Las alertas que no frenaron al copiloto de Flydubai antes del ataque en el vuelo a Tel Aviv

Ilustración generada con IA del avión de Flydubai dañado tras un descenso brusco, después de un intento de estrellar el avión por parte del copiloto.
Ilustración generada con IA del avión de Flydubai dañado tras un descenso brusco, después de un intento de estrellar el avión por parte del copiloto.
El ataque en la cabina del vuelo FZ1073 de Flydubai, ocurrido el 30 de septiembre entre Dubái y Tel Aviv, ha abierto una investigación sobre las barreras de seguridad aérea que no impidieron al copiloto acceder a los mandos. Las pesquisas examinan su contratación y las advertencias que, según fuentes periodísticas, ya habían motivado su exclusión de los vuelos en Omán.

La Fiscalía de Emiratos Árabes Unidos calificó el episodio como un intento de acto terrorista el 3 de octubre. Según su comunicación, el copiloto atacó al comandante con un hacha de emergencia e intentó hacerse con el control del avión. La investigación continúa para determinar las circunstancias, los motivos y las posibles conexiones del sospechoso.

La apertura de la puerta de la cabina por el comandante herido permitió que pasajeros y tripulantes intervinieran para reducir al agresor. Un piloto de reserva que viajaba a bordo asumió después los mandos y aterrizó en Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudí. Reuters sitúa en más de 170 el número de pasajeros y tripulantes del vuelo.

Las advertencias anteriores en Omán

La investigación original de The Wall Street Journal, publicada el 5 de octubre, sitúa el primer aviso en Omán. Fuentes conocedoras del caso indicaron al periódico que las autoridades habían examinado la actividad del copiloto en internet y detectado un interés por ideologías extremistas que consideraban incompatible con sus funciones de vuelo.

Según esas fuentes, el piloto fue apartado de las operaciones de Oman Air, enviado a un programa de desradicalización y destinado a tareas de oficina. El diario sostiene que las preocupaciones no se difundieron de forma amplia. Esa información no equivale, por sí sola, a una conclusión oficial sobre las responsabilidades de las autoridades omaníes.

ABC News aportó otra información el 4 de octubre: responsables de inteligencia y de las fuerzas de seguridad afirmaron que el sospechoso había sido identificado como un riesgo tras hallársele material extremista en 2024. Según esos testimonios, Oman Air le permitió continuar en un puesto administrativo después de suspender sus funciones de vuelo.

La contratación bajo examen

El siguiente punto de revisión es la incorporación a Flydubai en febrero de 2026. De acuerdo con The Wall Street Journal, la aerolínea no contactó con Omán para verificar su trayectoria previa. El periódico señala que las autoridades emiratíes investigan a empleados que participaron en el proceso de contratación.

La misma información precisa que sí hubo una comprobación de antecedentes penales, según una persona conocedora del procedimiento. La cuestión pendiente no es únicamente qué controles realizó Flydubai, sino si tuvo acceso a las advertencias que habían llevado a apartar al copiloto de los vuelos en su anterior compañía.

También se ha confirmado una etapa previa en Royal Air Maroc. La compañía explicó a Reuters que el sospechoso realizó una formación de tres meses en 2025, pero que su posterior solicitud de empleo fue rechazada. La aerolínea no detalló las razones y esa decisión no permite atribuirle conocimiento de las alertas surgidas en Omán.

La asignación del vuelo a Israel

La presencia del copiloto en una ruta hacia Tel Aviv plantea otra pregunta. Benjamin Netanyahu afirmó que los pilotos de países sin relaciones diplomáticas con Israel, como Omán, no están autorizados a operar vuelos al país. Reuters señaló el 5 de octubre que seguía sin aclararse cómo se le había asignado ese servicio.

Tras el incidente, Netanyahu ordenó una revisión de las aerolíneas extranjeras que vuelan a Israel. La investigación debe determinar cómo se aplicaron los controles anteriores al vuelo y por qué no impidieron esa asignación. Las informaciones disponibles no constituyen todavía una resolución oficial sobre el reparto de responsabilidades.

La información de Airline92 sobre el aterrizaje de emergencia en Tabuk recogió el 30 de septiembre las primeras alertas del FZ1073. Aquella cobertura describía una investigación aún abierta; la posterior comunicación de la Fiscalía emiratí añadió la calificación de intento de acto terrorista.

Qué se sabe del supuesto plan

El 5 de octubre, Reuters publicó que dos responsables israelíes conocedores de las pesquisas atribuían al copiloto una declaración ante los interrogadores: habría preparado el ataque antes de incorporarse a Flydubai y solicitado el empleo después de buscar compañías que operaran vuelos a Tel Aviv. La agencia atribuye esa versión a fuentes anónimas.

Una tercera fuente citada por Reuters sostuvo que el objetivo era estrellar el avión contra el Aeropuerto Ben Gurión y que el sospechoso había desistido de actuar en un vuelo anterior. Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos no habían confirmado públicamente esos detalles en la información publicada por la agencia el 5 de octubre.

Las fuentes consultadas identifican al sospechoso como Hamam al-Hammami, ciudadano omaní. Sin embargo, Reuters indicó que ni las autoridades emiratíes ni Flydubai habían difundido oficialmente su nombre. La agencia también señaló que no se habían anunciado cargos formales y que desconocía si contaba con asistencia letrada.

El caso deja bajo examen la transmisión de información entre aerolíneas y autoridades de distintos países. La incógnita central es cómo unas advertencias que habrían bastado para retirar al piloto de las operaciones en Omán no bloquearon su posterior acceso a otra cabina. La respuesta dependerá de la investigación oficial, todavía en curso.


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