Licitación de 4 aeropuertos del interior uruguayo

Los candidatos para la nueva privatización de aeropuertos en Uruguay son una de las dos terminales ubicadas en el departamento de Colonia (el de esa ciudad o el de la cercana Carmelo, donde hay hoteles y barrios residenciales de lujo); Salto -segunda urbe del país, con 111.000 habitantes,  sobre el río Uruguay, frente a la argentina Concordia; muy posiblemente Melo, en el Noreste, a 59 km. del límite con Brasil; y Rivera. Esta ciudad del centro-Norte forma una total conurbación de casi 180.000 habitantes con la brasileña Santana do Livramento, sin una división fronteriza física clara, más allá de carteles y uniformes policiales diferentes. Durante más de treinta años, aerolíneas brasileñas y uruguayas utilizaron Rivera/General Óscar Gestido para sus vuelos a Montevideo, Porto Alegre o Santa María, si bien autoridades de ambos países han tenido largas negociaciones para que se considere binacional.

Apenas se instalaron puestos de control migratorio y aduaneros entre 2011 y 2014, cuando allí la aerolínea uruguaya BQB realizaba una escala en sus vuelos entre Uruguay y Brasil. Recientemente Gol, en convenio con Two Flex (adquirida por Azul y que opera como Azul Conecta), atendió este destino desde Porto Alegre. Rivera es sede de diversos free-shops y una zona franca, lo cual implica cierto flujo de pasajeros.  Azul quiere volver a volar a Livramento, aunque tiene diversas indefiniciones. Azul insinuó diversas veces sin fundamento técnico que, de no obtener ciertas prerrogativas en Rivera, arrendaría un campo en territorio brasileño cerca del límite con Uruguay para montar una pista y una terminal rudimentaria, lo que sus autoridades aeronáuticas locales no aprueban debido a su seguridad operacional, tratándose más bien de un escarceo comercial.

Finalmente operaría en Rivera, con lo cual la oferta del Gobierno uruguayo por sus aeropuertos conserva su valor. De haberse consolidado un aeropuerto alternativo económico, aerotaxis, aviones fumigadores y vuelos ejecutivos del Sur de Brasil podrían haber abandonado la terminal uruguaya, desvalorizando la próxima oferta de privatización en su conjunto. En referencia al Departamento de Colonia,’al Sudoeste del país, se deberá optar por cuales aspectos  y potencialidades privilegiar al licitar, siel viejo enclave colonial fundado por Portugal en 1680, que conserva casi toda sus construcciones originales, garantizando un flujo turístico, buena hotelería y gastronomía mediante; o a la ciudad de Carmelo, en cuyo entorno, tras diversos emprendimientos hoteleros o habitacionales, se ha concentrado buena parte de la de personas de alto nivel económico argentinas y algunos paraguayos.

Así, hace un tiempo se transformó su aeropuerto (sin pista de asfalto, ni terminal de pasajeros) en el tercero en movimiento de Uruguay, tras Montevideo y Punta del Este, a veces superando a este último, pero su actividad internacional cesó, merced a diversos escándalos e investigaciones periodísticas argentinas por constantes episodios de evasión de divisas y contrabando, debido a su falta de controles e instalaciones. La gente allí residente continúa significando un potencial muy apreciable, una vez superada la pandemia. Tanto Colonia como Carmelo, distantes 65 km. entre si, se encuentran a sólo 49 km. del Gran Buenos Aires y cercanos a otras ciudades argentinas, lo que, dependiendo de las facilidades a instalar, los convierte en aeropuertos alternativos por inclemencias meteorológicas o dificultades de las infraestructuras vecinas. La convocatoria gubernamental a interesados se produciría a fines de abril (Javier Bonilla, corresponsal de Grupo Edefa en Río de Janeiro).

Fotografía: Aeropuerto de Salto.

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