La inversión de 100 millones de dólares forma parte del proceso de reestructuración financiera de la aerolínea brasileña bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos, un plan que se reforzó cuando American y United se comprometieron a inyectar 200 millones de dólares en Azul en febrero de 2026.
Una decisión con antecedentes
Antes de la votación del Tribunal, la Superintendencia General del CADE ya había emitido un dictamen favorable sin restricciones en agosto de 2026.
El CADE consideró los efectos que la participación de American Airlines podría tener en la relación entre ambas compañías. Entre los aspectos evaluados se encontraban el interés económico derivado de la inversión, los derechos de gobernanza asociados a la participación accionarial y el posible acceso a información sensible desde el punto de vista de la competencia.
El expediente se complementó durante su tramitación en el Tribunal, paralelamente a las negociaciones para definir el acuerdo de control de fusiones (ACC). El procedimiento tuvo en cuenta el plazo de la operación y la situación de reestructuración financiera a la que se enfrentaba Azul, que ya había devuelto al menos 17 aviones y ocho motores en junio de 2025 para reducir costes.
Competencia y vínculos corporativos
La votación también evaluó la posibilidad de coordinar rutas entre las aerolíneas en determinados mercados. El análisis consideró factores como la reducción de la incertidumbre estratégica, la alineación de incentivos y las condiciones necesarias para mantener cualquier estrategia coordinada.
Otro aspecto considerado fue la existencia de vínculos corporativos y comerciales entre los agentes económicos. La evaluación busca identificar cómo estos elementos pueden alterar las condiciones de competencia en los mercados afectados por la operación o los efectos competitivos de las adquisiciones parciales, especialmente cuando las empresas competidoras comienzan a mantener vínculos corporativos. (Javier Bonilla)


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