SEPLA: ¿Por qué no se calla?

El 17 de julio de 2014, un Boeing 777-2H6ER de Malaysia Airlines se estrelló sobre Hrabove (Ucrania), muriendo las 298 personas –incluyendo los 15 tripulantes–, derribado por un misil, posiblemente lanzado por separatistas prorrusos en el marco del grave conflicto que existe en esa región, cuando estaba en crucero en un vuelo entre Amsterdam y Kuala Lumpur. Inmediatamente la aviación comercial mundial decidió que no se debía sobrevolar la zona ante los riesgos que se asumían, que no eran inferiores a los de unos días antes.

Se producía poco más de cuatro meses después de la tristemente desaparición, el 8 de marzo, de otro aparato igual de la misma aerolínea con 239 ocupantes. Afortunadamente para Malaysia, allí el colectivo que defiende los intereses de los pilotos no es como aquí. En la misma situación, el SEPLA (Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas) le hubiera dado el golpe de gracia a la maltrecha aerolínea con críticas y falsedades ante la opinión pública, sin ningún rubor y en el pleno de la sinrazón, intentando medrar en un mar de desgracias.

En España representantes sindicales de los pilotos habrían hecho declaraciones directas y veladas sobre que la aerolínea había llevado a la muerte a pasajeros y tripulantes por sobrevolar Ucrania conociendo los riesgos; que los pilotos no pudieron esquivar el misil porque estaban preocupados por la precaria situación de sus condiciones laborales tras la desaparición del otro 777; que para volar en Malaysia los empleados deben cobrar una copiosa prima de riesgo a la que la dirección se niega; que los responsables de la compañía obligan seguramente a pasarse de actividad a los pilotos durante varios meses, ya que como no han aparecido los restos, habría que considerar que el avión vuela todavía y muchas cosas más.

Eso es lo que han hecho en España con el triste accidente del MD-83 de Swiftair, con mentiras y falsedades, que sin poderlas demostrar, ahí quedan. Los 116 ocupantes, incluyendo seis tripulantes, de los cuales dos pilotos, del avión estrellado en Mali no se merecen eso. Swiftair es tan segura como las demás, está inspeccionada rigurosamente como todas y ya se ha ocupado la Agencia Estatal de Seguridad Aérea de certificarlo, se cumple la normativa vigente permanentemente y no existe la precariedad laboral que auténticos indocumentados han asegurado.

Un Sindicato que es corresponsable del declive la aviación comercial española, cuyos profesionales en un alto porcentaje han tenido que emigrar, volando en compañías en donde una asociación de este tipo no existe, tiene que cambiar de rumbo y no puede ser una aberrante bocanada permanente de acusaciones sin fundamento, jugando con algo que es inaceptable, que es la seguridad. Si consideran que alguna aerolínea hace una irregularidad, que lo denuncien ante las autoridades competentes. Y si no es porque es mentira. Hacer declaraciones falsas ante una opinión pública desconsolada y desconocedora, es muy grave. Los pilotos sabrán si ese es el Sindicato que quieren seguir teniendo.

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