Enaire moderniza con tecnología 3D el radar de Begas, pieza clave para la vigilancia aérea en Cataluña

Izado del nuevo radomo del radar de Enaire en Begas (Barcelona). Foto: Enaire
Izado del nuevo radomo del radar de Enaire en Begas (Barcelona). Foto: Enaire
Enaire avanza en la modernización de sus infraestructuras de vigilancia con la instalación de un nuevo radar en Begas, en la provincia de Barcelona, equipado con tecnología 3D y un radomo de última generación.

​El sistema, esencial para la gestión del tráfico aéreo en Cataluña, se enmarca en una inversión que cuenta con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y está previsto que complete su plena puesta en servicio a finales de junio de este año.

​Entre las actuaciones ya ejecutadas destaca la sustitución de la gran estructura esférica que protege las antenas, el radomo, cuyo izado exigió una jornada completa de trabajo y condiciones meteorológicas favorables en la zona.

​La incorporación de tecnología 3D supone un avance significativo frente al radar anterior, al mejorar la capacidad de detección y la calidad de la vigilancia que reciben los controladores aéreos sobre las aeronaves en el noreste de la Península.

Colocación del nuevo radomo del radar de Enaire en Begas (Barcelona). Foto: Enaire

Colocación del nuevo radomo del radar de Enaire en Begas (Barcelona). Foto: Enaire

Los radares de Enaire son fundamentales para garantizar la seguridad de los vuelos, al proporcionar de forma continua la posición de cada aeronave a los controladores responsables de la gestión del tráfico aéreo en el espacio aéreo español.

​En el caso concreto de Begas, se trata de un sensor imprescindible para la cobertura de vigilancia del tráfico aéreo en el noreste peninsular, cuya renovación persigue asegurar sus prestaciones y actualizar la tecnología del radar primario.

​El radomo que corona la torre del radar cumple tres funciones principales: protege físicamente la antena frente a lluvia, granizo, nieve, viento e impactos externos, mantiene la calidad de la señal al minimizar la distorsión y la atenuación, y resguarda al personal de mantenimiento.

​Gracias a esta estructura envolvente, los técnicos pueden trabajar en altura en condiciones más seguras, independientemente de la meteorología, algo crítico cuando es necesario restituir el sistema tras una avería o realizar ajustes para asegurar su funcionamiento correcto.

​Los trabajos de instalación, adaptación y configuración del nuevo radar se prolongarán aproximadamente seis meses, con el objetivo de tener operativas todas las mejoras introducidas a finales de junio de este mismo año, según el calendario previsto.

​Para reducir el impacto operativo durante el proceso de renovación, Enaire ha instalado de manera temporal un radar provisional en la zona, que no requiere radomo al tratarse de un equipo destinado únicamente a cubrir el periodo de transición.

​Los datos de este radar provisional, igual que los del sistema definitivo, se integran en la red de sistemas de vigilancia aérea conectada al Sistema Automatizado de Control de Tráfico Aéreo, SACTA, instalado en el Centro de Control de Gavá, en Barcelona.

​Desde estas instalaciones se presta el servicio de control de tráfico aéreo en ruta y aproximación, garantizando estándares elevados de seguridad y calidad en la gestión de los vuelos con origen, destino o tránsito por el espacio aéreo de la región.


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