Fusionarán Aerolíneas Argentinas y Austral en una sola compañía

En medio de la hecatombe  económica que produce la pandemia del coronavirus, pero en una decisión que ya se evaluaba desde que asumió Alberto Fernández como presidente, el Gobierno anunció que fusionará las operaciones de Aerolíneas Argentinas y Austral en una única empresa aérea de bandera que mantendrá el nombre de la primera.

“La duplicación de estructuras y procesos no tienen razón de ser, tenemos que trabajar bajo las mismas reglas operacionales y con una conducción única. Para ello será necesario diseñar un proceso de unificación de escalafones, preservando el derecho de los trabajadores involucrados. Esto nos dará mayor racionalidad operativa, permitirá un crecimiento más ordenado y pensado en función de las necesidades del mercado, y no de las necesidades de nuestra propia estructura”, detalló en una carta a los empleados Pablo Ceriani, presidente de la empresa y que fue comunicada en el dia de hoy.

Con la unión  la empresa estatal planea un ahorro inicial de USD 100 millones por año “como producto de la reorganización de las estructuras internas, aumento significativo de la eficiencia operativa e incremento de la facturación”. Si bien se espera que este proceso concluya antes de fin de año, la mejora en los números se vería  recién para el año 2022, aunque con los números generales de estas firmas todo es posible. “Esto dará mayor racionalidad operativa, permitirá un crecimiento más ordenado y pensado en función de las necesidades del mercado, y no de las necesidades de nuestra propia estructura” menciono el directivo.

Además, dentro del Grupo Aerolíneas –que también incluye a Optar, Aerohandling, JetPaq– nacerán  dos nuevas unidades de negocios: Mantenimiento y Cargas. La primera brindará también servicios a terceros y seguirá el “modelo Lufthansa”, considerada como un ejemplo a seguir. “Permitirá generar treinta  millones de dólares extras en su primer año”, indicaron  fuentes inobjetables y cercanas al presidente de la firma madre.   La unidad de carga, en tanto, surgió luego de la experiencia con las recientes operaciones a Shanghái, en los viajes en los que la compañía trajo toneladas de  insumos médicos desde China.

La decisión de fusionar ambas marcas, un antiguo  plan que viene desde la reestatización, en 2008, terminó de delinearse en las más altas esferas del poder, el 14 de abril pasado, cuando Ceriani visitó al presidente Fernández  tras despegar el primer vuelo especial a China. Antes, la cúpula de la empresa había tenido conversaciones con los gremios de la compañía, factor crítico en la marcha de la empresa,  trabajo que seguirá ahora en varias mesas temáticas, según cada área.

El Grupo Aerolíneas tiene hoy unos 12.000 empleados, de los cuales 1.700 corresponden a Austral y, según detallan fuentes de la empresa, no están contempladas reducciones de personal ni de flota. “La idea es que si este proyecto trae los resultados esperados, haya continuidad. Está en juego la supervivencia de la compañía. El plan que tenemos es de desarrollo y crecimiento, pero en condiciones de eficiencia, en ese contexto hay continuidad laboral”, explican.

La carta presentada

Ceriani comenzó su carta a los empleados trazando un panorama de “la delicada situación de la compañía dentro del inesperado momento histórico que atraviesa nuestro país y el mundo”.

Como ya lo había hecho en otra carta reciente, el presidente de la compañía aérea,  enumeró detalles del impacto del coronavirus en la industria aerocomercial y aseguró que no sabe cuánto durará esta situación. “Todo indica que aún quedan varios meses críticos por delante, meses sin ingresos, ni operaciones regulares; lo que significa un tremendo impacto para nuestra industria y la economía en general”, escribió. “Muchas aerolíneas en la región y en el mundo desaparecerán. Muchas otras ya están implementando planes de ajustes salvajes para intentar sobrevivir: reducciones o suspensiones en el pago de sueldos, despidos, devolución o cancelaciones de órdenes de compra de aeronaves, son algunos de los ejemplos más comunes”.Ceriani detalló el contexto financiero y económico de las dos empresas ahora fusionadas. “Las pérdidas del año 2019, producto de las malas decisiones del gobierno anterior, ascendieron a 680 millones de dólares”, dijo y advirtió que serán aún mayores este año por la pandemia. «Las mismas serán cubiertas en parte con aumento de la deuda con proveedores e instituciones financieras y en su gran mayoría con aportes del tesoro nacional”, destacó el funcionario, que en su vida privada es un exitoso productor de espectáculos de teatro.

