Buenas noticias

En un contexto nada halagüeño, el transporte aéreo vive buenas e importantes noticias. La primera, no obstante, emana de las desgracias ajenas: las revueltas en todos los países del Norte de África, incluyendo los competidores turísticos de España, han llevado al mercado a tornar su mirada hacia las Islas Canarias, que son las grandes beneficiarias de esta situación, mientras el resto del país se prepara para una buena temporada de verano, a lo que contribuye el forzado incremento de la competitividad que lleva implícita la crisis económica, que especialmente padecemos.

Como broche de oro, el recién estrenado International Airlines Group presentó los resultados combinados, los anuales de Iberia y los de los últimos nueve meses del año de British Airways de 2010. El pasado año, las aerolíneas de IAG se recuperaron y volvieron a la senda de la rentabilidad, a pesar de una serie de acontecimientos que influyeron negativamente. El beneficio operativo del grupo integrado fue de 225 millones de euros y los ingresos aumentaron un 10 por ciento, mientras que la capacidad descendió.
En relación al punto más crítico de la fusión, el Gobierno británico decidió utilizar el Índice de Precios al Consumo (IPC) como base para actualizar las pensiones y, como consecuencia, British ha gozado de una reducción de 915 millones de euros en el valor actual de sus compromisos por este concepto. La deuda neta del grupo a 31 de diciembre se había reducido en 430 millones, situándose en 895 millones. Los consejeros de British e Iberia han acordado abonar en su totalidad a reservas el beneficio distribuible después de impuestos. La espada de Damocles es que los dos primeros meses de este año los resultados no han sido los que estaban previstos.
En otro ámbito, el presidente de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea, Juan Ignacio Lema Devesa, expresó su confianza en que el laudo arbitral sobre el II Convenio Colectivo de los controladores aéreos, que elaboró Manuel Pimentel, abra una nueva etapa en las relaciones laborales entre AENA y los controladores aéreos, basadas en el consenso, convencido de que se cumplirá sin lugar a dudas. Esos profesionales y el ministro de Fomento, José Blanco, también manifestaron su satisfacción, este último resaltando que no había ni vencedores ni vencidos.
AENA procedió a la inscripción del laudo en el Registro del Ministerio de Trabajo y se publicará en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Este nuevo convenio colectivo debe abrir un periodo de paz social, que permita afrontar sin sobresaltos el crucial proceso de transformación que vivirá AENA y que se inició con la autorización del Consejo de Ministros para la creación de Aena Aeropuertos, lo cual supone su privatización parcial. Y el sector de los viajes en España ha respirado, confiando en que no haya nuevamente irresponsables que hagan saltar todo por los aires. Manifestamos nuestra confianza en que no será así, solucionando definitivamente un problema que pesa desde hace muchos años.

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