Según datos de la IATA (International Air Transport Association), el sector aeronáutico en Chile, incluyendo operadores aeroportuarios, proveedores de servicios de navegación aérea y fabricantes, emplea directamente a unas 56.700 personas, generando alrededor de 2.100 millones de dólares en producción económica, lo que equivale al 0,6 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) chileno.
Si se considera el impacto total (cadena de suministro, gasto de empleados y turismo vinculado), la aviación contribuye con unos 7.900 millones al PIB del país y sostiene aproximadamente 211.900 puestos de trabajo, lo que representa el 2,3 por ciento del PIB nacional.

Banco de pruebas de Enaer.
La Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (Enaer) es el principal actor estatal de la industria aeronáutica local. Fundada en 1984 y dependiente de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), su misión, definida por la Ley N° 18.297, abarca el diseño, construcción, fabricación, comercialización, mantenimiento, reparación y transformación de aeronaves, piezas, repuestos y equipos asociados, tanto para la FACh, como para clientes civiles y militares nacionales e internacionales.
El T-35 Pillan, un avión de entrenamiento básico que ha sido exportado, es su producto más exitoso. El Pillan II es el nuevo sistema de entrenamiento integrado para pilotos militares desarrollado por Enaer y su filial DTS.
No es solo una mejora del T-35 original, sino un avión completamente nuevo y parte de un sistema integral de instrucción de vuelo, que incluye simuladores, sistemas de planificación, seguimiento y evaluación de vuelo y entrenamiento en tierra para pilotos y técnicos. apoyado por realidad aumentada.
El contrato entre Enaer y la FACh contempla la fabricación de 33 aeronaves y sistemas asociados, con una inversión de 142 millones de dólares en un plazo de ocho años. El prototipo presentado en el segundo semestre de 2025, con la expectativa de iniciar entregas en 2027 y completarlas entre 2030 y 2031. El proyecto incorpora investigación y desarrollo en áreas como diseño generativo, optimización topológica, manufactura aditiva, procesos de materiales compuestos, mantenimiento predictivo y realidad aumentada.

British Aerospace 146 de Aerovías DAP.
Enaer
Enaer genera empleos calificados y posiciona a Chile como un actor relevante en la industria aeronáutica internacional. El Pillan II está diseñado para ser competitivo en el mercado global de entrenadores militares, consolidando a esa empresa como fabricante de aeronaves y sistemas de instrucción de última generación.
Ha participado en la coproducción de aviones junto a empresas internacionales, como el CASA (hoy Airbus) C101 y cuenta con certificaciones internacionales que le permiten trabajar con fabricantes globales, como Boeing, Airbus, Dassault y Embraer. Es, además, la única empresa de Iberoamérica certificada por Lockheed Martin para la intervención y modernización en los cazas F-16.
Ofrece servicios de calibración y laboratorio, siendo designada como Laboratorio Custodio de Patrones Nacionales en magnitudes como presión y humedad relativa, aportando a la infraestructura metrológica del país. Enaer mantiene, por otra parte, conversaciones con empresas extranjeras con experiencia en diseño y fabricación de vehículos aéreos no tripulados (UAV), con miras a atender necesidades de defensa y del mercado civil.
El objetivo es lograr transferencias de tecnología y fabricar algunas partes. Por esta razón, ya se envió al Ministerio de Defensa una propuesta para realizar un estudio de factibilidad técnica y financiera, conocido como EBI (Estudio Básico de Inversión e Ingeniería), tal como se hizo con el proyecto Pillán II, asunto que aún no ha sido resuelto.
De aprobarse el proyecto, sería un salto significativo para el país en esta área y se aprovecharían las capacidades de diseño y fabricación desarrolladas para el Pillan II. La FACh no solo es un cliente clave de la industria aeronáutica, sino también un impulsor de proyectos de carácter dual que benefician tanto al sector militar y al civil. A través de Enaer, ha desarrollado capacidades de mantenimiento y modernización para su flota.

