Iberia pone alas a su futuro.

Iberia y British aprobaron el acuerdo para su fusión, con paridad en el Consejo de Administración y en los órganos de gestión, contando con una flota de 419 aviones y 205 destinos (1.500 vuelos diarios). El año pasado transportaron conjuntamente a 62 millones de pasajeros y 1.019.213 ton. de carga con una plantilla de 60.282 empleados, obteniendo unos ingresos de unos 15.000 millones de euros. Se espera que genere unas sinergias de unos 400 millones de euros al final del quinto año y tendrá un coste total de 350 millones, reforzando su presencia en los mercados internacionales de largo alcance, conservando sus respectivas marcas, operaciones y cultura.


Un tercio de las sinergias procederán de los ingresos y las de costes se lograrán en áreas como tecnologías de la información, flota, mantenimiento y funciones administrativas. Combinarán la presencia de British en América del Norte, Asia-Pacífico y África y la de Iberia en Iberoamérica, optimizando los centros de distribución de Madrid y Londres, para lo cual se ha diseñado una estructura de propiedad y de gobierno que garantice la conservación de los actuales derechos de tráfico y permisos de vuelo de cada una.
Se creará el “holding” TopCo, con domicilio social en España, poseyendo los accionistas de la española el 45 por ciento y los de la británica el 55. La mayoría de las reuniones de su Consejo y todas las juntas de propietarios tendrán lugar en Madrid y la sede financiera y operativa estará en Londres, donde se ubicarán las principales funciones, con las correspondientes oficinas en la capital de España. Antonio Vázquez será el presidente del Grupo y Martin Broughton el vicepresidente.
Las dos tendrán cuentas de resultados independientes, conservando su propio certificado de operador aéreo. El negocio conjunto estará dirigido por el máximo responsable ejecutivo del Grupo, Willie Walsh, y por un equipo de gestión elegido a partes iguales por cada una de las aerolíneas. Ambas mantendrán su base en sus respectivos países, con sus propias licencias, certificados, códigos y marcas y las relaciones laborales, se gestionarán localmente. En cualquier caso, se ha acordado que el contrato de fusión esté sujeto a que se reciban las autorizaciones regulatorias y de los organismos de competencia, que lo aprueben los accionistas y que las acciones de la TopCo sean admitidas a cotización en el Reino Unido.
Iberia se ha reservado el derecho a resolver el contrato si el acuerdo final entre British y los
administradores de sus fondos de pensiones no lo considera como razonablemente satisfactorio, porque implique un empeoramiento significativo de las premisas de la fusión. Ambas partes han acordado fijar una penalización de 20 millones de euros para determinados supuestos de ruptura y esperan someter el acuerdo a sus respectivos accionistas para su aprobación definitiva, como muy tarde, a principios de noviembre de 2010, ejecutándose la operación aproximadamente un mes después, aunque las dos partes opinan que se realizará mucho antes.


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