Mientras la revisión del 737 MAX durará un mínimo de 3 meses, trabajadores de Boeing denuncian fallos en el 787

Trabajadores de la factoría de North Charleston (Carolina del Sur) –una de las dos en las que se ensambla el Boeing 787, que se erigió en 2009 como una fábrica de vanguardia, se quejaron de una fabricación defectuosa y presiones para no denunciarlo. En esta década se le ha achacado una mala calidad y una supervisión tenue, hasta el punto de amenazar la seguridad, con cientos de correos electrónicos internos, documentos corporativos y registros federales, delatando que a menudo valora la velocidad de producción sobre la calidad. Al enfrentar grandes retrasos, Boeing impulsó para que construyeran rápidamente, a veces ignorando los problemas planteados por los técnicos. Los trabajadores han presentado casi una docena de denuncias de irregularidades y reclamaciones de seguridad ante la FAA (Federal Aviation Administration), describiendo problemas como producción defectuosa, escombros que quedan peligrosamente cerca del cableado debajo de las cabinas y presión para no denunciar.

En varios aviones, según John Barnett, ex gerente de calidad que trabajó en Boeing durante casi tres décadas y se retiró en 2017, descubrió grupos de virutas de metal colgando sobre el cableado de los controles de vuelo. Si piezas de metal afiladas, que se producen cuando se colocan los sujetadores en las tuercas, penetran en los cables, dijo, podría ser catastrófico. Algunos empleados demandaron a Boeing por ser objeto de represalias por sus denuncias. Según Kevin McAllister, responsable de la división Commercial Aircraft, «los compañeros del equipo de Boeing South Carolina están produciendo los más altos niveles de calidad en nuestra historia. Estoy orgulloso del excepcional compromiso de nuestros equipos con la calidad y respaldamos el trabajo que realizan todos los días». No hay pruebas de que los problemas en North Charleston hayan provocado incidentes de seguridad importantes.

Con respecto al Boeing 737 MAX, diez entes reguladores aeronáuticos de todo el mundo empezarán el 29 de abril una revisión exhaustiva de la certificación del sistema de control de vuelo automatizado de la aeronave, su diseño y la interacción de los pilotos con el sistema, que durará unos noventa días, de la mano de la FAA (Federal Aviation Administration) estadounidense, en el marco de la JATR (Joint Authorities Technical Review) del birreactor que se creó a principios de abril, con lo cual como mínimo hasta agosto seguirá en tierra este modelo tras los accidentes mortales de Lion Air y Ethiopian.

La JATR está presidida por el ex presidente de la NTSB (National Transportation Safety Board), Chris Hart, y está compuesto por un equipo de expertos de la FAA, la NASA y las autoridades de aviación internacional, que determinarán su cumplimiento con todas las regulaciones aplicables e identificará futuras mejoras que puedan ser necesarias. Los participantes confirmados son la CASA (Civil Aviation Safety Agency) australiana, la ANAC (Agência Nacional de Aviação Civil) brasileña, TCCA (Transport Canada Civil Aviation), CAAC (Civil Aviation Administration of China); EASA (European Aviation Safety Agency), JCAB (Japan Civil Aviation Bureau); DGCA (Directorate General of Civil Aviation) de Indonesia, CAAS (Civil Aviation Authority of Singpaore) y (GCAA (General Civil Aviation Authority) de Emiratos Árabes Unidos.

Fotografía: Trabajadores acusan a Boeing de ocultar problemas de producción del 787.

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