En el Londres/Heathrow previo al Brexit es mucho mejor llevar el pasaporte que el carnet de identidad

En el Londres/Heathrow previo al Brexit es mucho mejor llevar el pasaporte que el carnet de identidad para pasar el control de inmigración, pues, a diferencia del segundo, lo admiten los sistemas automatizados, que tardan escasos segundos en aprobar la entrada. Para regresar, la zona de facturación y control de seguridad para los pasajeros de First Class y los titulares “Emerald” de la alianza Oneworld es una joya de confort, que les introduce directamente en su enorme, bien decorada y dotada sala VIP, en la que se come relativamente bien. Para ir y volver de la capital británica hay un vuelo diario de Iberia en A340-600, aparentemente por la demanda de carga, que es una delicia, pese al pequeño incordio de utilizar la terminal T4S de Madrid y estacionar en Heathrow en el satélite más alejado, de aviones de fuselaje ancho. Es una magnífica opción para esos desplazamientos.

Por segunda vez –increíblemente con la misma sobrecargo, que se acordaba de la anterior- en un breve lapso de tiempo en Air Europa cambiaron el avión que estaba previsto, un Boeing 737-800, por un Embraer E195, provocando que mi asiento de salida de emergencia pasara a ser normal, sin que nadie se preocupe de reacomodar adecuadamente a los titulares del máximo nivel de viajero frecuente de la alianza Skyteam. En los dos casos se resolvió bien, en el último porque un viajero que iba en pasillo de salida de emergencia me pidió un cambio para volar al lado de su familia.

En otra ocasión me hicieron en Zurich un “upgrade” a Business en E195, que ya he dicho en varias ocasiones al sobrecargo para que informe que es perjudicar al cliente. La ejecutiva de Air Europa en el avión brasileño no tiene asiento central y; con la política de la empresa desde hace meses, ni siquiera hay cortina de separación, ni aseo exclusivo; y no se ofrece “catering” a los que cambian de clase, algo insólito en el mundo, especialmente porque nos mueven de lugar porque les conviene a ellos, al ir la turista completa. El escenario es que en mi caso me roban el asiento de salida de emergencia para ir en otro sin tanto espacio y con escasas o nulas ventajas.

El último día de septiembre disfruté de algo que ha implantado Air Europa para los mejores clientes, que eso si es una novedad positiva. Yendo a Palma de Mallorca, con el avión en un estacionamiento en remoto, disfruté de la implantación de un reservado en la parte trasera de la jardinera (autobús) para los mejores clientes, sin las aglomeraciones habituales y cuya puerta se abre antes para que esos usuarios suban al avión los primeros y sin carreras. Han señalizado las puertas con el logotipo de “Sky Priority” de la Skyteam. Les tengo que felicitar.

Embarcando a Barcelona, la tripulante de cabina de pasajeros situada para recibirnos en la salida de emergencia donde estaba mi asiento le era igual si entraba un camello con alas, pues hablaba sin parar dando la espalda a todos con un colega piloto que iba de polizón a la Ciudad Condal, hasta el punto que un humilde anciano que intentaba inútilmente hacerse notar para que le ayudara a encontrar su lugar, se dirigió a mí, que estaba ya en el mío, para que le apoyara. El comentario que le hice a la azafata supuso que se sintiera muy digna, en lugar de pedir disculpas. Esa es la gente que nunca debería trabajar de cara al público, porque amargan cualquier vuelo.

Fui a París con Air France y el sobrecargo se burló simpáticamente de mí por comer una bomba calórica de dulce y acompañarlo con una bebida “cero”. La compañía francesa mantiene la tradición de dar algo de comida y bebida, incluyendo café, en todas sus líneas gratuitamente. Por primera vez me alojé por logística en el hotel que está entre las terminales del “Charles de Gaulle”, totalmente aislado de ruidos y con unas vistas espectaculares a la plataforma de estacionamiento de aeronaves y a las calles de rodadura. Es muy cómodo cuando el vuelo de salida es muy temprano. El desayuno lo engullí en la sala VIP de la aerolínea francesa. Nunca he entendido porqué los “croissants” y la mantequilla saben mucho mejor en Francia que en el resto del mundo.

A Sevilla me desplazaba en Air Nostrum en clase Business, pero, para acompañar a una persona, le informé a la sobrecargo que cambiaba a la económica, de la que solícitamente me informó que quedaban dos asientos de salida de emergencia libres, sin contar que por cambio de avión (me figuro que entre un CRJ900 y un CRJ1000) reasignaron algunos y quiso la suerte que en el que me aposenté se lo otorgaron a un colega, que no sabía que iba en el mismo vuelo. Creo que no le perjudiqué mucho, pues le cedí mi butaca y prebendas de clase ejecutiva, con lo cual todos contentos.

Durante todo el verano leí las noticias del conflicto laboral de los agentes de seguridad de los controles de Barcelona/El Prat, eficazmente, resuelto con la intervención de la Guardia Civil y un laudo de obligado cumplimiento decretado por el Gobierno. Pero el caso es que sigue habiendo grandes colas. Fui al “fast lane” de seguridad que me corresponde, y por el que la compañía aérea paga, y tuve que dirigirme a los normales, porque por aquel permiten acceder también a todos los pasajeros que llevan niños, produciendo unas colas y unas esperas inaceptables. En el fondo es un tema de organización del tratamiento de los pasajeros. Deberían dar sus responsables una vuelta por Madrid/Barajas, que tiene más tráfico, y aprender cómo se hace. Ganaríamos todos mucho. En Palma ahora funciona perfectamente.

JAVIER TAIBO

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