La actuación se enmarca en los trabajos de renovación de este radar, situado entre pistas y considerado determinante para la realización de aproximaciones paralelas independientes, que permiten operar llegadas simultáneas de alta precisión y aumentar la capacidad manteniendo los máximos niveles de seguridad.

Una gran grúa elevó el radomo hasta el radar de Enaire. Foto: Enaire
El elemento más visible de la intervención ha sido el izado de la gran estructura esférica que envuelve la antena, conocida técnicamente como radomo. Esta estructura se ha construido previamente sobre el terreno mediante paneles de distintas formas. Su instalación ha requerido un día completo de operaciones en condiciones meteorológicas favorables.
La nueva antena se integra con la tecnología Modo-S ya implantada en 2024 en los equipos del radar. Esto supone una mejora significativa en las prestaciones del sistema en un entorno de alta densidad de tráfico como el de Madrid-Barajas. Además, tiene un período de giro de la antena de 2,4 segundos que hace única a esta instalación para operaciones de aproximación de alta precisión.
Según explica Enaire, las tareas de renovación del radar de Barajas comenzaron hace 2 meses con la construcción del nuevo radomo sobre el terreno. Continuarán en las próximas semanas con trabajos de instalación, adaptación y configuración del nuevo equipamiento, hasta completar un periodo de ejecución de unos 4 meses.
El gestor estatal de navegación aérea prevé que el nuevo sistema entre en servicio con todas las mejoras incorporadas a finales de mayo. De modo que antes del verano de 2026 el radar renovado esté plenamente operativo y consolidado dentro de la red de vigilancia que da cobertura al aeropuerto madrileño y a su espacio aéreo asociado.
La actuación ha exigido dejar temporalmente fuera de operación el radar de Barajas, pero Enaire subraya que la vigilancia de los vuelos ha estado en todo momento garantizada gracias a la redundancia que proporcionan otros radares ubicados en Paracuellos del Jarama, de forma que no se han visto afectados ni la actividad aeroportuaria ni el nivel de servicio.

Momento del izado de la esfera proyectora en el radar de Enaire en Barajas. Foto: Enaire
El radomo sustituido se ha diseñado expresamente para alojar la nueva antena y el pedestal, así como el resto de elementos instalados en la plataforma. Forma parte de un programa de actualización tecnológica del sistema que persigue incorporar las últimas mejoras disponibles en vigilancia secundaria y en la gestión avanzada del tráfico aéreo.
Los radares de Enaire ofrecen a los controladores aéreos una presentación en tiempo real del posicionamiento de las aeronaves y de los datos embarcados más relevantes. Esta capacidad, en el caso de Barajas, resulta esencial para sostener los actuales planes de crecimiento del aeropuerto y sus operaciones de aproximación paralela independiente


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