La coalición quiere que la denominada Ómnibus Digital aclare las condiciones para utilizar datos biométricos sin imponer una tecnología concreta. Sostiene que una regulación demasiado restrictiva podría impedir servicios elegidos libremente por los pasajeros.
Capacidad aeroportuaria y controles
El argumento operativo se centra en evitar comprobaciones repetidas del pasaporte y la tarjeta de embarque. Según la coalición, verificar la identidad mediante biometría podría reducir esperas, mejorar el flujo en las terminales y liberar personal para atender a quienes necesiten ayuda.
La tecnología ya se ha probado en viajes internacionales. En abril de 2026, Airline92 informó de ensayos de identidad digital y viajes sin contacto realizados con aerolíneas, aeropuertos y gobiernos. Esas pruebas muestran posibilidades técnicas, pero no resuelven por sí solas las condiciones jurídicas de un despliegue generalizado en la UE.
La elección del viajero
El manifiesto reclama consentimiento explícito y revocable, una opción no biométrica que funcione en la práctica y un uso limitado a un viaje definido. También pide medidas de seguridad, transparencia y la posibilidad de solicitar la eliminación de los datos. El punto decisivo será que rechazar el sistema no convierta el recorrido convencional en una alternativa inviable.
La coalición cita una encuesta de la IATA según la cual el 74% de los consultados compartiría datos biométricos en lugar de mostrar pasaporte o tarjeta de embarque. La información de Airline92 sobre la encuesta de pasajeros de 2025 también recoge esa disposición, condicionada a garantías de privacidad.
La iniciativa abre así una negociación sobre cómo aplicar las garantías existentes a servicios voluntarios en distintos puntos del viaje. Para aeropuertos y aerolíneas, la claridad normativa facilitaría inversiones; para los viajeros, la prueba estará en poder elegir, conocer el destino de sus datos y mantener una vía de identificación sin biometría.

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