Surge como sucesora conceptual de la extinta Aerosur, pero sin la intención de reactivar la antigua marca. Según él, la decisión se debe al impacto de reputación y legal derivado de los conflictos enfrentados durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), partido que gobernó Bolivia durante unas dos décadas. Estará dirigida por sus hijos, con Humberto Roca Jr. como máximo responsable ejecutivo.
El modelo de inversión busca alinearse con el plan de reconstrucción económica del actual Gobierno, presidido por Rodrigo Paz Pereira. “La aviación tiene plazos y cronogramas. Empecé con la creación de la sociedad anónima, que es lo primero que hay que hacer”, declaró Roca, que destacó que el cronograma hasta el inicio de operaciones considera los procesos de certificación, adquisición o arrendamiento de aeronaves y la estructuración operativa. Vinculó el cierre de Aerosur en 2012 con una estrategia de persecución judicial durante el gobierno de Evo Morales, destinada a favorecer la consolidación de la estatal Boliviana de Aviación (BoA).
En el momento del cierre la empresa enfrentaba 11 demandas judiciales, que condujo a la inmovilización de aeronaves y restricciones operativas, afectando al transporte de pasajeros. Roca, calificó esos tiempos como un sistema totalitario destinado a destruir la iniciativa privada.
“Todo estaba diseñado para destruir a la empresa y al hombre mediante presiones, restricciones, publicidad negativa y descrédito”, dijo. Durante la primera década de este siglo, Aerosur se consolidó como la aerolínea más grande de Bolivia, convirtiéndose en la primera del país en operar Boeing 747, destacando el “Torísimo”, un Boeing 747-300 con matrícula CP-2525; y el “Súper Torísimo”, un 747-400 con matrícula CP-2603.
Según Roca, la estrategia de Neosur se centrará en reconstruir la conectividad aérea en Bolivia, operando con independencia del actual Gobierno. Se evaluó que la situación actual del país abre espacio para nuevas inversiones en el sector, tras la conclusión de los procedimientos legales que afectaron sus bienes y su estancia en territorio boliviano. El nuevo Gobierno manifestó su intención de privatizar BoA y ampliar la gestión privada del principal aeropuerto del país, Santa Cruz de la Sierra/Viru Viru.



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