Como es sabido, desde que comenzó la pandemia…

Como es sabido, desde que comenzó la pandemia no pueden entrar en las terminales de los aeropuertos españoles más que los pasajeros y los empleados, para lo cual hay vigilantes jurados en los accesos a los edificios, para evitar que se cuelen los acompañantes. Es por ello absurdo que, una vez pasado el control de seguridad y esperando para embarcar, con frecuencia se emitan voces grabadas por megafonía informando de esa prohibición. ¿Consideran que se ha colado alguno o a sus gestores les gustan las pérdidas de tiempo y la contaminación acústica?

Como castigo a Air Europa por sus “zarrapastrosadas” de engaño sobre los cambios de vuelos por motivos derivados del COVID-19, estoy volando muy poco con ellos. Lo hice a Palma en clase ejecutiva y regresé en turista. A la ida operó uno de los pocos Embraer E195 que les quedan y que están retirando progresivamente, que sólo tienen un aseo en la parte trasera y otro en la delantera, que hasta ahora lo reservaban para los tripulantes (cuatro en total), pero afortunadamente han eliminado esa estupidez y ya pueden acceder a él los clientes de la clase ejecutiva, evitando que todos los pasajeros tuviéramos que ir a la cola, aunque nos sentáramos en la primera fila y conminándonos en las voces a que no nos amontonáramos. No tenía ningún sentido para luchar contra la pandemia.

Otras aerolíneas lo hicieron al principio y coherentemente lo corrigieron al poco. Seguiré volando marginalmente con Air Europa por esa deleznable política de engañar con los cambios de reservas motivados por el COVID-19. Es muy útil y económico (más de un 30 por ciento de ahorro, gracias a un modelo de economía de escala) el concesionario para realizar PCR y pruebas de antígenos de COVID-19 en la terminal T4 de Barajas, que además ahorra entre un 25 y un 50 por ciento el tiempo en el que envían los resultados. Lo considero el lugar preferente para hacer esas pruebas, a las que me someto habitualmente. Tiene el inconveniente que para PCR hay que hacerlo con más de doce horas antes de la salida, pero a mí me viene bien.

Viajé a América a países que tienen cerradas sus fronteras, pero con permiso especial para ello. La verdad es que, aunque hay pocos vuelos todavía, la clase “Business” iba casi llena. Eso no supuso complicación, porque, además iba de conejillo de indias del programa “Travel Pass” de la IATA (International Air Transport Association), gracias al cual se integran en el teléfono móvil los datos de pasaporte y la PCR con resultado negativo de un centro homologado, lo cual simplifica los trámites de embarque y desembarque. Es como un anticipo de lo que será el pasaporte sanitario.

El día anterior a irme a América había estado unas cuantas horas en mi querido país con un señor en su coche, en reuniones y en un almuerzo. Dos días antes de regresar recibí un mensaje de que esa persona, en la cual había notado con síntomas de resfriado y agotamiento, hasta el punto que le recomendé que hiciera un test de coronavirus, había dado positivo en COVID-19 y tenía claros indicios de haberse contagiado. Yo esa misma mañana me había hecho otra PCR para regresar a España.

Pasó una media hora entre que me comunicaron ese suceso y recibí el resultado de la prueba, lapso que fue inmensamente desesperantes, pensando que iba a dar positivo y me tendría que quedar encerrado en una habitación en América durante un par de semanas, y jurando en arameo por haberme ido a otro continente. Media hora después obtuve el resultado negativo y respiré. El haber mantenido mis protocolos, pese a contar ya con la primera dosis de la vacuna en mi cuerpecito, funcionó. Yo insisto que se puede hacer vida normal manteniendo todas las precauciones pertinentes.

El vuelo de Iberia para regresar desde el aeropuerto de Montevideo/Carrasco era a las 13:35 y se trataba del último del día que operaba en esa preciosa instalación, que tiene una de las mejores salas VIP de la región. La PCR que hice para el retorno me sirvió, por el máximo de 72 horas preceptivo que exigían, para ser admitido al día siguiente en Mallorca. Ahora con tener la primera dosis de la vacuna ya se puede entrar sin un test negativo, como ya hice la siguiente semana.

Se mantiene el positivo cambio radical de Iberia Express, cuando menos en beneficio de los pasajeros de la clase ejecutiva y de los mejores clientes de Iberia, y he pasado de considerarla como una aerolínea que repudiaba a magnífica y con una calidad, incluyendo el nuevo “catering” que ofrece en los vuelos nacionales, muy buena. Quién me iba a decir hace seis meses que pensaría esto. Da gusto volar con ellos y cómo me tratan y con el perfecto estilo que lo hacen. Tengo que afirmar lo mismo de Air Nostrum y de sus tripulaciones, que se esmeran incluso en vuelos ridículamente cortos.

Javier TAIBO

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