Nacido en Palma, desarrolló una carrera que combinó la aeronáutica, la gestión pública y la actividad política. Se doctoró en Ingeniería Aeronáutica y llegó a trabajar como piloto para la Subsecretaría de Aviación Civil, en una etapa en la que el Estado mantenía una presencia directa en la operación y supervisión del transporte aéreo.
En 1978 fue nombrado subsecretario de Aviación Civil, en el marco de la reorganización administrativa de la aviación española durante la transición política. Desde ese puesto participó en la Comisión General de Subsecretarios que se reunió la noche del 23 de febrero de 1981, durante el intento de golpe de Estado, formando parte del núcleo de altos cargos que se mantuvo al lado del Gobierno constitucional. Su actuación en aquellos hechos le valió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, tal y como recoge el Boletín Oficial del Estado, que reconoce su contribución a la defensa del marco democrático en un momento crítico para las instituciones.
En mayo de 1996, ya bajo el Gobierno de José María Aznar, fue nombrado director general de Aviación Civil y presidente de Aena, cargo que desempeñó hasta septiembre de 1997. En ese periodo impulsó el Plan Barajas y la construcción de la T-4, un proyecto de gran envergadura destinado a convertir Madrid en un gran “hub” internacional y a adaptar el aeropuerto al fuerte crecimiento del tráfico aéreo.
Entre 1999 y 2003, Piña fue “conseller” en Mallorca y diputado del Parlament balear, llevando su experiencia en gestión aeronáutica y administrativa al ámbito autonómico. Desde esa posición participó en la vida política de las Islas Baleares, en un momento de consolidación de las competencias regionales en infraestructuras y transporte.
Posteriormente, asumió la presidencia del patronato de la Fundación Aena, desde donde reforzó la vertiente cultural y social ligada al mundo aeroportuario. Desde allí impulsó proyectos relacionados con el patrimonio aeronáutico, exposiciones y actividades de divulgación, conectando la historia de los aeropuertos con la sociedad.
Su trayectoria se completa con sus responsabilidades en seguridad de vuelo y gestión aeroportuaria, en particular en Baleares, y con su participación en organismos europeos de aviación civil. El conjunto de su carrera lo sitúa como una de las figuras centrales en la transformación de la red de aeropuertos españoles desde la segunda mitad del siglo XX hasta el arranque del siglo XXI.


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