Once miembros de la familia se reunieron en el Hudson River Park para rendir homenaje a Agustín Escobar Cañadas, Mercè Camprubí Montal y sus tres hijos, fallecidos durante un vuelo turístico en helicóptero.
Al acto asistieron representantes institucionales y miembros del Congreso de Estados Unidos, junto a los despachos Gersowitz Libo & Korek y Kreindler & Kreindler.
Todos han trasladado un mensaje común: la necesidad de reforzar los estándares de seguridad en las operaciones de helicópteros turísticos y de cerrar las lagunas regulatorias que aún persisten en este sector.
La comparecencia sirivó para impulsar la Helicopter Safety Parity Act, una iniciativa legislativa que busca exigir a los operadores turísticos los mismos estándares rigurosos de seguridad que a las aerolíneas comerciales.
La propuesta también pretende reforzar la supervisión, las inspecciones y la modernización de los sistemas de seguridad de estas aeronaves destinadas al transporte de pasajeros.
Según la información facilitada por la familia, en la rueda de prensa intervinieron, entre otros, los representantes Jerrold Nadler y Adriano Espaillat, así como la asambleísta Micah Lasher.
En el acto también tomaron la palabra representantes legales de los despachos Gersowitz Libo & Korek y Kreindler & Kreindler, especialistas en aviación y accidentes de transporte.
Durante el homenaje, Joan y Berta Camprubí, hermanos de Mercè y tíos de los menores fallecidos, han lanzado un mensaje de recuerdo, dignidad y compromiso con la prevención.
Han subrayado que ninguna familia debería pasar por una tragedia similar y que la seguridad debe ser una responsabilidad compartida y una prioridad real en las operaciones turísticas.
La familia ha remarcado que este primer aniversario no es solo una fecha de recuerdo, sino también una llamada a la acción para evitar que accidentes como el del Hudson vuelvan a repetirse.
Los participantes en la rueda de prensa han coincidido en que la seguridad aérea no puede depender de excepciones regulatorias ni de estándares inferiores cuando se trata de vuelos con pasajeros de pago.
Un año después del accidente, la familia sigue sin haber recibido el informe de la Junta Nacional del Transporte de Estados Unidos, encargada de la investigación.
“Todavía no sabemos nada y esperamos la entrega del análisis”, han trasladado, al tiempo que han denunciado que la empresa New York Helicopter no se ha puesto en contacto con ellos en ningún momento.
Además de la reivindicación regulatoria, la familia ha anunciado la creación de la Fundación Escobar Camprubí, nacida para honrar la memoria de las cinco víctimas mediante acciones solidarias.
La organización articulará su trabajo en torno a los pilares “sonreír, vivir y ayudar”, con el propósito de llevar alegría a comunidades vulnerables y ofrecer becas a estudiantes desfavorecidos.
Como primer gran acto, la fundación celebrará el 21 de abril una gala benéfica en el Real Club de Polo de Barcelona para recaudar fondos destinados a sus primeros programas de becas escolares.
Con esta iniciativa, la familia Escobar Camprubí quiere transformar el dolor en compromiso y ayuda a los demás, manteniendo vivo el legado de Agustín, Mercè y sus hijos.
Su objetivo es contribuir a una sociedad más segura, más solidaria y más humana, en la que la seguridad de los vuelos turísticos en helicóptero esté a la altura de las expectativas de los pasajeros.


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