En la apertura del 19º Simposio Mundial de Carga (WCS), que por primera vez se celebra en Sudamérica, el responsable global de Carga de IATA, Brendan Sullivan, subrayó que el sector afronta un entorno de mayor incertidumbre, con cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos y tensiones en Oriente Medio que complican el uso del espacio aéreo.
Sullivan recurrió al ejemplo de un envío de arándanos frescos desde Lima a destinos de todo el mundo para ilustrar cómo la carga aérea conecta a los productores locales con los mercados globales, sostiene el empleo y genera ingresos por exportaciones, siempre que el sistema garantice rapidez, seguridad y fiabilidad.
El directivo recordó que hace solo unos años ese tipo de expediciones eran mucho más complejas, con cadenas de frío discontinuas, pérdida de visibilidad entre almacén, camión y avión, y un control solo periódico, sin monitorización en tiempo real a lo largo del trayecto.
A ello se sumaba una fuerte carga administrativa: los datos de cada envío debían introducirse varias veces para aerolíneas, transitarios y aduanas, porque los sistemas, los estándares de datos y los requisitos regulatorios no estaban armonizados en la cadena de suministro global.
Las declaraciones de seguridad, la información aduanera anticipada y los datos operativos de las aerolíneas se gestionaban en sistemas paralelos que apenas interoperaban, mientras que la documentación se movía como PDFs y correos electrónicos, sin una base de datos estructurada común para todos los actores.
Aceleración de la digitalización
IATA CO2 Connect for Cargo
Hoy, defendió Sullivan, ese mismo envío se apoya en una planificación de flota y rutas más inteligente, que mejora la eficiencia y reduce el impacto medioambiental, y en herramientas como IATA CO2 Connect for Cargo, que permiten medir y reportar las emisiones del transporte de forma estandarizada a clientes y reguladores.
El seguimiento en tiempo real proporciona visibilidad continua de la mercancía, facilita la reacción ante incidencias y se complementa con una monitorización más sistemática de la temperatura bajo los estándares CEIV Fresh, que refuerzan la calidad del producto y la integridad de la cadena de frío.
Según IATA, también se han optimizado los procesos de embalaje y logística para utilizar mejor los recursos y reducir residuos, mientras que una mayor integración en las redes logísticas globales permite a pequeños exportadores acceder a los mercados internacionales con mayor fiabilidad.
Entre bastidores, la asociación destaca avances en los procesos de seguridad de la cadena de suministro, desde una verificación más estricta de los remitentes hasta mejoras en el cribado de la carga y la identificación de riesgos, así como protocolos más avanzados en mercancías peligrosas y validación automatizada.
En el centro de la estrategia de digitalización se sitúa ONE Record, el estándar de IATA para el intercambio de datos de carga de extremo a extremo, que desde enero se ha convertido en el método preferente para compartir información en la cadena logística.
ONE Record
Las aerolíneas que representan más del 70% del volumen global de cartas de porte aéreo, están en vías de implantar ONE Record, con el impulso de un ecosistema creciente de proveedores tecnológicos, transitarios y otros socios digitales que trabajan sobre plataformas seguras e interoperables.
Sullivan reclamó ahora una fase de aceleración que pase por escalar la adopción entre compañías y transportistas, lograr que los gobiernos acepten los datos de ONE Record en los trámites regulatorios y consolidar soluciones tecnológicas que soporten ese intercambio en tiempo real.
Air Cargo AI Excellence Hub y AI SME
IATA anunció además el lanzamiento del Air Cargo AI Excellence Hub, concebido para acelerar el uso seguro y práctico de la inteligencia artificial en toda la cadena de carga, y la próxima introducción de AI SME, una aplicación web y móvil que permitirá consultar normas de carga y seguridad mediante lenguaje natural.
El objetivo de AI SME es facilitar la aplicación diaria de estándares como la normativa sobre mercancías peligrosas, donde encontrar el párrafo adecuado puede consumir la mitad del tiempo de un especialista, y liberar recursos operativos mediante respuestas rápidas y contextualizadas.
Junto a sus socios estratégicos, IATA explora pruebas de concepto de interoperabilidad entre agentes de IA que permitan a aerolíneas con sistemas diferentes colaborar en tiempo real en reservas, gestión de interrupciones o cancelaciones, con el fin de mejorar la experiencia del cliente.
