Estupefacción por las ayudas publicas a Plus Ultra

El gobierno considera que la pequeña aerolínea Plus Ultra, con una flota de dos aviones arrendados es ‘estratégica’, importante para el turismo y la economía española y la rescata con 53 millones de euros.  

Rara vez se había oído hablar sobre Plus Ultra Líneas Aéreas fuera del ámbito puramente sectorial. Generadora de pocas noticias por su escasa actividad y ser un actor puramente menor en la industria aeronáutica española, con mucho menos de un 1 por ciento de los pasajeros transportados en el país, de repente se ha convertido en un tema sobre el que se ha escrito mucho en prensa generalista, se ha hablado más en emisoras de radio y se ha visto en televisión y redes, poniéndola en el radar de personas que no tenían ni idea de su existencia y causando pasmo en quienes conocen el sector.

El 9 de marzo de 2021, María Jesús Montero, que junto el cargo de ministra de Hacienda también asumió el papel de portavocía del Gobierno, anunció algo que dejó estupefacta al maltrecho sector del transporte aéreo español: un rescate financiero para Plus Ultra.  En una de esas larguísimas comparecencias gubernamentales, que se dilatan aun más en tiempos de COVID-19, Montero destacó dos rescates sonados, siendo uno el de la más que centenaria empresa asturiana Duro Felguera, histórica carbonera.

Convertida con los años en una compañía especializada en la ejecución de proyectos llave en mano para los sectores energético, industrial, del gas y petróleo, prestación de servicios especializados para la industria y la fabricación de bienes de equipo, es una sociedad que, con luces y sombras, forma parte del tejido industrial del Principado, con un peso importante y es una cotizada en bolsa. De ahí que el gobierno de España diese luz verde a una ayuda de 120 millones de euros para rescatarla con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

¿Empresa estratégica?

La importancia e historia de la empresa con sede en Gijón diluyó un tanto la segunda sociedad nombrada por la ministra portavoz en su comparecencia: Plus Ultra Líneas Aéreas también fue incluida en el grupo de empresas consideradas ‘estratégicas’ y, en su caso, el rescate llega a los 53 millones de euros, algo que causa una absoluta estupefacción si se profundiza en el peso real de la empresa dentro de la economía española.

Y es que se le puede adjetivar o considerar de muchas maneras: pequeña, desconocida, poco trascendente, errática… aunque una de las palabras que a nadie conocedor del sector se le ocurriría indicar sobre ella es que es estratégica. Tras el anuncio gubernamental, muchos periodistas tuvieron que acceder a la “web” de la compañía o entrar en el buscador Google para saber algo sobre la misma. ¿Cómo era posible dar una ayuda a una empresa estratégica de la que casi nadie ha sabido casi nada hasta ahora? La información en redes ese día era aun escasa.

La aerolínea, a través de una agencia externa, pues no tiene un gabinete de relaciones con los medios propio, emitió un comunicado preparado por Rocío Agenjo, de Lawrence Comunicación, que además de a esta pequeña aerolínea, lleva o ha llevado anteriormente también asuntos de comunicación para Logitravel, Saudia Airlines, las oficinas de turismo de Lisboa, Republica Dominicana, Marruecos o la Mesa del Turismo para trabajos puntuales de prensa.

Debió ser todo un reto realizar un comunicado con unos mimbres tan endebles para justificar unas ayudas públicas de 53 millones de euros. En el texto se indica que “Esta operación consiste en un préstamo participativo de 34 millones de euros y un préstamo ordinario de 19 millones de euros”, hasta ahí, ninguna novedad: se especifica cómo van a ser estos respaldos. En el siguiente párrafo no se indica nada especial y todo es muy etéreo.

Son las declaraciones del máximo ejecutivo de la aerolínea Roberto Roselli que indica “estamos muy contentos de compartir esta noticia porque llevamos meses trabajando activamente y es un hito muy importante de cara a la viabilidad y al futuro de nuestra empresa. El haber llegado a este punto ha sido fruto del esfuerzo y de la profesionalidad de todo el equipo de Plus Ultra Líneas Aéreas. Queremos dar las gracias al Consejo de Ministros y a todos los implicados por la resolución a la que han llegado, que nos permitirá seguir adelante y materializar nuestro plan estratégico a futuro”-

Pero… ¿cuál es el motivo?

