El aeropuerto de Maricá, en Río de Janeiro, sigue creciendo: amplía su número de hangares y ya puede operar con IFR

Tres años después de su apertura, el Aeropuerto de Maricá continúa avanzando en la calificación técnica de sus servicios aeroportuarios . La terminal, que hasta 2018 funcionaba como un simple aeródromo (pista utilizable solo durante el día, sin apoyo instrumental), es totalmente capaz de recibir vuelos regionales o de aviación ejecutiva, siendo una opción importante tanto por la cercanía de la capital como por la del turista, regiones ubicadas en el Este de Río de Janeiro. En la incorporación más reciente, comenzó a poder operar con IFR (Instrumental Flight Rules), es decir, permite despegues, aproximaciones y aterrizajes incluso con poca visibilidad. El jueves se publicó la inserción del Aeropuerto de Maricá con esta clasificación en la carta del Departamento de Control del Espacio Aéreo (DECEA), que regula la aviación en el país.

La implementación del IFR va de la mano con la instalación de otros equipos imprescindibles para el funcionamiento operativo en diferentes condiciones, como el Indicador de Curso de Aproximación de Precisión (PAPI, sus siglas en inglés). Instalado hace un año, Papi es un conjunto de luces que ayudan al piloto y marcan la pista en operaciones de aterrizaje nocturno. Con el IFR, además de poder aterrizar de noche, la aeronave podrá realizar la aproximación final con poca visibilidad, ya que existe un intercambio de información entre el GPS de a bordo y los receptores / transmisores en tierra.Su centro de control operacional fue instalado por Leonardo hace algún tiempo.

“Esta nueva calificación técnica del aeropuerto municipal de Maricá da fe de la enorme vocación estratégica de esta terminal de funcionar como una alternativa para la aviación regional, apoyando el offshore y la pequeña escala en nuestro estado”, evalúa el presidente de la Compañía para el Desarrollo de Maricá (Codemar), Olavo Noleto. “Además del equipamiento de aterrizaje nocturno, el IFR garantiza operaciones con la máxima seguridad incluso en condiciones de menor visibilidad”, añade .

El Aeropuerto Municipal de Maricá ya cuenta con un portafolio de uso diversificado: además de la industria offshore, que ya utiliza la terminal por su ubicación, se encuentra a 200 km en línea recta de los principales campos petrolíferos en operación en la Cuenca de Santos – también puede recibir aviación comercial regional. Más que eso, con una operación a tiempo completo, la terminal se convierte en una base de apoyo para eventuales operaciones de rescate en las plataformas y para vuelos médicos de emergencia.

Además de la clasificación SBMI (lanzada en las cartas de navegación aérea), la terminal cuenta con una estación meteorológica, su radio fue incluida en el ciclo aeroportuario, fue aprobada como Estación Prestadora de Servicios de Telecomunicaciones y Tránsito Aéreo (EPTA) y pasó inspección implementación de RNAV (Navegación Requerida, que es la operación de aeronaves en una “trayectoria de vuelo” específica, con garantía de monitoreo continuo de la posición).

Además del balizamiento, Codemar construyó dos nuevos hangares de 1.221 metros cuadrados cada uno, que cumplen con todas las necesidades de sostenibilidad y estándares internacionales de aviación civil. Ambos pueden recibir células fotovoltaicas en los techos, tienen ventilación natural y están equipados con un sistema de depósito de reutilización para el lavado de aeronaves. Los nuevos espacios permiten albergar a los helicópteros de mayor tamaño como el Sikorsky S-92, el Agusta AW-139 y AW-189 y el Eurocopter H-175, así como aviones de tamaño medio, como ciertas aeronaves regionales jets ejecutivos y aviación general.

En este marco, desde 2019 Leonardo y la empresa local Codemar (Compañía de Desarrollo de Maricá) negociaron un acuerdo para implementar en este aeropuerto un hub para el mantenimiento de helicópteros de esta línea, de amplia utilización en Brasil.

En el segundo semestre del año también se espera que el Servicio de Bomberos y Extinción de Incendios (Sescinc) comience a operar en la categoría 3 – para los aeropuertos que procesan entre 400.000 y 999.000 pasajeros al año, además de mejoras en la terminal de pasajeros y el construyendo un salón – moderno.

El aeropuerto cuenta con una pista asfaltada de 1.200 metros y tiene capacidad para recibir 2.000 pasajeros por día, estando regulado para operación costa afuera, además de ofrecer inspección de pasajeros siguiendo estándares de Seguridad de la Aviación Civil ante actos de interferencia ilícita. También opera dentro de un estricto protocolo de seguridad sanitaria, apoyado por agentes del Departamento Municipal de Salud.

(Javier Bonilla, corresponsal del Grupo Edefa en Brasil)

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