Radares Modo S, 3D y tecnología ADS-B, un gran salto en la vigilancia del espacio aéreo

Las nuevas tecnologías están siendo claves en la optimización de la gestión del tráfico aéreo (ATM). Foto: Indra
Las nuevas tecnologías están siendo claves en la optimización de la gestión del tráfico aéreo (ATM). Foto: Indra
La vigilancia del espacio aéreo civil en España ha experimentado importantes avances tecnológicos en los últimos años, con un enfoque en la modernización y digitalización de los sistemas de control aéreo.

Enaire, el gestor de navegación aérea de España, ha realizado importantes inversiones para mejorar la red de vigilancia aérea. Una de esas apuestas clave ha sido la implementación de radares secundarios con tecnología Modo S, una evolución significativa en la vigilancia del tráfico aéreo, ofreciendo mejoras sustanciales sobre los sistemas de radar secundario convencionales.

Frente a las capacidades del radar secundario monopulso (MSSR), el Modo S ofrece una mejor precisión en alcance y resolución de altitud, permitiendo un espaciado más eficiente de las aeronaves y rutas más directas. Puede dirigir a aeronaves específicas, reduciendo la congestión del espacio radioeléctrico, y tiene mayor precisión, pues proporciona resolución de altitud de 25 pies, en comparación con los 100 de los sistemas anteriores. 

Radar 3D instalado en las estaciones de Paracuellos I (Madrid).

Radar 3D instalado en las estaciones de Paracuellos I (Madrid).

Además, extrae datos adicionales de las aeronaves (DAP), como velocidad y altitud seleccionada, y disminuye problemas como el “garbling” (solapamiento de respuestas) en áreas de alta densidad de tráfico. Los radares Modo S permiten a los controladores tener una imagen más precisa y completa del espacio aéreo, mejorando la seguridad y la eficiencia en la gestión del tráfico aéreo. 

Su capacidad para interrogar selectivamente a las aeronaves y extraer datos más detallados facilita una mejor toma de decisiones y una optimización del uso del espacio aéreo. Una de sus ventajas es su compatibilidad con ADS-B (Automatic Dependent Surveillance–Broadcast), tecnología cuya implementación está revolucionando la vigilancia del tráfico aéreo en España.

Tecnología ADS-B

La tecnología ADS-B ha tenido un impacto muy significativo en la eficiencia operativa de los controladores de tráfico aéreo, al proporcionar datos de seguimiento de aeronaves altamente precisos y en tiempo real, superando las limitaciones de los sistemas basados en radares tradicionales. Ofrece a los controladores una imagen completa y actualizada del tráfico en su espacio aéreo, mejorando la conciencia situacional y facilitando una gestión más eficiente del flujo de tráfico, permitiendo un mejor espaciado y secuenciación de las aeronaves.

El ADS-B ha logrado, además, una mejor cobertura en áreas remotas y oceánicas, donde la cobertura de radar tradicional es limitada; mejorar las operaciones en condiciones de baja visibilidad y en el espacio aéreo de gran altitud; y desempeña, asimismo, un importante papel en la generación de rutas de vuelo más directas, reduciendo el consumo de combustible y las emisiones.

El radar de As Pontes, en Coruña.

El radar de As Pontes, en Coruña.

Con esta tecnología se ha optimizado, además, reducir la carga de trabajo de comunicación para los controladores, ya que mucha información se transmite automáticamente y, al mejorar la precisión del seguimiento de vuelos, se reduce la necesidad de comunicaciones verbales frecuentes. En resumen, ADS-B ha revolucionado la forma en que los controladores de tráfico aéreo gestionan el espacio aéreo, proporcionándoles herramientas más precisas y eficientes para garantizar la seguridad y optimizar el flujo del tráfico aéreo.

Radares 3D

En julio de 2025, Enaire ponía en funcionamiento un radar primario tridimensional en el aeropuerto de Gran Canaria, un avance tecnológico significativo, que supuso pasar de un sistema 2D a uno 3D. Fabricado por Indra, tiene un alcance de 100 millas náuticas (185 km) y complementa al radar secundario de Modo S y el ADS-B ya operativos en ese aeropuerto.

El radar “Lanza 3D” de Indra, que originariamente nació para uso militar, es hoy muy demandado en el ámbito civil. Esta instalación forma parte de un amplio plan de modernización de Enaire, que incluye la implementación de 4 radares 3D con una inversión cercana a los 21 millones de euros. Ofrecen mejoras significativas en la detección por altitud y reducción de interferencias, como las emitidas por aerogeneradores. 

 

El radar primario tridimensional del aeropuerto de Gran Canaria

El radar primario tridimensional del aeropuerto de Gran Canaria

Su tecnología permite mayor fiabilidad en la vigilancia, mejoran la cobertura en las aproximaciones, despegues y aterrizajes, además de ofrecer mayor fiabilidad en la vigilancia aérea en caso de fallos en los transpondedores de las aeronaves. Todo ello lo convierte en una pieza clave para garantizar la seguridad en el espacio aéreo. La adaptación de la tecnología de primario 3D militar al entorno civil permite determinar adicionalmente la altitud de los aviones detectados por el radar primario, mediante la aplicación de diversas técnicas. 

Nuevo radar primario 3D de Enaire. Foto: Enaire

El radar primario tridimensional del aeropuerto de Gran Canaria con radomo. Foto: Enaire

Una de ellas consiste en el uso de un diagrama de radiación constituido por diversos pinceles electrónicos, secuenciados en el tiempo. Los pinceles tienen un haz más estrecho que los diagramas convencionales y se apuntan con distintas elevaciones. Esto permite afinar la configuración del sistema para reducir el “clutter”, o señal no deseada reflejada por el terreno, así como determinar la altitud en función del pincel por el que se detecta cada eco, pudiendo aplicar filtros en altitud para acotar los efectos anómalos sobre la señal de radiofrecuencia por la proximidad de aerogeneradores.

En el contexto de la vigilancia civil, el radar primario proporciona una capa de refuerzo en la seguridad, pues extiende la fiabilidad de la función de vigilancia respecto de cuando se opera sólo con detecciones del radar secundario, fuente principal de información de vigilancia, permitiendo la detección y seguimiento de tráficos en los casos en los que, por ausencia o fallo del transpondedor de a bordo, el avión no puede contestar a las interrogaciones del radar secundario o enviar de forma automática la información ADS-B.

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