromisos a largo plazo demuestra que aerolíneas y sector energético pueden asumir responsabilidades compartidas en la descarbonización del transporte aéreo y servir de referencia para iniciativas similares en Europa.

Pese al avance que supone la planta de Delfzijl, ambas empresas advierten de que se necesitarán más proyectos y un marco público más decidido para alcanzar el objetivo neerlandés de lograr una mezcla del 14% de SAF en 2030. KLM reclama que el Gobierno de los Países Bajos destine una parte de los ingresos procedentes de los impuestos al transporte aéreo a impulsar la producción de combustibles sostenibles, por ejemplo, mediante un fondo nacional específico para el SAF.

La aerolínea respalda esta petición con un estudio de la firma Markteffect que refleja un amplio apoyo social a un papel más activo del Ejecutivo: el 87% de los encuestados considera que esos ingresos deberían utilizarse para hacer los vuelos más limpios. Para KLM y SkyNRG, solo una cooperación estrecha entre industria y autoridades permitirá escalar la producción, reducir costes y asegurar que todo el sector disponga de suficiente SAF a precios asumibles.


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