El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, situó el plan Dora III en un escenario de fuerte recuperación del tráfico aéreo. La red española registró 309 millones de pasajeros en 2024 y 321 millones en 2025, mientras que agosto de 2026 cerró con 34,9 millones de viajeros, récord mensual histórico para los aeropuertos españoles.
El ministro afirmó que España ha superado en torno a un 20% el volumen de pasajeros previo a la pandemia. También recordó que el 80% de los turistas internacionales llega al país por vía aérea, un indicador de la relevancia de los aeropuertos para la conectividad y la actividad turística.
Previsión hasta 2031
El Gobierno trabaja con un crecimiento anual medio del tráfico del 1,8% durante el próximo quinquenio. Puente calificó esa proyección de prudente, al compararla con el aumento del 4,5% registrado en 2026, y la vinculó con la previsión de que la red supere los 363 millones de pasajeros en 2031.
«No se trata solo de servir a más personas, a que haya más viajeros, sino sobre todo de atender a esas personas mejor», afirmó Puente. El planteamiento sitúa la calidad operativa, los controles, los equipajes y los espacios de terminal como ejes complementarios al aumento de capacidad.
El volumen inversor incluye cerca de 9.991 millones de euros de inversión regulada, ligada a la actividad aeronáutica, y alrededor de 3.000 millones de euros en inversión no regulada. Esta segunda partida se asocia a los ingresos derivados de actividades comerciales de Aena, como alquileres, tiendas y restauración.
Tarifas y financiación de Aena
Puente incidió en que la inversión no se financiará con los Presupuestos Generales del Estado ni con impuestos. «Ni un céntimo de lo que se va a invertir y gastar en los aeropuertos españoles procede de los Presupuestos Generales del Estado», señaló durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
El ministro explicó que las inversiones se sostendrán con los ingresos de la propia red y las tarifas aeroportuarias. El DORA III establece un incremento medio del 0,33% anual hasta 2031, equivalente a una media de tres céntimos de euro por pasajero y año. Es decir, una subida acumulada del 1,65% que se sumaría a la subida del 6,44% ya aprobada por la CNMC para 2026.
Según Puente, este incremento fue adoptado tras analizar las posiciones de Aena, las aerolíneas, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la Dirección General de Aviación Civil y el Ministerio de Economía. El Gobierno incorporó el criterio de Economía al considerar que ofrecía el resultado más equilibrado.
El salto en la inversión regulada
El responsable de Transportes subrayó el cambio de dimensión respecto al ciclo anterior. La inversión regulada pasará de una media anual de 450 millones de euros a más de 2.000 millones de euros, lo que eleva de forma sustancial la capacidad de Aena para intervenir en una red madura y con tráfico creciente.
Las terminales recibirán 2.851 millones de euros y los campos de vuelo, 937 millones. A ello se añaden más de 1.650 millones para seguridad, más de 3.240 millones para conservación y mantenimiento, cerca de 660 millones para intermodalidad y sostenibilidad, y casi 400 millones para el transporte de equipajes.
Puente destacó el peso del mantenimiento en el nuevo marco. A su juicio, esta prioridad responde a la necesidad de conservar una infraestructura consolidada: «Es una parte cada vez más importante, como sucede en un país desarrollado, con una red de infraestructuras maduras».
Madrid-Barajas sin nuevas pistas
El Aeropuerto de Madrid-Barajas concentra 4.477 millones de euros, la principal asignación territorial del DORA III. Puente avanzó que las terminales T1, T2 y T3 se integrarán funcionalmente y que se creará un edificio tierra destinado a los controles de equipajes y pasaportes.
La T4 se ampliará en 500 metros y ganará nuevas pasarelas de embarque y zonas de acceso para aeronaves. El objetivo de las obras es modernizar la experiencia del pasajero y reforzar los procesos aeroportuarios, sin alterar el esquema esencial de cuatro pistas del recinto madrileño.
«No se tocan pistas, no se incrementan pistas», afirmó Puente al explicar que, salvo el caso específico de Barcelona-El Prat, los proyectos se ajustarán a los planes directores y a las declaraciones de impacto ambiental existentes. Las obras de campo de vuelos se centrarán en mejoras, calles de maniobras y actuaciones operativas.
Seguridad, Schengen y sostenibilidad
Puente citó los aeropuertos baleares para ilustrar la necesidad de ampliar y reorganizar espacios de control por las exigencias europeas. Las instalaciones deberán adaptarse al sistema de entrada y salida de la Unión Europea, con nuevas zonas para los controles documentales asociados al espacio Schengen.
La sostenibilidad también figura entre las prioridades del marco inversor. Puente vinculó las actuaciones a las plantas fotovoltaicas de Aena y aseguró que el gestor prevé que la red pueda funcionar con energía renovable generada en sus propios recintos aeroportuarios en 2030.
El DORA III combina, por tanto, capacidad, modernización y contención tarifaria. La apuesta del Gobierno se centra en aumentar la resiliencia de las instalaciones y elevar la calidad del servicio, evitando que el ciclo de inversión se traduzca en una subida significativa de los costes soportados por las aerolíneas y los pasajeros.

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