El 15 de octubre de 1946, un Douglas DC-4 unió ambas ciudades en unas 36 horas, con escalas en Villa Cisneros (Sáhara Occidental), Natal y Río de Janeiro. Viajaron 28 pasajeros, que pagaron 11.435 pesetas por el billete de ida y 20.583 pesetas por el de ida y vuelta. En euros constantes de 2026, son unos 8.100 y 14.600 euros, respectivamente.
Las cuatro primeras azafatas
Para aquel vuelo se seleccionó a Pilar Mascías, Marichín Ruiz, María José Ugarte y Ana Marsans. El requisito principal era saber idiomas, sobre todo inglés. Se barajaron nombres como aeromozas, aeroviarias, mayordomas o provisorias, pero se impuso el término «azafata».
Azafatas de los años 1950-1960. Foto: Iberia
Un año después, en 1947, se incorporó Fernando Castillo, el primer TCP hombre de la compañía, que había sido camarero en un restaurante de lujo de Madrid. Las funciones eran asistenciales: transmitir tranquilidad y confianza y repartir el catering. El primer menú fue pollo frito, tortilla española, huevo duro y bombones, en pequeñas cajas de cartón.
Del traje de paracaídas a la alta costura
Las primeras azafatas no vistieron uniforme, pero Iberia pronto lo incorporó. Era un traje blanco de tela de paracaídas para el verano y otro azul marino el resto del año, de inspiración militar. Con el tiempo se eliminaron el gorro y el blanco, que se ensuciaba con facilidad.
En los años 60, la compañía apostó por modistos reconocidos. Manuel Pertegaz inició la colaboración con la alta moda española y Elio Berhanyer tomó el relevo en los 70. Después llegaron Adolfo Domínguez y Alfredo Caral. Desde 2020, Teresa Helbig es la primera mujer en diseñarlos, con prendas en azul marino, rojo y amarillo.
Tripulantes de cabina de pasajeros (TCP), de los años 1970-1980. Foto: Iberia
Una profesión centrada en la seguridad
Iberia cuenta hoy con 4.062 TCP: 2.735 mujeres (el 67%) y 1.327 hombres (el 33%). La profesión ha pasado de centrarse en la atención al pasaje a asumir responsabilidades importantes de seguridad.
«Un TCP no solo realiza las demostraciones de seguridad. Entre otras funciones, está encargado de verificar los equipos de emergencia, gestionar evacuaciones, detectar comportamientos que puedan afectar a la seguridad y actuar ante imprevistos o emergencias médicas. Todo ello en coordinación con los pilotos y el personal de tierra», subraya Paco Rueda, director de TCP en Iberia.
Tres vuelos diarios con Argentina
En 1946, la ruta Madrid-Buenos Aires tenía un vuelo cada diez días. Hoy ofrece tres vuelos diarios, la mayoría con el A350, el avión más grande de la flota. La aerolínea ya había llevado el A350-900 a Buenos Aires en febrero de 2019.
La demanda estacional ha reforzado la ruta. Durante junio, julio y agosto de 2026, la compañía elevó a cuatro las frecuencias diarias entre Madrid y la capital argentina.
Argentina es además uno de los países priorizados en el Plan de Vuelo 2030, la estrategia que Iberia presentó en junio de 2025 con una inversión de 6.000 millones de euros. La aerolínea ha pasado de 43 a 51 aviones de largo radio y aspira a 70 a mediados de 2030.
















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