El directivo explicó que esta situación supone un serio riesgo para la conectividad y el crecimiento económico global, ya que dificulta el pago de gastos en divisa extranjera como combustible, mantenimiento o arrendamientos. Las aerolíneas, recordó, obtienen sus ingresos en muchos países, pero concentran la mayor parte de sus costes en sus sedes centrales, pagaderos en dólares.
Según datos de IATA, en octubre de 2025 la cuantía total de fondos bloqueados ascendía a 1.200 millones de dólares (unos 1.110 millones de euros). Esta cifra refleja un problema persistente que afecta directamente a la capacidad operativa y financiera de las compañías aéreas internacionales.
Reynaert advirtió de que las divisas atrapadas no solo implican pérdidas inmediatas, sino también costes ocultos. Durante los retrasos en la repatriación, las aerolíneas enfrentan la depreciación de las monedas locales y un aumento de los intereses por préstamos necesarios para cubrir gastos operativos, lo que agrava su vulnerabilidad financiera.
El fenómeno crea lo que el directivo denomina una “prima de riesgo de conectividad”. Las aerolíneas deben incorporar ese riesgo en su planificación, lo que puede impulsar la subida de precios, la reducción de frecuencias o la suspensión de rutas. Países como Nigeria sufrieron este impacto cuando sus fondos bloqueados llegaron a 850 millones de dólares, provocando billetes más caros y una drástica disminución de vuelos.
Reynaert reconoció que los gobiernos con reservas de divisas limitadas se enfrentan a decisiones complejas, pero subrayó que restringir los fondos aéreos tiene consecuencias profundas: erosiona la confianza de los inversores, frena el turismo y afecta al empleo. Recordó que la aviación aporta el 3,9% del PIB mundial, genera más de 86,5 millones de empleos y transporta el 33% del comercio global en valor, con bienes por más de 8 billones de dólares.
IATA considera que existen soluciones factibles si hay voluntad política y transparencia. Priorizar el transporte aéreo en la asignación de divisas, simplificar trámites y aplicar correctamente los acuerdos bilaterales puede facilitar la liberación gradual de los fondos bloqueados sin desestabilizar las economías locales.
El ejemplo de Nigeria demuestra, según Reynaert, que el diálogo constructivo y una repatriación escalonada permiten resolver el problema sin perjudicar las reservas nacionales. IATA continuará colaborando con bancos centrales, gobiernos y aerolíneas para restablecer la confianza y garantizar la conectividad aérea mundial.



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