El CESDA colabora en un proyecto de sensores para alertar sobre la acumulación de hielo en las alas de los aviones

Denominado JEDI-ACE (Japanese-European Deicing-Aircraft Collaborative Exploration), se ha desarrollado un programa de I+D entre Europa y Japón que estudia cómo evitar, alertar y eliminar el hielo que se acumula en determinadas zonas de los aviones, sobre todo en las alas. El grupo de Física y Cristalografía de los Materiales (FiCMA) de la URV (Universidad Rovira y Virgili) participa liderando el desarrollo de los sensores que tienen que alertar de la generación de hielo sobre las estructuras del avión y activar sistemas de eliminación, siendo ésta una de las causas más importantes de accidentalidad de los aviones, ya que afecta el sostén del aparato y puede provocar, además, que otros sensores hagan evaluaciones erróneas, tal como ocurrió en el vuelo de Air France 447 que se precipitó al Océano Atlántico cuando volaba de Río de Janeiro a París en 2009. Cuando los aviones atraviesan las nubes, a temperaturas desde 0 hasta -40º, se encuentran pequeñas gotas de agua que se adhieren a las alas. La presencia de hielo deforma el flujo del aire que pasa y, en consecuencia, disminuye la eficiencia del ala: aumenta la fricción y baja la sustentación, un hecho que en casos extremos puede hacer caer el avión. El hielo no sólo se acumula a las alas, sino también en otras zonas del aparato, como el empenaje de cola o algunos sistemas, como las antenas, sensores de presión u otros puntos críticos para el buen funcionamiento de la aeronave. Para desarrollar el proyecto, la URV trabajará coordinadamente con CESDA (Centro de Estudios Superiores de Aviación), adscrito a la Universidad, y concretamente con el doctor Miquel Traveria, investigador de CESDA especialista en meteorología aeronáutica.

En la iniciativa, financiada por el séptimo programa marco europeo, participan, por la parte europea, el Instituto Fraunhofer de Alemania, la empresa francesa Dassault Aviación y la URV. Por el lado japonés toman parte el Instituto Kanagawa de Tecnología (KAIT), la agencia espacial Japonesa (JAXA) y Fuji Heavy Industries (FHI-Subaru). Tiene una financiación de 4 millones de euros, que pagan a partes iguales el séptimo programa marco de la Unión Europea y el Gobierno japonés. La URV recibirá 600.000 euros durante los tres años de duración de la investigación, que culminará en 2015.

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