Las drogas fueron encontradas en dos cajas grandes que ya estaban cargadas en la bodega de carga de un avión con destino a Johannesburgo, minutos antes del despegue.
La operación contó con el apoyo de la Unidad Canina de la Policía Federal, que utilizó un perro detector de drogas para inspeccionar la plataforma de la Terminal 3 de este complejo aeroportuario, lo que permitió el hallazgo de los estupefacientes. Tras confirmarse la presencia de la sustancia, se incautó el cargamento y se inició una investigación para identificar el origen de las drogas y a los responsables de su envío.
Últimamente, por vía náutica y aeronáutica, trasiega gran cantidad de droga entre Sudamérica y África, desde el sudeste y sur de Brasil, así como desde Uruguay.
Dos semanas antes, tras otra intervención canina se habían incautado otros 48 kilogramos también destinados a Sudáfrica.
En noviembre de 2023, otro perro, esta vez de la aduana, había encontrado poco más de 120 kilogramos de cocaína, en aquella ocasión destinada a Mozambique, escondida en un cargamento de freidoras eléctricas.


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