No obstante, Sullivan advirtió de que la tecnología por sí sola no basta y situó la segunda prioridad en el fortalecimiento y la implementación coherente de los estándares globales, especialmente en las Dangerous Goods Regulations (DGR) y en la gestión de slots aeroportuarios.
Aunque las DGR ofrecen un marco robusto, la IATA alerta de una divergencia creciente en su aplicación, con más de 1.200 variantes de estados y operadores que añaden complejidad operativa y aumentan la carga de cumplimiento para las empresas que envían mercancía a escala global.
En la práctica, algunas aerolíneas exigen autorizaciones o documentación adicionales, para baterías de litio que ya cumplen los requisitos básicos, mientras que otras imponen restricciones o condiciones extra a envíos que la normativa permite, lo que fragmenta los flujos.
IATA admite que siempre existirán variaciones, pero insiste en que deben ser transparentes, justificadas y lo más alineadas posible con los estándares internacionales, con el fin de reforzar la seguridad sin añadir complejidad innecesaria a las operaciones de carga.
La asociación amplía el foco a la infraestructura, al denunciar que en hubs como Bogotá o Dubái las aerolíneas de carga solo reciben slots temporales o ad hoc, mientras que en algunas partes de Asia se restringen las operaciones a franjas nocturnas muy acotadas.
Incluso en aeropuertos globales como Heathrow y Gatwick, los operadores de carga no suelen disponer de franjas históricas, lo que limita la flexibilidad operativa, complica la planificación a largo plazo y puede afectar a la continuidad de servicios para exportadores sensibles al tiempo.
Las directrices mundiales sobre slots, recordó Sullivan, exigen asignaciones justas, transparentes y no discriminatorias, con procesos locales que maximicen la capacidad disponible para todos los usuarios sin necesidad de reservar cupos específicos para vuelos de carga.
IATA vincula esta cuestión directamente con la economía real, al subrayar que el acceso equitativo a la infraestructura es clave para sostener una demanda creciente de entregas rápidas y fiables y, en última instancia, para garantizar las oportunidades de negocio de exportadores como los productores de arándanos peruanos.
Seguridad operacional y la protección de las cadenas de suministro
La tercera prioridad se centra en la seguridad operacional y la protección de las cadenas de suministro, partiendo del Anexo 18 de la OACI como referencia global para el transporte seguro de mercancías peligrosas por vía aérea.
IATA considera imprescindible modernizar ese marco para adaptarlo a una cadena de suministro cada vez más digital y rápida, expuesta a riesgos como mercancías peligrosas no declaradas, uso indebido de baterías de litio o intentos deliberados de explotar las redes de carga aérea.
La asociación recuerda que las cadenas de suministro son un objetivo potencial para ataques, como demuestran incidentes con dispositivos incendiarios ocultos en envíos, y defiende que la protección de la carga va más allá del cumplimiento formal para convertirse en un pilar de la seguridad del comercio global.
En este contexto, la declaración de seguridad de las expediciones o Cargo Consignment Security Declaration (CSD) se presenta como herramienta clave de cumplimiento, aunque su aplicación es desigual, con interpretaciones diferentes entre jurisdicciones y escasa implantación de soluciones electrónicas en muchos países.
IATA apuesta por generalizar el CSD electrónico como procedimiento por defecto, relegando el papel a casos excepcionales, para reducir procesos manuales, duplicidades e inexactitudes, y ganar trazabilidad en la transmisión de datos de seguridad a lo largo de la cadena.
La modernización de la seguridad deberá mantenerse alineada con el Anexo 17 de la OACI, apoyarse en datos anticipados de carga y avanzar hacia una mayor armonización global de los programas de información previa al embarque, cuyas exigencias hoy difieren entre mercados.
Para IATA, la seguridad y la protección de la cadena de suministro son responsabilidades compartidas que requieren cooperación público-privada y una acción coordinada del conjunto del ecosistema, desde autoridades hasta operadores logísticos.
El mensaje que Sullivan dejó en Lima es que una conectividad de carga aérea fiable convierte la producción local en oportunidad global, sostiene el empleo y el crecimiento económico, y permite que envíos como los arándanos peruanos sigan llegando a tiempo y en perfecto estado a los consumidores de todo el mundo.


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