Air Berlin y la huida de Etihad

Air Berlin se declaró insolvente ante un juzgado de la ciudad que le da nombre, tras dejar de recibir apoyo financiero de su accionista principal (29,21 por ciento) desde 2011, Etihad Airways, de Abu Dhabi, que en abril aportó 250 millones de euros y está saliendo escaldada de sus inversiones en aerolíneas europeas, que seguramente no calibró adecuadamente. Vendió ya en julio su 33,3 por ciento en la suiza Darwin a la eslovena Adria y dejó de aportar dinero al cadáver volante de Alitalia (49), pero mantiene el 49 en Air Serbia (el resto pertenece al Estado). Posee igualmente el 40 de Air Seychelles, el 24 de la india Jet Airways y el 24,2 de Virgin Australia.

La segunda aerolínea alemana se mantendrá a flote tres meses gracias a un polémico crédito de 150 millones de euros del Gobierno de Angela Merkel, que analiza la Comisión Europea tras la denuncia de Ryanair (que finalmente renunció a hacerse con su control), por considerar que supone una ayuda estatal y está destinada a apoyar que Lufthansa se haga con su competidora en condiciones beneficiosas y libre de deudas, acusando de conspiración e insolvencia fabricada. Las normas europeas permiten la ayuda para rescatar o reestructurar empresas, pero las condiciones son estrictas.

Air Berlin en su día tuvo mucha importancia en España, especialmente en Mallorca, donde en 1998 estableció un potente centro de distribución de tráfico (llegó a transportar a 3,7 millones de pasajeros al año) entre Alemania y la Península Ibérica, que pasó a ser su principal destino y sin duda se vio muy afectado por la crisis económica europea y, especialmente, española, sin que sus gestores fueran capaces de tomar las medidas adecuadas. A finales de 2011 ya se vio obligada a reducir frecuencias y oferta. Después de años de esplendor, el pasado diciembre anunció que dejaba de volar a Palma con ese sistema a partir del verano.

El máximo responsable ejecutivo de la empresa culpó a los retrasos del nuevo aeropuerto de Berlín: «Tenemos la ciudad en nuestro nombre, somos la primera aerolínea aquí y hemos diseñado la compañía para transferir tráfico en un nuevo aeropuerto, algo que es imposible en Tegel o Schoenefeld». Fuertemente endeudada, tras sufrir déficits desde 2008, redujo su flota hasta 75 aviones y recortó 1.200 empleos, limitándolos a 7.200, después de registrar en 2016 unas pérdidas de 782 millones de euros, un 75 por ciento más en 2015.

Lufthansa, que respalda sus esfuerzos de reestructuración, garantizó que los 38 aviones que le alquila a Air Berlin para sus filiales Eurowings y Austrian Airlines seguirán gestionados como hasta ahora. La mayor aerolínea germana negocia la adquisición de parte de la fracasada firma, con la mira especialmente en sus “slots” (franjas horarias de operación en aeropuertos) y ofreció la posibilidad de contratar personal, mientras los gestores de ésta siguen al frente y funciona con normalidad. Si pudiera asimilarla obtendría posiciones muy poderosas en Dusseldorf, Viena, Múnich, Zúrich, Berlín/Tegel y Frankfurt. Easyjet también mostró interés en sus activos.

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