Changi había expresado su interés en abandonar la concesión durante varios años, tras las dificultades financieras y operativas del aeropuerto. La empresa ganó la licitación en 2013 con una propuesta de aproximadamente 3.500 millones de dólares, casi cuatro veces la oferta mínima entonces estipulada por el Gobierno.
Sin embargo, en junio de este año, la empresa decidió seguir en actividad, después de que el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) aprobara nuevas condiciones para la continuidad de la concesión.
Se acordaron las siguientes condiciones:
- Exclusión de la obligación de construir una tercera pista;
- Retirada de la estructura societaria de la empresa estatal Infraero;
- Sometimiento del contrato renegociado a un proceso de mercado competitivo para la venta total o parcial de las acciones del concesionario;
- Sustitución del modelo de concesión fija por un modelo de pago variable, en línea con las concesiones aeroportuarias más recientes.
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