Los 85 años del icónico Aeropuerto de Santos Dumont, otro símbolo de Río de Janeiro

El aeropuerto Santos Dumont, ubicado en el centro de Río de Janeiro, cumplió 85 años, siendo hoy uno de los más transitados de Sudamérica.

Las obras se iniciaron en 1934, en un terreno ubicado en la antigua Ponta do Calabouço, donado por el Ayuntamiento del entonces Distrito Federal. La primera parte de la obra consistió básicamente en ampliar un vertedero en más de 370.000 m². El proyecto requirió la construcción de un muro de contención y el lanzamiento de más de 2,7 millones de metros cúbicos de arena al mar.

Al mismo tiempo, se construyó la Estación Hidroaviones, ocupando el mismo espacio, en el actual edificio del Instituto de Cultura Aeronáutica (Incaer), que sólo funcionaría hasta 1942. Hasta la década de 1940, este complejo era la puerta de entrada y salida de Brasil, siendo utilizado por turistas, empresarios y autoridades, e incluso habiendo aparecido en la película Volando a Río, protagonizada por Ginger Rogers y Fred Astaire. La parte antigua de la actual terminal de pasajeros fue el primer gran cambio de infraestructura en el aeropuerto, en 1945.

En 1947, la pista se amplió de 700 metros a los actuales 1.323 metros. Años más tarde se construyó la pista auxiliar, dedicada a la aviación general, de 1.260 metros de longitud, por lo que el aeropuerto comenzó a recibir aviones de mayor tamaño como los Boeing 377, DC-4 y Constellation. Un gran incendio envolvió los pisos superiores de Santos Dumont en febrero de 1998, destruyendo las oficinas del entonces DAC (Departamento de Aviación Civil), la Dirma (Dirección de Material Aeronáutico) y la Depv (Dirección de Electrónica y Protección de Vuelo), además a afectar al Centro de Computación Aeronáutica, adscrito al DAC, y al centro de tecnología de la información.

En ese momento, los expertos técnicos señalaron que había falta de agua en los hidrantes y ausencia de equipos automáticos de extinción de incendios. En 2007 se entregó una nueva terminal de pasajeros con una sala de preembarque con vista a la Bahía de Guanabara y ocho puentes de embarque, adosados al edificio histórico. Años más tarde, la antigua sede de Varig, anexa al aeropuerto, se transformó en centro comercial y hotel, integrándose en la terminal de pasajeros.

Más recientemente, se llevaron a cabo dos fases de intensas obras, que incluyeron un patio, pasarela y terminal. La plataforma de la aeronave fue completamente renovada y entregada en 2016, con un nuevo sistema de drenaje del suelo, nuevo pavimento de concreto, además de señalización horizontal.

En 2019, fue el turno de la pista principal para someterse a obras que incluyeron la aplicación de una nueva capa de fricción porosa con el fin de brindar aún más seguridad en aterrizajes y despegues. En el mismo año, Infraero realizó las obras de aclimatación y cierre de la terminal de llegadas, que aportaron confort térmico, reducción del nivel de ruido y mayor seguridad. Ahora se opera con aeronaves  Airbus 320/319, Boeing 737/700 y 800 (con mejoras especiales para operar en pistas reducidas), así como Embraer 195, Caravan y ATR.

La intervención más reciente, realizada en noviembre de 2021, fue la ampliación de la planta de generación de energía solar. El sistema de generación de energía fotovoltaica comprende 1.286 módulos solares, con una capacidad de 500kWp (kilovatio pico – energía máxima producida en condiciones ideales). La generación mensual estimada del sistema instalado es de más de 65.000kWh. La energía generada al mes, equivalente a unos 500 apartamentos de un dormitorio, cubre solo una parte de la demanda del aeropuerto.

El aeropuerto fue incluido recientemente en la séptima ronda de concesiones del Ministerio de Infraestructura. La subasta está programada para los primeros meses de 2022 y también incluirá el aeropuerto de Congonhas en São Paulo, también central, y otras terminales. Tanto Congonhas como Santos Dumont podrán volver a recibir vuelos internacionales, lo que en el caso del aeropuerto de Río de Janeiro requiere especial  pericia, experiencia y currículum de la tripulación involucrada, ambos pilotos demostrando estar calificados como Comandantes, debido, no sólo a la proximidad del centro de Río, sino a obstáculos cercanos, como el Pan de Azúcar o el puente Río- Niteroi. (Javier Bonilla, corresponsal del Grupo Edefa en Brasil)

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