“El esfuerzo que el Estado Nacional realiza para sostener la compañía está al borde de ser imposible. Ese esfuerzo es el de toda la sociedad y, ahora, esa sociedad demanda con urgencia la ayuda estatal para sobrevivir ante esta pandemia que azota a la humanidad”, aseveró.

Muchas aerolíneas en la región y en el mundo desaparecerán. Muchas otras ya están implementando planes de ajustes salvajes para intentar sobrevivir: reducciones o suspensiones en el pago de sueldos, despidos, devolución o cancelaciones de órdenes de compra de aeronaves, son algunos de los ejemplos más comunes

El presidente de la aérea de bandera también dijo que tendrá que hablar con los sindicatos para revisar cláusulas de los convenios que “quedaron obsoletas e impiden tener una operación eficiente”. Reconoció, además, que desde que la empresa fue re estatizada “cierta improductividad estructural y algunos conflictos internos no fueron resueltos”.

Ceriani criticó a la gestión del anterior gobierno al frente de la empresa por “entregarle a la competencia nuestra participación en el mercado” y por no solucionar ninguno de los problemas de fondo. Y resumió la filosofía política de esta administración en una frase: “Nos toca completar la tarea”. “Las compañías que no se adaptan a las necesidades de sus tiempos desaparecen. Seguramente, ese será el destino de Aerolíneas Argentinas si no estamos a la altura de la circunstancia”, cierra la carta.

Fuentes de la empresa desglosaron el ahorro anual de USD 100 millones que prometen en las siguientes categorías: USD 42 millones de beneficio neto de costo flota; USD 13,5 millones de ahorro impositivo; USD 8 millones de ahorro por readecuación de estructura orgánica; USD 33 millones por mejora en la eficiencia y facturación servicios a terceros; y USD 2,5 millones por reducción por eliminación de horas extras. También se explica que la operación anunciada redundará en una mayor eficiencia: por ejemplo, los cálculos indican que el tiempo de parada de las aeronaves para inspecciones mayores se reducirá en un 25% para 2023. “De esta forma se logra que la disponibilidad de aviones aumente al equivalente a tener un avión de largo alcance extra y 3 para rutas domésticas y regionales durante los 3 meses de temporada alta”, explicaron.

Además, estimaron que el costo directo de mantenimiento por hora de vuelo de la flota en su totalidad se reduce en casi un 7% para 2023 y que se generará un ahorro extra de 2,5 millones de dólares desde 2022 como producto de la fusión de las áreas de mantenimiento, del mismo modo se generarían otros 3 millones de dólares de ingresos por reducción de slots de mantenimiento que podrán utilizarse en atención a terceros.

“Esta es una vieja deuda; parte de un plan que no se llegó a completar en su momento”, afirmaron ejecutivos de la aérea, entusiasmados con lo que, creen, será un movimiento que ayudará a la empresa a salir mejor de la crisis del coronavirus.

Se habla de la reducción de ciertos modelos de máquinas, se mantendría una parte de la veintena de aeronaves Embraer E-190 y se eliminarían los Boeing 737-700 más antiguos. Además se trataría de conseguir jets aptos para el movimiento de cargas aéreas, una ramo muy potable que por diferentes circunstancias, Aerolíneas nunca le presta atención. Según la carta del número uno de la empresa, se habla que no habría eliminación de aviones, aunque los gerentes técnicos, los verdaderos operativos de la compañía, dicen lo contrario.

En medio de un maremágnum planetario, donde las compañías transportadoras eliminan flotas enteras y reducen los salarios para adaptarse a la situación internacional, Aerolíneas indica que no se tocaran los ingresos de los empleados ni se cortara ningún beneficio que tienen los empleados de la compañía desde hace mucho tiempo. Está claro que los ingresos de esta aerolínea están protegidos por el Estado Nacional, que parece  ser un barril sin fondo.

Algunos especialistas del mundo aeronáutico, indican que si no fuera por su razón estatal , esta empresa hubiera dejado de existir hace mucho tiempo. La realidad es que por razones políticas y más con la actual administración que toma a Aerolíneas Argentinas como una herramienta estratégica , es difícil augurar tiempos tranquilos en esta región. (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)

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