Thomas Cook quebró

El grupo turístico Thomas Cook, el segundo “tour operador” mundial y el más antiguo, con 178 años de historia –propietario de un conglomerado de aerolíneas con 105 aviones- entró en liquidación obligatoria el 23 de septiembre tras fracasar unas negociaciones de emergencia con su principal accionista y acreedores. La compañía, que empleaba a 22.000 personas -9.000 en el Reino Unido y algunos centenares en España, tanto de los servicios financieros como de una aerolínea filial- cesó operaciones con efecto inmediato y en ese momento tenía a 150.000 turistas de ese país de vacaciones en el extranjero.

El total de afectados asciende a unos 600.000. Todas las reservas, que incluyen vuelos y vacaciones, fueron canceladas y el Gobierno dispuso un programa de repatriación, el mayor del Reino Unido en tiempos de paz, hasta el 6 de octubre. La CAA (Civil Aviation Authorty) aseguró docenas de vuelos charter para trasladar de manera gratuita  a los clientes afectados. El ministro de Transporte británico, Grant Shapps, anunció que el Ejecutivo también cubriría los costes de alojamiento de los clientes que disfrutaban de paquetes vacacionales.

La empresa no pudo asegurar unos 227 millones de euros que necesitaba como fondos extra para garantizar su supervivencia. Operaba en 16 países y explotaba 200 hoteles y complejos hoteleros con su marca y había previsto sellar esa semana un paquete de rescate con el conglomerado chino Fosun, estimado en más de 1.000 millones de euros, pero bancos como el RBS y el Lloyds exigieron nuevas reservas de cara al invierno, que no fue capaz de lograr. Thomas Cook no vio venir a Airbnb, que le puso al borde del precipicio, y no fue capaz de adaptarse a los nuevos hábitos de los viajeros.

Supone un golpe muy importante al sector turístico español, su principal destino. Las distintas compañías aéreas del grupo movieron en los aeropuertos españoles 3,6 millones de clientes en 2018 y dejó colgados a cerca de 30.000 en Canarias. El pasado invierno invirtió 45 millones en sus hoteles aquí, como parte de su estrategia de prescindir en lo posible de cadenas asociadas. En España contaba con 50 establecimientos de su franquicia (sobre un total de 3.150 en todo el mundo), con una capacidad de 11.500 habitaciones, la mayor de todos sus destinos turísticos.

Se intentó vender el negocio escandinavo, para el que había un postor, y parte de la flota, la que tiene su base en Alemania, por la que Lufthansa había mostrado interés. De hecho, los vuelos de la alemana Condor continuarán operando a pesar de la situación de insolvencia de su matriz. Para evitar restricciones de liquidez, ha solicitado un préstamo puente garantizado por el Estado, que está siendo revisado por el Gobierno Federal. La aerolínea ha sido rentable durante muchos años y transporta a más de 8 millones de pasajeros anualmente, volando a más de 100 destinos en todo el mundo. No es una buena noticia en un mercado que da síntomas de crisis y con la amenaza a las puertas de un Brexit que nadie sabe por dónde va a salir.

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