Latam Airlines en una difícil situación

La Corte Suprema chilena rechazó todo lo relativo al transporte de pasajeros de la alianza de Latam Airlines, la mayor de Iberoamérica y con sede en Santiago, con American Airlines e IAG (International Airlines Group), el propietario de Iberia, British Airways y otras. El acuerdo entre ellas se firmó en enero de 2016 sujeto a las pertinentes aprobaciones en varios países, especialmente en el ámbito antimonopolio. Previamente, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) otorgó vía libre a este JBA (Joint Business Agreement). Pero el tribunal dio la razón a un recurso de noviembre de 2018 instado por la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (ACHET) y contempló que esas compañías son rivales directos, tienen individualmente una participación relevante en el mercado y adquirirían un poder en conjunto difícil de desafiar, sin que se visualice la entrada posible de un nuevo actor con posibilidad cierta de desafiar a las firmantes.

La sentencia se produce más de tres años después de que Latam, Iberia y British, miembros de la alianza Oneworld, anunciaran los acuerdos. Previamente, las autoridades aeronáuticas de Brasil, Colombia, Uruguay los aprobaron, propiciando códigos compartidos entre las tres. Latam pasaría de ofrecer vuelos a 140 destinos a más de 420. El convenio con American le permitiría contar con 200 nuevos, con más de 90 enlaces diarios entre Iberoamérica y Estados Unidos; y con IAG añadiría 87, así como 45 líneas diarias con Europa. Para Ignacio Cueto, presidente de Latam, la resolución fue inesperada y sorpresiva, porque desestima los argumentos esgrimidos por el TDLC tras un par de años de análisis y una evaluación profunda de la autoridad técnica competente: se manejaban «muchos escenarios» y este «es un traspié importante que veíamos muy poco probable».

Latam queda en una complicada situación, con una caída en bolsa, y analizará otras estrategias para ampliar su presencia regional. Sostiene que la decisión significa «un retroceso» en el desa­rrollo de la industria aérea en Chile y que «se pierden conectividad, vuelos directos y, sobre todo, precios bajos». American expresó su decepción  y aclaró que seguirá con los JBA en el resto de la región, expresando que «el acuerdo de negocio conjunto habría traído enormes beneficios a Chile, como espera que lo haga en Brasil, Colombia y otros países en Sudamérica que ya han aprobado el acuerdo sin condiciones».

El fiscal Nacional Económico, Ricardo Riesco,  afirmó que la sentencia «es una buena noticia para los pasajeros chilenos, porque impide la monopolización de las más importantes puertas de acceso a Europa y Norteamérica». La Asociación de Agencias de Chile sostiene que la decisión favorece la llegada de nuevas aerolíneas al país. ACHET lo celebró confiando en que la competencia se fortalezca y el mercado del transporte aéreo en su país “sea desafiable”, permitiendo la llegada de nuevas aerolíneas y el aumento de turistas extranjeros. «Sin duda es una excelente noticia para el turismo en nuestro país, los consumidores, las agencias y operadores turísticos y una señal de respaldo a la Fiscalía Nacional Económica en su propósito de velar por la libre competencia en los diversos sectores y actividades», apuntó.

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