 A medida que se avanza en el texto es lógico querer llegar a algo concreto: ¿Cuál es la razón por la que Plus Ultra recibe ayudas públicas dedicadas a empresas estratégicas? En el párrafo siguiente parece estar la respuesta… o no. Dice: “Entre los motivos que han llevado a esta concesión, se encuentran la importancia que tiene el transporte aéreo en nuestro país, su contribución al turismo y, por tanto, a la economía; y que Plus Ultra Líneas Aéreas emplea de forma directa a 345 personas y, de forma indirecta, a 2.500”. Y si, el párrafo es textual: “la importancia que tiene el transporte aéreo en nuestro país, su contribución al turismo y, por tanto, a la economía”, dejando pasar por alto que la aportación de esta compañía al cómputo global es muy pequeño.

Los empleados son 345 (en las cuentas de la empresa del ejercicio 2019 presentadas en el registro mercantil se indica que son 268)  y después aparece una cifra algo más elevada en el aspecto de “emplea de forma indirecta”, que posiblemente esté hablando de empleos inducidos o de cifras como las que Ryanair aplica cuando abre una base nueva e indica que se invierten en el aeropuerto de “X”, ciertos millones de euros, pues en esa inversión de incluye el precio de cada Boeing que se vaya a basar, con lo que la cifra tiene relumbrón.

En el texto no se dice nada más que tenga trascendencia real, salvo volver a indicar lo positivo que es para la compañía el ingreso de 53 millones de euros este 2021, algo que resulta a todas luces sorprendente cuando esta realizó únicamente un 0,03% de las operaciones en la red Aena, una cifra lógica, pues estamos hablando de una aerolínea que opera únicamente desde los aeropuertos de Madrid y Tenerife a Ecuador, Perú y Venezuela con una flota de veteranos Airbus A340-300 y -600, aviones que ya iban siendo sentenciados por las aerolíneas por sus costes operativos y que la pandemia aceleró su retirada.

Sorprende también que la aerolínea considerada estratégica para la economía española tenga una participación próxima al 50 por ciento de una sociedad llamada Snip Aviation, propiedad del venezolano Rodolfo José Reyes Rojas, acompañado por Raif El Arigie Harbie y Roberto Roselli Mieles como apoderado. Esa es la información que consta en el registro mercantil sobre la composición de esta sociedad beneficiada, insistimos, por considerarse empresa estratégica para España.

Venezuela

El ‘factor Venezuela’ no es menor y este grupo se incorporó al proyecto de esta aerolínea en 2017 haciéndose con cerca del 48 por ciento de la propiedad. Al cabo de algunos meses, Plus Ultra, que había volado previamente para Cubana de Aviación en una desastrosa operación comercial y económica, llegaba a Venezuela ofreciendo vuelos entre Madrid y Caracas, que luego también se ampliaron a Tenerife desde la capital venezolana, donde los directivos incidieron en el agradecimiento personal a Nicolás Maduro Moros, presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, su implicación para llevar adelante el proyecto.

Con estos mimbres, obviamente, la polémica está servida: una compañía prácticamente desconocida es la segunda del sector turístico y de viajes que recibe ayudas públicas directas tras Air Europa por ser consideradas ambas de importancia estratégica. Resulta ocioso hacer una comparación entre el peso que tiene una y otra en el escenario de la aviación nacional. Por otro lado está el factor de que la compañía a la que se da un apoyo de un gran volumen en proporción a su importancia, ha sido una forma que desde su creación siempre ha arrastrado perdidas.

Aun así, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Hacienda defiende que Plus Ultra es una aerolínea estratégica y de nicho mediante un breve comunicado en el que se incide en que “cubre un ámbito de servicios en el mercado complementario a los servicios que proporcionan las compañías de mayor tamaño”. Una argumentación propia de “Una noche en la ópera”, aquella película cómica de 1935 en la que Groucho Marx lee en un contrato aquel famoso: «La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte». Y así se despacharon las ayudas públicas del 9 de marzo de 2020. Habrá que buscar otras explicaciones. (Javier Ortega Figueiral)

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