El paralelismo con IAG (International Airlines Group), matriz de Iberia y British Airways, es parcial. Ambos reúnen marcas nacionales y centros de conexión, pero el grupo alemán ya había integrado Swiss antes del nacimiento de su rival en 2011. Más que copiar un modelo nuevo, profundiza en una estructura que ya utilizaba.
El recorte de 4.000 puestos tampoco es una decisión nueva de octubre: Lufthansa lo anunció el 29 de septiembre de 2025. El programa se concentra en funciones administrativas, principalmente en Alemania, y debe desarrollarse en consulta con los interlocutores sociales.
TAP: una compra pendiente
El Gobierno de Portugal seleccionó a Lufthansa para adquirir el 44,9% de TAP por 1.025 millones de euros. La participación podría llegar al 49,9% con las acciones del 5% reservado a los trabajadores que estos no suscriban. El comprador sitúa el importe máximo en 1.200 millones de euros, incluida una comisión por el tiempo hasta el cierre.
La entrada de Lufthansa en TAP, analizada por Airline92, aún requiere firma y autorizaciones. El Estado de Portugal conservará inicialmente el 50,1% del capital.
La eventual adquisición de la mayoría del capital exigiría una segunda fase independiente: no forma parte de una toma de control ya consumada. El Gobierno portugués prevé firmar los documentos de la primera fase antes de que termine 2026.
La siguiente fase italiana
ITA Airways (Italia Trasporto Aereo) está en una fase distinta. Lufthansa posee el 41% desde el 17 de enero de 2025 y anunció el 12 de mayo de 2026 que ejercería la opción para comprar otro 49% por 325 millones de euros. El objetivo es elevar su participación al 90%. El Estado italiano conservaría inicialmente el 10% restante.
El cierre está previsto para el primer trimestre de 2027, sujeto a los permisos de la Comisión Europea y del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La integración comercial ya ha avanzado en reservas, ventas, tarifas y el programa de viajeros frecuentes Miles & More. La incorporación a Star Alliance, la alianza comercial de aerolíneas, se hizo efectiva el 1 de abril de 2026. Esa coordinación operativa no equivale a una consolidación financiera plena.
Lisboa y la competencia atlántica
El atractivo de Lisboa está en su red hacia Brasil y otros mercados americanos. Incorporar ese centro de conexión permitiría a Lufthansa disputar más tráfico entre Europa y Latinoamérica, un ámbito estratégico para IAG. La operación ampliaría las opciones de conexión, aunque todavía no permite anticipar cuotas de mercado ni efectos sobre los precios.
TAP ya reforzaba su posición brasileña antes de esta adjudicación. Airline92 documentó en noviembre de 2024 la ampliación de sus conexiones con Brasil. Ese despliegue ayuda a explicar el interés estratégico de Lufthansa.
El proyecto industrial presentado por Portugal prevé que TAP alcance 117 aviones en 2035 y 130 después, con una inversión en flota estimada entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Son previsiones vinculadas al desarrollo de la operación, no aeronaves ya incorporadas ni inversiones ejecutadas.
Menos burocracia, más coordinación
La transformación de Lufthansa busca coordinar mejor las redes de corto y medio radio, concentrar funciones y eliminar duplicidades entre compañías. La digitalización, la automatización y la inteligencia artificial son herramientas para reducir trabajo administrativo; no deben confundirse con los ajustes de vuelos motivados por el combustible.
La reducción de estructura convive con la renovación de flota. En septiembre de 2025, Lufthansa proyectó incorporar más de 230 aviones hasta 2030, incluidos 100 de largo radio. Esa cifra corresponde al horizonte del plan anunciado entonces, no a un balance actualizado de entregas pendientes en octubre de 2026.
Para el periodo 2028-2030, el grupo fijó un objetivo de margen operativo ajustado de entre el 8% y el 10%. La apuesta combina menores costes de estructura, una flota renovada y mayor coordinación entre aerolíneas. El reto es convertir esa integración en rentabilidad sin tratar las sinergias previstas como ahorros ya obtenidos.
El combustible presiona las cuentas
El primer semestre de 2026 terminó con pérdidas netas de 542 millones de euros, frente al beneficio de 127 millones del mismo periodo de 2025. Los ingresos aumentaron un 8%, hasta 19.887 millones de euros. El contraste muestra que el deterioro no responde a una caída de la facturación, sino a la presión sobre los resultados.
En el segundo trimestre, el combustible supuso unos 750 millones de euros adicionales respecto al año anterior y las huelgas generaron cargas de al menos 150 millones. El resultado operativo ajustado cayó a 383 millones de euros, frente a 870 millones un año antes. El encarecimiento del queroseno no fue, por tanto, el único factor.
El 21 de abril de 2026, Lufthansa anunció la retirada de 20.000 vuelos de corto radio de su programación hasta octubre, tras apartar la operación de CityLine. El ajuste equivalía aproximadamente al 1% de la capacidad medida en asientos-kilómetro, no al 1% de las salidas. Es una medida distinta del recorte administrativo hasta 2030.
El 4 de agosto, el grupo situó su previsión de resultado operativo ajustado para 2026 entre 1.700 y 2.200 millones de euros, con una capacidad anual similar a la de 2025.


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