“Pillan II”.
En el ámbito espacial, la FACh ha dado un paso decisivo hacia el liderazgo regional en tecnología con el Programa Espacial Nacional, un ambicioso proyecto que busca posicionar al país como un polo de desarrollo científico y tecnológico. En el corazón de esta iniciativa se encuentra el Centro Espacial Nacional (CEN), una infraestructura de vanguardia, cuya construcción comenzó en mayo de 2024 en el Parque Bicentenario de Cerrillos y que se espera esté operativa a fines de 2025.
“Hub” regional Airbus
Airbus, el gigante aeroespacial europeo, ha posicionado a Chile como un centro estratégico para sus operaciones en Iberoamérica, con una presencia de más de cincuenta años en el país. Lidera allí el mercado de aeronaves comerciales, con un 70 por ciento de la flota.
El Grupo LATAM Airlines, que, con sede en Santiago es la aerolínea más grande de Iberoamérica y un pilar fundamental de la industria aeronáutica chilena, es uno de los principales clientes del constructor a nivel mundial, operando más de 200 aviones de la familia A320. Le sigue Sky, que se convirtió en operador de Airbus en 2010 y en operador exclusivamente de ese fabricante en 2013.
Finalmente, JetSmart, aerolínea bajo coste chilena que inició sus operaciones en 2017, compuesta íntegramente por aviones de la multinacional europea, ha planificado su crecimiento en torno a la familia A320.
En 2024, Airbus entregó 766 aeronaves a nivel global, de las cuales 53 fueron destinadas a Iberoamérica, con Chile recibiendo más de la mitad (31 aviones) para sus principales aerolíneas, Latam (13), JetSmart (12) y Sky (6), que representan el 58 por ciento de las aeronaves suministradas a la región.
El Centro de Entrenamiento Airbus Chile (ACTC), ubicado en el aeródromo de Tobalaba de Santiago, es un ejemplo del compromiso de la compañía con el desarrollo regional. Inaugurado en 2021 y ampliado en 2024 con un segundo simulador de A320, ha entrenado a más de 1.000 pilotos de las 3 mencionadas aerolíneas. Además, Airbus opera un centro de mantenimiento en el mismo lugar, que atiende a clientes de Argentina, Perú y Uruguay, apuntalando a Chile como un “hub” de servicios aeronáuticos.
Aerovías DAP, fundada en 1980 por la familia Pivcevic, es una empresa clave en la aviación regional chilena, especializada en destinos remotos, como la Patagonia y la Antártica, con una diversa flota de Bombardier Q400, BAe-146-200 Avro RJ85/100, Beechcraft “King Air 100”, Cessna 404 “Titan” y 402, DHC-6 “Twin Otter”, entre otros.
De igual modo destaca Aerocardal, la empresa de aviación ejecutiva más grande de la nación y una de las más relevantes del Cono Sur, con sede en Santiago y base principal en el aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de la capital.
Fundada en 1990, se ha consolidado como referente en vuelos ejecutivos, chárter, ambulancia aérea, carga, mantenimiento y servicios aeroportuarios privados. Se ha convertido en socio estratégico en Iberoamérica de las capacidades de la checa Omnipol, de la cual es representante oficial de ventas en la región.
En 2024, incorporó el L-410NG, un biturbohélice para chárter, evacuaciones médicas y transporte de carga o personal, siendo su primer operador en América. Como centro de mantenimiento aeronáutico certificado por la DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil) de Chile y la FAA (Federal Aviation Administration) estadounidense, presta servicios de mantenimiento a su propia flota y a terceros, además de proveer repuestos y soporte.
Opera una flota de reactores ejecutivos, turbohélices, monomotores y helicópteros biturbinas para múltiples misiones. Sus instalaciones en Santiago abarcan más de 30.000 m²., con hangares, talleres, bodegas y áreas especializadas para la atención de aeronaves, pasajeros y tripulaciones.
Mantenimiento, reparación y grandes revisiones
Chile cuenta con un sistema creciente de empresas especializadas en servicios de MRO (Maintenance, Repair and Overhaul). Además de Enaer, el principal centro de mantenimiento aeronáutico del país, otras 3 empresas conforman la columna vertebral del sector. APAS Chile, ubicada en el aeropuerto Arturo Merino Benítez, forma parte de SIP Holding y ofrece servicios con certificaciones CMA-DGAC y FAA como “Repair Station”.
Dispone de una concesión de 50.000 m², con una infraestructura moderna con hangares, talleres y plataforma para 5 aviones de fuselaje estrecho y capacidad para mantenimiento mayor, de línea, estructuras, componentes y motores. Su inversión supera los 30 millones de dólares y es el primer centro independiente de mantenimiento pesado en el aeropuerto de Santiago. Con una expansión significativa allí, inauguró un segundo centro de mantenimiento de 8.000 m² junto a la pista 17L.
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El simulador L3Harris “Reality Seven” en las instalaciones del ACTC (foto Airbus Chile).
Aeromac Group es un centro de MRO con certificaciones de la FAA y DGAC de Chile, entre otros. Está especializada en revisiones de componentes de sistemas y equipos de aeronaves. En abril de 2024 firmó un acuerdo estratégico con la multinacional española Indra, uno de los principales proveedores globales en el campo aeroespacial, durante FIDAE (Feria Internacional del Aire y del Espacio), celebrada en el aeropuerto de Santiago.
El acuerdo se centra en el sostenimiento avanzado de plataformas aéreas, un área crítica y en constante evolución que demanda la adopción de nuevas tecnologías digitales e inteligencia artificial para optimizar el ciclo de vida de infraestructuras y sistemas de defensa. Ambas trabajarán conjuntamente para ofrecer soluciones innovadoras en mantenimiento predictivo, modernización y actualización de plataformas, con el objetivo de incrementar la operatividad y eficiencia de sus clientes.
Pegasus Aero Group presta servicios de mantenimiento preventivo y correctivo para aviones y helicópteros, tanto para su propia flota como para terceros. Está certificada por CMA Chile y reconocida por fabricantes internacionales como Leonardo Helicopters, Sikorsky, Bell Helicopter y Kamov.
A pesar de su crecimiento, la industria aeronáutica chilena podría enfrentar desafíos en un futuro lejano, como la escasez de técnicos especializados y los costos asociados a la transición hacia combustibles sostenibles. Según Deloitte, el sector aeroespacial global requerirá 123.000 técnicos adicionales en los próximos veinte años, un reto que Chile debe abordar mediante la formación de talento local.

Foto 6: Hangar de mantenimiento. Foto: Enaer.
Además, las interrupciones en la cadena de suministro global, exacerbadas por tensiones geopolíticas, podrían limitar la disponibilidad de aeronaves y componentes. Sin embargo, las oportunidades son igualmente significativas.
La IATA proyecta que las aerolíneas globales generarán beneficios netos de 36.600 millones de dólares en 2025, con Iberoamérica destacando por su rentabilidad. Chile, con su infraestructura robusta está bien posicionado para capitalizar esta tendencia. La colaboración entre actores como Enaer, Airbus y las aerolíneas locales será clave para maximizar el impacto económico y tecnológico del sector.


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