La industria se enfrenta a la esperanza

La Unión Europea y Estados Unidos decidieron suspender temporalmente las medidas arancelarias que ambas partes aprobaron en los últimos años en el marco de la disputa entre Airbus y Boeing, tanto los que afectan a productos de aviación como los que no, por un periodo inicial de cuatro meses. En octubre, la Organización Mundial del Comercio autorizó a la UE hasta 4.000 millones de dólares anuales en contramedidas arancelarias como compensación por las subvenciones recibidas por Boeing entre septiembre de 2012 y septiembre de 2015, y que han supuesto pérdidas importantes para empresas como Airbus.

El año pasado la propia OMC autorizó a Washington a imponer aranceles por un valor total de 7.500 millones de dólares a productos importados de Europa como represalia por las ayudas a Airbus. Los dos fabricantes han recibido importantes ayudas directas e indirectas desde inicios de los años noventa y llevan en pugna desde 2004. La nueva situación es una excelente noticia para las empresas de ambos lados del Atlántico y marca el reinicio de la relación entre las dos partes.

España ha sido uno de los países más afectados por los aranceles que impuso el anterior presidente estadounidense, Donald Trump. Airbus se embarca en esta nueva situación con gran optimismo en su futuro y sus resultados inmediatos, sorprendentemente cuando todavía estamos padeciendo de pleno la pandemia, aunque con indicadores relativamente positivos de cara a su superación, que innegablemente se producirá más tarde de lo previsto

Mientras tanto, el Gobierno vigilará con atención la venta del fabricante español de componentes de motores de avión ITP por parte de Rolls-Royce, considerando su carácter estratégico, no solo desde el punto de vista industrial y tecnológico, sino de seguridad nacional, algo que sorprendentemente no se consideró cuando se autorizó la venta de la participación de Sener del 53,1 por ciento a la propia Rolls-Royce por 720 millones.

Tras un primer intento de venta a Indra de ITP, que no se materializó, el grupo británico ha decidido volver a poner en el mercado la filial española para ingresar, junto a otras desinversiones, entre 1.500 y 2.000 millones de euros. En el nuevo intento de venta, Rolls-Royce ha engordado ITP mediante la incorporación de una fábrica británica a su perímetro. Ha habido acercamientos de empresas del sector, como la alemana MTU, pero los fondos de inversión internacionales están mejor posicionados. Entre los aspirantes figura TowerBrook, que es, junto a Península y Torreal, uno de los accionistas de referencia de Aernnova.

Ante la previsión de que el Gobierno imponga vetos o condiciones, los fondos de capital riesgo han explorado posibles alianzas con empresas nacionales que garanticen la españolidad del motorista. El Gobierno afirma que está articulando junto a Airbus un plan de ayudas directas a la industria aeronáutica, que incluye desde dotaciones de cerca de 150 millones de euros a lo largo de tres años en los Presupuestos Generales del Estado, hasta la creación de un fondo específico para rescatar proveedores de segunda línea del sector.

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